27 febrero, 2008

¿Cómo titular esto hoy?

Martes, 26 de febrero de 2008

He tardado días en ponerme a escribir, pero mi cuerpo necesitaba descanso y mi mente no ha dejado de funcionar casi ni un solo minuto. Y soy consciente de la expresión "ni un solo minuto". Lo digo con cada letra.

Esta noche tenía algo de sueño y he optado por echarme un rato en el sofá viendo la tele en vez de subir directamente al ordenador. Si me acostaba a las once, acabaría despertándome a las seis, lo cual tampoco es de mi agrado. Como en todas estas ocasiones no ha sido un sueño profundo ni reparador ni placentero, pero me he despertado despejado, consciente. Demasiado consciente. De pronto, todas las angustias de esta semana, todas las lágrimas, todo el dolor, las duras decisiones... Todo se había evaporado. Todo. En mi interior había un profundo vacío, una apatía más allá de toda sensación, una nada aterradora. Parecía como si mis sentimientos se hubieran evaporado en una carrera de huida al vacío más profundo. Como mariposas encerradas en un frasco al que se le ha abierto accidentalmente la tapa. Fuera. Adiós.

¿Esto es temporal? Quiero creer que sí dado mi historial de cambios de sensaciones estos días (cada 15 minutos más o menos). En caso contrario... ¿cómo pueden desaparecer sentimientos tan fuertes que me desgarraban por dentro como si fueran veneno? ¿He dejado de querer? ¿He dejado de echar de menos? ¿Ha dejado de importarme todo? No, por favor, no. Pero seamos fríos. Puede que hay sido una salida fácil de mi mente a tanto trabajo duro estos días, a tanta actividad que apenas me ha hecho mover ficha en mi vida. Vamos a ser lógicos, porque si los sentimientos no se apagan de la noche a la mañana, menos aún en un rato de siesta nocturna.

Esta tarde he hablado con una buena amiga psicóloga, para que me recomiende a alguien. No para que me "cure" ni porque considere que estoy enfermo de lo mío (que también), sino para que me ayude a entender porqué hago ciertas cosas o tengo ciertos comportamientos. Una forma de conocerme a mí mismo, aprender a gestionar mis sentimientos, saber llevar mejor mis crisis personales... Ya me ha indicado que ciertamente tengo que trabajar el tema de mi exagerada dramatización de mis problemas, amén de otros detalles gordos que me vendrán bien de cara a un futuro más o menos cercano.



Hoy pensaba desgranar lo que he estado sintiendo últimamente, dejar constancia de las angustias, los quebraderos de cabeza, exponer mis dudas para que, tal vez, viéndolas por escrito, asumiera finalmente mi decisión actual y la diera como buena. Aunque sabía que no sería tan sencillo. Aún tengo mucho camino por recorrer. Pero no quiero mirar adelante porque hay mucha niebla y no tengo claro si me gustará lo que veré cuando se despeje. No porque no me guste el destino, sino porque miraré atrás cual esposa de Lot y no me convertiré en estatua de sal, sino que seré consciente de lo que he dejado atrás y tal vez llore. O tal vez no. Todo son dicotomías... Qué asco de vida, de verdad...

16 febrero, 2008

El amor es egoísta

Sábado, 16 de febrero de 2008

El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta. El amor es egoísta.


03 febrero, 2008

Nadie es perfecto

Sábado, 2 de febrero de 2008

Todos (y todas) buscamos a la persona perfecta. Queremos alguien a nuestro lado que cumpla todas características de perfección que nosotros consideramos adecuadas y que suelen diferir enormemente de las del resto del universo. El problema es que nadie se ajusta al 100% a ese perfil y nos sentimos un poco (estúpidamente) decepcionados. En vez de alegrarnos porque alcanza un admirable, por ejemplo, 85%, pensamos que es una pena que ese 15% afee el conjunto. Y empezamos a tejer una tupida telaraña que nos hace perder de vista lo que en el fondo buscábamos: alguien con quien sentirnos a gusto, que haga nuestra vida un poco más feliz y a quien nos apetezca ver cada día sonriéndonos al despertar.


Lo que resulta tan sencillo de expresar cuando lo piensas fríamente, se hace complicado cuando lo sentimos en propias carnes. El mundo de los sentimientos es tan oscuro y complejo como el de la fe y además no suele gustarnos hurgar mucho por si encontramos algo que no nos gusta. Analizar los propios sentimientos nos hace ver las cosas con perspectiva y la mayor parte de las veces no queremos perspectiva, sino fantasía. Un mundo de fantasía donde la perfección de los personajes y los escenarios de la obra que representamos es tal que el mundo real se nos hace demasiado complejo y decadente.

La perfección que buscamos, muchas veces es sólo una proyección de nuestros propios miedos y carencias. Queremos que alguien compense esa parte de nosotros que no acaba de convencernos, aunque sea de una forma subconsciente. Se suele decir que los opuestos se atraen, como los polos de un imán. Es más cierto de lo que parece. Sin embargo tampoco nos sentimos cómodos con alguien que difiere demasiado de nosotros, porque implicaría un proceso de adaptación que puede darnos bastante pereza.

En el fondo, como en todas las relaciones humanas, la complejidad de lo que implica depende exclusivamente de nosotros mismos, que somos quienes nos ponemos trabas y nos empecinamos en hacerlo todo más difícil de lo que es en realidad. Si dejaramos de lado las convenciones sociales conseguiríamos que la imagen se aclarase y sin además aparcáramos nuestras inseguridades, el camino se nos haría llano y llevadero. Pero no queremos. Siempre preferimos el camino con baches. Siempre.


25 enero, 2008

Me gustan los pececitos

Jueves, 24 de enero de 2008

Lo he decidido. Creo que no podría tener una pecera llena de pececitos y tener que cuidarlos a todos a la vez... Mejor tener uno solo, el más precioso de todos para poder disfrutar de sus paseos de un lado a otro, sus movimientos de cola y su necesidad imperiosa de acordarse de las cosas.

Creo que me he enamorado de un pececito. Es adorable. Es... Dori!


13 enero, 2008

Cena para dos

Domingo, 13 de enero de 2008

Llego a la puerta del restaurante y me permito un par de segundos para recuperar el aliento. Desde la parada del autobús he venido corriendo para intentar llegar a tiempo, así que mi respiración está agitada por el esfuerzo extra de llegar corriendo. O eso quiero creer, porque cuando me recupero, sigo teniendo el corazón acelerado y los nervios a flor de piel. Entro a la calidez del local y un camarero me pregunta por mi reserva. Doy tu nombre y me dirige hacia una esquina apartada, donde se oyen menos conversaciones de otros clientes y una mesa iluminada con velas me espera. Tú ya estás sentado, probablemente desde hace un rato, ya que llego tarde. Y además imagino que esta vez habrás llegado incluso un poco antes. Sonrío y pido disculpas por el retraso mientras me quito el abrigo, pero ya me conoces y sabías que no llegaría a la hora convenida. Y también sonríes y me dices que has encargado los entrantes mientras esperabas. Según me siento, me sirves vino blanco en una copa, para brindar, explicas. Elevamos las copas y nos miramos a los ojos, ambos esperando que sea el otro quien diga las palabras adecuadas. Tú. No, tú. Finalmente rompo el momento y digo lo que suelo decir siempre: "por nosotros". Bebemos un pequeño sorbo y el camarero aparece con las ensaladas. En la cena, como entre nosotros, los entrantes sólo son una forma de prepararse para lo que está por venir más tarde. Hablamos de cómo ha ido el día en el trabajo, de nuestros compañeros, de otros asuntos banales que podríamos comentar con cualquiera. Pero nuestras miradas son diferentes. A la luz de las velas juraría que tus ojos brillan como piedras preciosas, aunque tal vez sea lo que yo quiera ver. Nunca te había visto tan radiante y se nota que te has esmerado para esta noche. Me siento desarreglado y con la ropa tan mal elegida que de pronto me recorre la espalda un escalofrío con mis habituales miedos y paranoias. Al verme tenso me sonríes de nuevo y sueltas el tenedor para acariciarme la mano. Ese gesto me dice que no debo temer nada, que todo está siendo y va a ser perfecto. Y la comida continúa según van llegando platos y nos retiran los que hemos usado.


En la carne no puedo resistirme más y, dado que la mesa evita que me lance a besarte, rozo tu tobillo con mi zapato por debajo de la mesa. Te sobresaltas de un modo muy divertido y me río del susto que te has llevado, pero no dejo de rozarte. Subo poco a poco y tu mirada me dice que pare, aunque estás deseando que siga. Yo, pícaro, no me detengo y sigo subiendo hasta tu entrepierna, donde sé que mi artimaña está surtiendo el efecto deseado. Es suficiente y retiro el pie, para que puedas relajarte. Curiosamente el camarero ya está al lado de nuestra mesa con los postres, crêpe de dulce de leche para mí y tarta de queso para ti, pero parece que no te convence demasiado. Mejor, te digo, así tendré que dejarte buen sabor de boca luego.

Salimos del restaurante y llueve, cómo no. Has sido más precavido que yo y has traído un paraguas, con lo que te cojo del brazo y me pego a ti lo más posible para no llegar hecho una sopa hasta la parada de taxis. El romántico paseo que teníamos previsto tendremos que dejarlo para otro día, pero eso no hace sino acelerar el momento que ambos esperamos. Por eso tal vez se nos hace tan corto el viaje, mirando por la ventanilla la ciudad con sus luces pasando a toda velocidad, los semáforos cambiando de color en dulce armonía... Nuestras manos están entrelazadas aunque no somos conscientes de cuándo las hemos juntado. Probablemente lo habremos hecho sin pensar, nuestros subconscientes unidos en armonía cósmica, podría decirse de un modo un tanto recargado. Nos miramos al darnos cuenta del detalle, un momento de intimidad en el que no es necesario decirse nada. Esta vez no me reprimo y me lanzo a tus labios para besarte con todas las ganas que tenía acumuladas. Desearía que el beso no acabara nunca, pero me separas con cuidado cuando el taxi frena.

Me cuesta acertar con la llave del portal pero consigo entrar mientras me sigues bien pegado, abrazándome por detrás para que no me olvide de que estás ahí, conmigo, besándome la nuca. El ascensor tarda muy poco en llegar y las puertas se abren mientras estamos fundidos de nuevo, boca con boca y así entramos. Tus manos recorren mi espalda bajo el abrigo mientras yo recorro los botones y aprieto de memoria el de nuestro piso. Por suerte la siguiente cerradura se te resiste menos a ti, aunque soy yo el que pone impedimentos al no dejar las manos quietas buscando el cierre de tu cinturón. Y ya dentro me dejo llevar por la vorágine de sentimientos y sensaciones reprimidas durante tanto tiempo. Sólo tengo retazos de nuestras manos desnudándonos y dejando caer la ropa por el pasillo. El roce de mis dedos en las suave piel de tu costado y tu lengua marcando la línea de mi columna vertebral. La suavidad de tu ropa interior, mi favorita. Calor, sudor, tu olor sobre mi cuerpo. Y de fondo suena Andrés Lewin con una de mis canciones favoritas, como bien sabes.

"... yo soy el premio que has ganado por ser tú y tú turú tutú eres el premio que he ganado por ser yo. Cuando nos conocimos ganamos los dos..."

08 enero, 2008

El primero del año

Lunes, 7 de enero de 2008


HE VUELTO!!!! Por fin después de una estresante campaña navideña retorno al sitio donde pertenezco para desgranar más vivencias ocasionales y rutinas improvisadas. Estos días pasados estaba tan cansado cada noche que, aunque tenías cosas que comentar y muchas ganas de algunas en concreto, caía rendido a los pies de la relajación espiritual en brazos de mis amigos chateando o mis pequeños vicios, también conocidos como "juegos de ordenador". Así es la vida del currante...

¿Por dónde empiezo? ¿Por los terribles momentos con la tienda llena y sin tiempo ni para ir al baño? ¿Por los momentos en los que me sentí el ser más cabrón del mundo cuando me desquitaba el mal humor dándole voces al último pakistaní que me tocaba los cojones? Bueno, no me sentía tan cabrón, pero imagino que visto desde fuera no debía quedar demasiado bien... Pero de verdad que empezaba a ser un poco cansino ver pasar a ciertos elementos varias veces por semana para preguntar por los terminales más baratos, eso sí, después de hojearse la revista de cabo a rabo... VARIAS VECES POR SEMANA!!! Sé que no resultará muy comprensible visto desde fuera, pero os puedo asegurar que en mi propia piel acaba siendo muy pero que muy cansino.

En otro orden de cosas, mi vida no ha cambiado mucho. Lógico, no he tenido vida en todo este tiempo. Los días de descanso eran los propios de fiesta, con lo cual tampoco había mucho descanso que dijéramos, porque había que ir a casa, comer con la familia... y eso cansa bastante. Vaaaaale, no tanto como estar nueve horas currando a todo trapo, pero cansa también no poder estar tirado en el sofá viendo lo que sea que estén echando por la televisión con los párpados tapando por completo tus ojos. ¡ESO ES DESCANSAR!

No he sido el único que ha trabajado mucho. Alguien se lo está trabajando muy bien. Cabe la posibilidad de que las vacaciones de este año, o al menos alguna semana suelta, nos redirijan a Galicia a visitar a los amigos... Eso si algunos "amigos" no nos visitan antes. La verdad, me encantaría. Debe ser ese acento tan gracioso que tienen al hablar... Mmmmmmm.


18 diciembre, 2007

Day-off (vamos, día de descanso)

Martes, 18 de diciembre de 2007

Un día de descanso completo y estoy tirado en casa sin ganas de coger el bus para bajar al centro y hacer nada... Qué pereza madremíademialma.

Anoche nevó por primera vez este invierno (que aún no es oficial, pero ya hay rumores) y no pude evitar sacar unas cuantas fotos a las tantas de la madrugada.


Por otro lado, el otro día leí en un libro un párrafo que me gustó mucho y por aquello de no tener mucho más que añadir y conservarlo en un lugar "seguro" os lo dejo caer para que veáis qué cosas leo a veces. Quien adivine de qué libro es (y sólo Gwathadan tiene posibilidades, que lo sepáis), tendrá un bonito premio navideño. Jijiji.

Esto es un pedazo pequeño de continente, que se adentra en el mar más cálido, al sudeste. La mayoría de sus habitantes lo llaman Florida.
En realidad, no. La mayoría de sus habitantes no lo llaman de ninguna manera. Ni siquiera saben que existe. La mayoría de sus habitantes tienen seis patas y emiten zumbidos. Otros muchos tienen ocho patas y se pasan mucho rato en sus telas, esperando a que los de seis patas se presenten para servirles de almuerzo. Muchos de los restantes tienen cuatro patas y ladran, mugen o incluso yacen en los pantanos fingiendo ser troncos. De hecho, sólo una pequeña proporción de los habitantes de Florida tienen dos patas, e incluso la mayoría de éstos tampoco conoce el lugar por ese nombre, ni por ningún otro. La mayoría sólo pía y pasa el tiempo revoloteando.
Matemáticamente, es casi insignificante el número de seres vivientes de Florida que llama así a este lugar. Pero son éstos los que importan. Al menos, en su opinión. Y su opinión es la que importa. En su opinión.

10 diciembre, 2007

Charlando en la escalera

Domingo, 9 de diciembre de 2007

Estoy un poco cansado pero el otro día tuve una conversación de ésas que hacen época. El otro interlocutor es mejor que permanezca en el anonimato, que bastante es que quede yo como un tarado integral. Hay para leer un rato...

Robin dice:

y los niveles de puertas? y los de papel de pared? me han dicho que están carísimos

Robin dice:

sobre todo los de fresitas y conejitos

O. dice:

creo que tengo casi todos al máximo

O. dice:

menos un par de los más caros

O. dice:

concretamente, los de ponis

Robin dice:

si no tienes ese, no podrás ser nunca mejor que Melany, la del tercero, que los tiene de Unicornios

O. dice:

creo que Melany, la del tercero, acabará por ser Presidenta de la Comunidad

Robin dice:

NOOOOOOOOOO

O. dice:

aun no es tarde

Robin dice:

tenemos que conseguir que salgan a la luz sus trapos sucios, lo de la colada

O. dice:

deberíamos hacer reunión de vecinos urgente

Robin dice:

envías tú la circular o lo hago yo con mi papel de diseño y membrete en dorado?

O. dice:

tú tienes infinitamente más estilo

Robin dice:

lo sé, pero quería que me lo dijeras tú para no pecar de inmodestia

Robin dice:

a ver que lo redacte...

Robin dice:

Queridísimos y peor vestidos que yo vecinos:

O. dice:

y todo el mundo sabe que tu nunca pecas

Robin dice:

como a la O. y a mí nos parece SUPERFUERTE que la Melany salga de presidenta, con lo poco que se lo ha currado y la de tíos feos que se sube a casa (y no para enseñarles el salón precisamente...)

Robin dice:

estoy ab-so-lu-ta-men-te segura de que estáis de acuerdito en que es hora de juntarnos en casa de Pepi, la del segundo ve, para que nos invite a pastas de esas inglesas que tiene en el armario del salón, tercera puerta, última repisa

Robin dice:

luego, si alguien quiere, nos podemos poner a hablar de la Melany y lo mal que estaría que fuera presidenta de la comunidad

Robin dice:

es que me parece SUPERFUERTE, os lo juro

Robin dice:

mmmm

Robin dice:

no sé, cómo crees que va?

O. dice:

exquisito, querida

O. dice:

exquisito

O. dice:

se nota que de jovencita ibas al grupo de debate de tu facul

Robin dice:

lo sé

Robin dice:

pero la Melany también y eso me preocupa

Robin dice:

como se entere de esta reunión....

Robin dice:

y mira que yo estoy super-a-favor de informarla

Robin dice:

pero no tengo papel para todo el mundo...

O. dice:

podríamos aprovechar de paso para hacer una reunión tupperware

Robin dice:

otra vez???

Robin dice:

jolines, que tengo los armarios llenos

Robin dice:

tía

Robin dice:

(que se me olvidaba)

O. dice:

tu es que eres muy ahorradora, de las de no tirar nunca nada

O. dice:

se nota que has sido pobre, muy pobre

Robin dice:

NONONNO

Robin dice:

yo pobre nunca

O. dice:

que si, querida, que todas sabemos que antes de casarte con el marqués, tenías una peluquería de barrio y te ganabas la vida haciéndoles las ingles a los deportistas del equipo de waterpolo del barrio

Robin dice:

bueno, pero eso era mi obra social

Robin dice:

no que fuera pobre...

Robin dice:

qué cosas tienes

O. dice:

yo solo digo lo que se comenta en el rellano...

Robin dice:

qué panda de arpías

Robin dice:

como te puedes juntar con ellas que eres mi muy mejor amiga

O. dice:

yo lo hago para poder estar al tanto e informarte

O. dice:

soy como una peligrosa espia internacional de escalera

O. dice:

ahora mismo estoy a punto de terminar de destapar una trama contra tu mascota

Robin dice:

oh

Robin dice:

qué gran amiga eres!

Robin dice:

además suena como muy divino

Robin dice:

estilo los Angeles del Charly ese, pero sin tanto tinte para el pelo

O. dice:

que, por cierto, no sabía que tuvieras una

Robin dice:

ni yo, pero ya sabes cómo tengo la casa

O. dice:

es que como siempre están hablando de estrangular "a esa perra de la Robin"...

Robin dice:

ahm

Robin dice:

yo una perra?

Robin dice:

pues no creo, no

Robin dice:

me sonaría tener una

Robin dice:

vamos, digo yo

O. dice:

la verdad es que ellas mismas tampoco deben saberlo muy bien

O. dice:

a veces hablan de una perra, a veces de una zorra

Robin dice:

ves?

Robin dice:

es que no están bien informadas

O. dice:

eso me parecía a mi, la verdad

Robin dice:

claro que sí

O. dice:

yo, por si acaso, continúo infiltrándome

Robin dice:

claro, claro

Robin dice:

pero sin que se note

Robin dice:

que no parezca que vas de mi parte

O. dice:

yo soy discretisísima de la muerte

O. dice:

la más discreta de todas las discretas

O. dice:

a la gente le llama la atención lo discreta que soy

O. dice:

siempre que voy por la calle la gente se vuelve y me señala diciendo: "pero mira qué discreta"

Robin dice:

si eres discreta no llamarás la atención, no?

O. dice:

tú qué sabrás de esas cosas, que no has sido discreta en tu vida

Robin dice:

lo sé

Robin dice:

lo sé

O. dice:

siempre con esos tirabuzones y esos collares de rubíes gordos como puños de gorila

Robin dice:

regalo de familia, ya lo sabes

O. dice:

ay si, de tu difunto tercer exmarido

O. dice:

el concertista de trombón

Robin dice:

pobre

Robin dice:

una pena su muerte...

O. dice:

quien iba a imaginar que se lo comerían las ladillas...

Robin dice:

terrible

Robin dice:

menos mal que mi siguiente marido, el médico, lo solucionó todo

O. dice:

pues qué quieres que te diga, tía, lo tuyo con aquel "médico" fue de telenovela

O. dice:

para empezar, se había sacado el título en Tombuctú

O. dice:

y en vez de recetar penicilina echaba a los malos espíritus con una máscara pintada en la cara

Robin dice:

oye, pero era un gran amante

Robin dice:

y necesitaba papeles!

O. dice:

pero claro, tú siempre has tenido debilidad por los negros bien dotados...

Robin dice:

desde luego

Robin dice:

pero es otra obra social

O. dice:

por eso siempre andas sentada encima de alguno, no?

Robin dice:

porque les gusta, yo lo hago por ellos!

O. dice:

da gusto lo concienciada sociala que eres, tiatiatia

Robin dice:

verdad qué sí?

Robin dice:

me encanta que haya pobres cerca, así salgo mejor en las fotos...

O. dice:

por eso siempre tienes la casa llena de inmigrantes cubanos?

Robin dice:

sólo a veces

Robin dice:

los tengo a ratos

O. dice:

pero por que les quitas la ropa al entrar?

Robin dice:

lo justo para que coman bien

O. dice:

para lavarsela?

Robin dice:

claro, claro

Robin dice:

la higiene es importante

O. dice:

entonces por qué las vecinas te llaman guarrona?

Robin dice:

oh

Robin dice:

pero cómo se les ocurre?

O. dice:

envidiosas que son

O. dice:

sobre todo la Puri, del quinto

Robin dice:

si ellas les dicen a su maridos "follame que soy tu cerda"

O. dice:

nunca te perdonó lo del portero

Robin dice:

es que el pobre necesitaba un hombro donde llorar

Robin dice:

y ella, con esas hombreras...

O. dice:

y esa cadera de plástico

O. dice:

por no hablar de su ojo de metacrilato

Robin dice:

no me digas!!!!

O. dice:

con decirte que en el mercado la llaman La Mujer Biónica...

Robin dice:

no puedo con su vida!!!

Robin dice:

lo sabía

Robin dice:

no podía ser de otra manera

Robin dice:

ese movimiento de caderas no es normal

O. dice:

yo la primera vez que la ví pensé que había un terremoto y yo no me estaba dando cuenta

Robin dice:

eso sería un gas que se le habría caído

Robin dice:

como es tan fina...

O. dice:

finisisima

O. dice:

anoréxica perdida

Robin dice:

la oigo vomitar cuando dice que va a ducharse

O. dice:

es que estas paredes son de papel de fumar

O. dice:

yo te oigo cuando te reúnes en tu dormitorio con los chicos del coro católico

O. dice:

cada vez te sale mejor el falsete final

Robin dice:

ehem

Robin dice:

Robin dice:

la verdad es que no hay como entrenar...

O. dice:

se conoce que sí, porque dado el número de horas que le dedicas...

Robin dice:

porque tomo clases particulares

Robin dice:

pero qué te crees que soy, una acaparadora?

Robin dice:

sabes que como mi muy mejor amiga, te puedo pasar sus teléfonos

O. dice:

no, si ya los tengo...

Robin dice:

ahm

O. dice:

no te das cuenta de que muchos de tus entrenadores personales suelen venir a mi casa después de pasar por la tuya?

Robin dice:

la verdad, como tengo la siguiente clase, ni me doy cuenta...

O. dice:

dicen noseque de haberse quedado con ganas de algo

Robin dice:

es que tú, los falsetes, siempre los haces mejor

O. dice:

es porque tengo las cuerdas vocales más frescas

O. dice:

tomo mucha clara de huevo

Robin dice:

sí, de huevo de toro

Robin dice:

que ya lo sé yo

O. dice:

mano de santo, te lo aseguro

Robin dice:

claro, mientras haya manos...

O. dice:

que haya, que haya

Robin dice:

tú siempre has sido muy de manos...

O. dice:

me gusta echar una mano a quien lo necesita

O. dice:

soy así de santa

Robin dice:

y de beata

Robin dice:

siempre de rodillas...... rezando!

O. dice:

ambas cosas, si

O. dice:

a dios rogando...

Robin dice:

y qué más?

O. dice:

y con el mazo dando

Robin dice:

oh

Robin dice:

no es un poco grosero?

Robin dice:

eso de darle con el mazo a nadie?

O. dice:

yo es que soy de orígenes humildes

O. dice:

nunca tuve tu exquisita y refinada educación

O. dice:

que siempre andas pidiendo las cosas por favor

O. dice:

"por favor, sigue así, por favor, dame mas, por favor, en la boca..."

O. dice:

yo soy más bastorra

Robin dice:

es que hay que ser educada, te lo he dicho un montón de veces

Robin dice:

pero nada

Robin dice:

duro y dale

O. dice:

dale que dale

Robin dice:

y dale más rato

O. dice:

sin descansar

Robin dice:

no era el otro día que decías eso de...

Robin dice:

"dame ahí, sí dame fuerte!"

Robin dice:

a ver...

Robin dice:

no sería mejor algo como...

O. dice:

ves? soy un poco directa

Robin dice:

"si, por favor, te ruego que me des ahí mismo, por favor, si no es molestia, ahí mismo"

O. dice:

es que en ese momento no me sale

O. dice:

no llego a la bastez del "abre ese culo bien" de la Melissa, del Primero B, pero por ahí le ando

Robin dice:

es que la Melissa siempre ha sido muy de ir por detrás... otra arpía!

Robin dice:

en fin

O. dice:

si, una arpía, y además muy poco higiénica

Robin dice:

vaya patio, de verdad

Robin dice:

qué hacemos nosotras aquí?

O. dice:

terrible, me deprimo

O. dice:

yo, esperar a que se seque la terraza

O. dice:

y ver fotos del filippo romano ese

Robin dice:

nosotros a comer a casa de mi tía, a instalarle de paso un antivirus

Robin dice:

muy familiar el asunto

O. dice:

pues va siendo hora de ponerse monas

O. dice:

que yo también salgo a comer con mi marido

O. dice:

a celebrar su cumpleaños

Robin dice:

felicitale de mi parte, querida

Robin dice:

siempre es un placer charlar contigo

O. dice:

lo haré

O. dice:

igualmente, reina

O. dice:

disfrutad la tarde

Robin dice:

O. dice:

y ya te contaré nuestro viaje a Mandril

Robin dice:

y que sepas que esta conversación va a ir a mi blog

Robin dice:

mona

O. dice:

pues estoy deseando leerlo