16 octubre, 2007

Bisexuales ocasionales

Lunes, 15 de octubre de 2007

Es que si no hablo de este tema, Alber-san no va a dejar de darme la paliza. Y como le conozco de unos cuantos años de clase en los cuales me ha aguantado siendo yo el que no dejaba de tocarle la moral a las 8 de la mañana y más cosas que quedan para nuestras conversaciones de messenger, se merece un poco de caso por mi parte.

Comentábamos hace un rato los extraños casos de esos hombres/jóvenes/mozuelos que siendo obvia y claramente heterosexuales (ellos se encargan de hacerlo evidente cada vez que pueden), tienen pequeños y controlados encuentros puntuales con personas de su mismo sexo. No nos referíamos de forma habitual, como haría un chico en el armario, que busca lo que realmente quiere desde la seguridad de una vida supuestamente heterosexual, no. Son más bien los casos de "experimentación" puntual una o dos veces en su vida que no les supone ningún problema moral ni a corto ni a largo plazo.

Recuerdo yo de mi época de instituto, un amiguete de la pandilla que me parecía bastante cabal dentro del grupo de cabras locas que formábamos, con el que a veces hablábamos de que (¡tiernos 17 años!) una felación (no digo mamada, porque luego esto lo leen niño menores) no tenía que ser diferente te que la hiciera un chico o una chica. De hecho, entre una cosa y otra, acordamos que nos la haríamos el uno al otro. Claro, yo me frotaba las manos, pero tampoco fue como en las películas porno ni mucho menos. Entre que yo iba tocando un poco más allá de lo que su pudor le permitía y que para él cada espasmo de placer que yo sentía, eran como un aviso para apartarse por si le llenaba la boca sin querer... Vamos, que ni fu ni fa. Bien como experiencia, pero hasta ahí. Después nos seguimos tratando como si nada y la relación siguió evolucionando por un cauce de absoluta normalidad en el que aquel encuentro fue una anécdota privada que jamás volvió a ser comentada. Casado, feliz y cuando nos vemos nos saludamos con la misma alegría que entonces (más bien poca, pero es que es un hetero de los poco expresivos).


En fin, más allá de la anécdota, puede haber casos para todos los gustos y colores. Tengo entendido que un conocido mío se dejó follar (tan activo él) por un amigo suyo hetero, por aquello de empezar a hablar, tontear, jiji, jaja y el morbo de que la novia estuviera durmiendo en la habitación de al lado. El tipiquísimo caso del pobre mari que se enamora perdidamente del amigo o recién conocido hetero con el que tiene un ligero affaire y jamás le vuelve a ver. Vamos, que seguro que cada cual tiene su historia personal e intransferible.

Plantearse por qué se dan estos casos que consideramos "raros" sería un poco como tirar piedras a nuestro propio tejado. Hoy en día se reivindica la libertad sexual como algo básico, un derecho gracias al cual podamos llevarnos a la cama a quien queramos sin tener que dar explicaciones ni preocuparnos del qué dirán. Tristemente sabemos que aún no es así. La igualdad social es algo que aún las mujeres, tras más de 30 años de lucha, aún no han conseguido. ¿Y lo vamos a conseguir los "desviados"? Sí, claro, y mañana Navidad.

Sin embargo la duda flota en el aire. ¿Son sólo experimentos fallidos de heterosexuales con dudas? ¿Cabe la posibilidad de tener entre manos (o lo que se tercie) a un homosexual muy armarizado? ¿Es la bisexualidad un paso intermedio hacia la homosexualidad, como muchos argumentan? Creo que es un tema con muchos más grises de lo que la gente ve al discutirlo y, si no, a ver qué me decís vosotros (porque creo que sigue sin haber ninguna "vosotras" por aquí).

10 octubre, 2007

Bodas 1-Funerales 0

Martes, 9 de octubre de 2007

El título de hoy es más que nada porque como no voy a igualar el marcador de la conocidísima película de Mr. Grant. Este sábado tuvimos una boda y los funerales de momento no me han tocado de cerca. Así que ganan las bodas y se sitúan en la cabeza de la clasificación. Que siga así por mucho tiempo...

Se casaba mi prima Elena de Soria. Y allí que nos fuimos porque íbamos como pareja. Con mi familia paterna... Vamos, toda una novedad, aunque el campo ya se había sembrado con anterioridad. Y lo mejor fue que el hostal que Javi había reservado era UNA MONADA. Una decoración muy rústicomedievalcuentodehadasestupendísima que me encantó desde el primer momento. Creo que mi vena mariquita saltó en cuanto vi la cama con dosel ( o mosquiteras que dijo alguno) y de hecho os lo recomiendo si visitáis Soria porque está en el centro, es muy limpio y aunque no es del todo barato, merece la pena. Se llama el Solar de Tejada. Sólo una cosa un tanto negativa. El recepcionista de las noches es una especie de mezcla entre Gollum y la abuela de Psicosis. Da miedo, pero debe ser buena persona porque no intentó asesinarnos mientras dormíamos ni nada por el estilo...

El viernes salimos de marcha con los amigos del novio y Oscar y Antonio, amigos de mi prima y míos también, a los cuales quiero mucho y envío un saludo grande y sonoro. No me leen, pero nunca está de más. Estuvimos de cervezas y copas. Y me di cuenta de dos cosas. Primero. Soria está lleno de maricas!!! Eso de que en una ciudad grande hay más posibilidades de pasar desapercibido y por eso se concentra mayor población gay y tal... MENTIRA!!! Vamos, que un poco más y pienso que estaba en Chueca porque además teníamos desde el machote sin pluma y musculoca a tope, hasta los jovencitos con su elegante pluma adolescente y llena de vida. Fue de lo más curioso, con la cantidad de prejuicios que tenía yo hacia las ciudades de provincias en ese sentido... En fin, segunda cosa de la que me di cuenta: LOGROÑO ES LA CIMA DEL GLAMOUR (comparado con Soria). Sí, mucho marica, mucha ropa de marca, pero el paletismo brillaba con luz propia. Y no sólo en los maris, que aún tenían la decencia de haberse ido a Valladolid a los centros comerciales a quemar la VISA en H&M o Zara, por ejemplo. Pero bueno, los grupitos heteros, los chavales maquinetas, las niñas vestidas como pijas de la calle Génova... A veces parecía una estampa de cuento para asustar a los niños. "Mira hijo, esto es lo que llamamos un pueblerino aparentando ser urbanita". "Papá, papá, que esta noche voy a tener pesadillas con ese corte de pelo de hace diez años...". Yo que tanto aborrezco a los zafios, como siempre suelo dejar constancia cuando vuelvo de un viaje a Madrid, me he dado de morros con mis propias ideas. Calladita estás más mona, Robinia.

En fin, los avatares de la boda, cotilleos y curiosidades, para más adelante, que por hoy, yo creo que ya vale, no? Además sin fotos ni nada. Castigados.



Pd. Que noooooooo. No vino a la boda, pero a que hubiese molado?


01 octubre, 2007

Octubre Rojo

Lunes, 1 de octubre de 2007



Aquí me tenéis, con la Oreja de Van Gogh a todo trapo casi a medianoche. Tengo el momento tierno y empalagoso, qué le vamos a hacer... Luego vendrá Andrés Lewin, que me pondrá más tierno aún... Es que lo relaciono con una época de mi vida de hace poco más de un año que fue algo dura y donde hubo fuego siempre quedan brasas. Lo buscáis en las Antiguallas, que estoy perezoso para empezar a enlazar por aquí.

Para los preocupados, las cosas en el trabajo se han serenado. Me dije a mí mismo que me iba a tirar muchas horas en la tienda con mi compañero, con lo cual tenía que tragarme un poco el orgullo y dedicarme a suavizar el ambiente. Se hace lo que se puede, aunque reconozco que tengo mis momentos aún, pero no lo pago con él. Al menos no directamente, claro. Ya que tenemos que llevarnos bien, no significa que cuando vuelvo a casa se me escape a borbotones la riada de palabras que tengo guardadas en la punta de la lengua. Pero cada día menos. Sólo hay que acostumbrarse, después no es tan malo como parece... Espero.

Comienza el mes de Octubre. El título del post lo he puesto porque es lo que está en mi messenger durante estos días. ¿Por qué? Pues porque me sonaba bien y poco más. Ayer pasé al Outlook los horarios y son más raros que un perro verde. Cuando una persona está de vacaciones hay que hacer un par de malabarismos a cuenta de los que se quedan para no dejar ningún minuto al descubierto, pero así es la vida. Sólo que este mes encima las vacaciones de alguno de cuyo nombre no quiero acordarme lo hacen más complicado aún. Qué le vamos a hacer, ya me tocará a mí el mes que viene acordarme de ellos cuando yo esté en Las Palmas una semanita calentito y sin preocuparme de seguros ni de historias... Ahora, a sufrir como un bendito.


Por cierto, he descubierto los blogs (alguno antes que otro) de Hydroboy y Naxo, y los he puesto en los "linkes" para que quien quiera se dé un garbeo. Para degustar despacito, que bien lo merecen, pero sobre todo para notar que la vida puede ser muy divertida y tiene un lado petardo y divino que sólo cada uno podemos darle. Sobre todo petardo. Con lo poco seguidor que soy yo de blogs ajenos, ahí estoy, leyendo cuando escriben alguna novedad e incluso aportando. Las vueltas que da la vida, oyes...

27 septiembre, 2007

Momento íntimo

Miércoles, 26 de septiembre de 2007

Tengo estos días algo tontos. Y un herpes. De hecho tengo dos avisos de herpes feísimos en el labio que está consiguiendo que mi nariz esté siendo besada por mi novio más que en estos seis años de relación. El hecho de que yo tenga estos labios tan poco afortunados suele ser indicativo de dos cosas: o tengo una enfermedad algo cojonera a punto de hacer explosión en mi sistema inmunitario o bien estoy estresado. Descartamos la enfermedad porque un catarro no es como para que se me revolucionen tanto los lifocitos, con lo cual queda la opción del estrés.


Eso sí, cuando es un momentazo tensión, con algunos días de angustia colarteral, suelo ser más dado a las aftas en la boca. Qué queréis que os diga, uno tiene una salud de hierro pero a veces los achaques son los achaques. El herpes me preocupa. Debe ser que estoy megasuperestrsado y no tengo otra razón ahora mismo que el puto curro.


Sin embargo, dejando de lado el obvio hecho de que el trabajo que tengo no es a lo que debería dedicarme, ni el suelo permite pagar una hipoteca y tener para vivir en una clase media, es más bien una relación entre compañeros. Concretamente entre mi compañero y yo. Algunos lo conoceréis porque os he hablado de él como el "maricón de derechas". Porque lo es, que sólo me dedico a hacer una definición de su persona... He de reconocer que me mosqueé por algo en lo que al final no tenía culpa ninguna, pero creo que fue una reacción que necesitaba para demostrar mi energía negativa evidente. Ahora es simplemente que su mera presencia me crispa un poquito los nervios. Y lo que más me fastidia es no saber por qué me los crispa. Y eso me crispa un poco más.

Con lo poco que me gusta hablar, me siento un poco atado de boca a la hora de expresar este tema. Mi jefa de tienda tiene la cómoda costumbre de huir de este tipo de marrones porque no lleva bien las confrontaciones, esté implicada o no. Además, como el que se mosqueó fui yo, estoy en el bando "malo", mientras que mi compañero, en actitud más dulce y como si pasara del tema (que sabe perfectamente de qué voy, pero no me dice nada), está en el bando "bueno". A la responsable de zona, por muy amiguísima mía que sea, a nivel laboral no le puedo ir con esta niñería porque o se puede reír en mi cara, o me puede salir el tiro por la culata. Y al esto de compañeros y compañeras de otras tiendas, como que el tema no les toca de cerca y no me van a hacer caso. En resumen, es como estar solo con el marrón y no tener nada para pintarlo de otro color.

Por eso este momento íntimo lo necesito para regodearme en mí mismo y hacer como que me comprendo. No llego, pero me daría palmaditas en la espalda. Porque no necesito que nadie me diga que tal vez he hecho mal y que debería hablar con él para solucionar el tema y romper parte de la tensión subyacente en el ambiente, pero NO ME DA LA GANA. Eso ya lo sé. Quiero que alguien me diga que sí que se merece que no le hable y que es una maricona facha, falsa, reprimida, cuartoscurera, trepa y todo un sinfín de barbaridades que una mariquita cultivada como yo no puede dejar que se escapen de sus teclas...

Menos mal que no me está escuchando y que mañana libra y no le veo, porque a pesar de los buenos propósitos que hago antes de atravesar cada día la puerta de la tienda, es tenerlo cerca y se me van todos al carajo. Me estoy haciendo mayor, ¿no?

24 septiembre, 2007

Héroes

Domingo, 23 de septiembre de 2007

Tengo que reconocerlo, me he enganchado de nuevo. Y es que siempre me pasa lo mismo con este tipo de cosas: me ponen la miel en los labios, me hago el remolón, lo voy dejando para no empezar... Y el día que lo pruebo, PUM! Ya me he viciado. Y cuando yo me vicio lo digo con casi todas las letras, que es como una droga de la que necesito más y más y más...

Es evidente que tengo un problema y más cuando se trata de una serie de televisión. Por suerte internet sigue permitiéndonos verla cuando aún no se ha estrenado en "abierto", aunque hay rumores de que "Heroes" ha sido comprada por Cuatro para emitirla algún día de éstos. La ventaja de tener toda la primera temporada en DVD es que además, te ahorras los anuncios y no tienes que esperar cansinamente al siguiente episodio para ver qué pasa. Y más en una serien en el que cada media hora tienes un giro en el guión que te tiene pegado al asiento como con un imán.


La serie en sí ya me gana con el hecho de ser uno de mis temas favoritos de niño, de adolescente y ahora mismo también (me da igual considerar que ya no soy adolescente ni que soy un adulto). Los superhéroes siempre han tenido y siempre tendrán un lugar especial en mi interior. Y no me refiero sólo a las mallas ajustadas y los pechos como piedras, sino también a la fantasía de hacer cosas por encima de lo normal, ser "especial", algo por lo que destacar. Una vez leí un artículo que decía que los jóvenes se identificaban con estos personajes de ficción en una edad en la que uno se buscaba a sí mismo y permitía tener referentes más allá de la realidad. Y otro artículo decía que además los adolescentes gays y lesbianas sentían identificadas sus frustraciones en esas dobles identidades tan supersecretas y tan superimportantes como para no deber ser descubiertas por nadie. Para otro día tal vez podría darme pie a un tema muy muy extenso.

En la serie los actores no están mal, hay unos cuantos bastante monos y con un nivel interpretativo muy aceptable. Ellas, unas cuantas menos, también al nivel que se merece una serie que ha sido reconocida internacionalmente (al menos, eso he oído). Los efectos especiales tienen sus más y sus menos, depende del episodio, pero se nota que han decidido invertir pasta en ese aspecto. Buenas localizaciones, que también se agradece. En fin, que la serie como serie televisiva también es buena, con lo que cuando se emita por España enganchará a más gente que los muchos frikis que también exisitimos. Y somos un montón, que lo sepáis.

En fin, que entre la noche del sábado y la tarde del domingo nos hemos zampado 11 episodios, casi la mitad de la temporada. Y porque necesitábamos un descanso, que si no, aún seguíamos ahí sentados viendo más episodios. Y tendré que ser fuerte para no ponerme mañana a ver el siguiente, cuando esté yo solo en casa... ¿Lo conseguiré?

17 septiembre, 2007

Viva San Mateo!!!

Logroño, 16 de septiembre de 2007

Ya estamos inmersos en plenas fiestas patronales de la ciudad. Ahora, con eso del laicismo, empiezan a llamarse más a menudo las "Fiestas de la Vendimia", pero uno es riojano viejo y sabe que los "San Mateos" se llaman así y punto.

El sábado fue un estupendo y limpio chupinazo que... tuve que intuir desde el trabajo. La dura vida del comerciante, que no sabe de horarios ni de fiestas de guardar (casi). Por lo visto este año se han afanado desde el Consistorio en que no vuele la harina ni la salsa de tomate ni botellas vacías entre el gentío y parece ser que se consiguió a duras penas y con controles policiales requisando el material inadecuado. Vaya fiestón alternativo de los cuerpos de seguridad horas más tarde, imagino...


Sin embargo a mí las fiestas de San Mateo me aburren. Mucho. Todos los días son iguales. Cambian las degustaciones, el concierto en la plaza del Ayuntamiento (la misma del chupinazo), un par de actividades más y punto. Te tienes que buscar la vida para que esta semana no sea (dando por hecho que no trabajas) un continuo levantarte tarde, degustaciones, comer, siesta, hacer algo por la tarde, fuegos artificiales, marcha hasta las tantas, dormir y vuelta a empezar. Uno ya tiene su edad y lo ha hecho suficientes veces, así que toca ceder el espacio a los jovencitos alocados, gritones y maleducados. Todo un primor, vamos.

Además estoy en esa edad "tonta" en la que las actividades infantiles son para niños muy pequeños o para los hijos que no tienes, las actividades para adultos son para abuelos o matrimonios apergaminados, las actividades de jóvenes... emmmm bueno, ya he comentado en el párrafo anterior lo que hay. Vamos, que ni una cosa ni otra. Es que este Ayuntamiento no piensa en la gente de (casi) mediana edad!!! Voy a tener que escribirle a nuestro alcalde nuestro que es o al concejal de festejos, que no sé quién es el que más manda, pero a mí se me pone en los bemoles escribirles y algún día lo haré. O dejaré que no renueven el cargo y se lo digo un día por la calle... O mejor lo voy pensando y ya les llegarán las ondas telepáticas. Espero.

En fin, tampoco son malas fiestas, simplemente para no venir todos los años, que tampoco te pierdes nada especialmente emotivo. Salir es igual que un fin de semana cualquiera pero con diez veces más cantidad de gente. La calle Laurel es como siempre pero con mil veces más cantidad de gente. Aparcar es como siempre. Eso sí que no cambia... ¿A qué concejal habrá que escribir para que me reserven una plaza de aparcamiento gratuita en el centro?

13 septiembre, 2007

Con retraso...

Martes, 12 de septiembre de 2007

Algunas personas tienen la tendencia a criticar aquello que no conocen. A veces puede ser por fingir que saben de algo sin tener ni idea, otras veces por temor y otras por mero deporte. Les resulta hostil sin haberse adentrado demasiado y buscan quemar la selva antes de explorarla. Aunque rompa parte del encanto de las dos primeras frases, me estaba refiriendo a las páginas de contactos.


Desde hace unos años están proliferando y con bastante éxito (más unas que otras). Todas prometen amigos sin fin, ligues a montón y casi que éxito en tus inversiones (que ya podrían, ya...). Gratuitas en inicio, con posibilidad de pago para poder ampliar los servicios, se convierten rápidamente en un medio de fácil alcance para todos con suficiente anonimato como para los más armariados. Mucha gente lo considera el sustituto virtual de los bares de ambiente, donde la mayoría buscan echar un buen polvo y una ínfima minoría conocer a alguien o incluso encontrar el amor verdadero. A veces es una combinación de varias, pero suele haber una fuerte tendencia hacia un camino concreto. Generalmente el camino mayoritario.

Desde hace un tiempo tengo un perfil abierto y profuso, con lo que se pide para poder recibir visitas y que quien tenga curiosidad la satisfaga sin problema. No tengo nada que esconder y menos aún mi cara (terrible, terrible, enseña todo lo demás, pero la cara no, no vaya a ser que alguien te conozca...), con lo que siempre he tenido una cierta fluidez en el intercambio de mensajes con una u otra persona. Y ahí es donde se puede empezar a conocer a alguien.

Hace unas semanas empecé a intercambiar mensajes con... llamémosle M. Las primeras conversaciones fueron superficiales y sólo trataban de mantener la comunicación con algo de humor. Posiblemente fue eso lo que nos enganchó a esperar el siguiente mensaje y contestar y volver a esperar. Poco a poco la curiosidad rebosaba y nos permitíamos el lujo de hacer preguntas algo más personales y directas. El tonteo estaba en pleno auge y nos podían las ganas. No había nada que temer, las cosas estaban claras desde el principio, pero seguía siendo divertido. Finalmente decidimos dar el paso de conocernos, por aquello de desvelar el misterio del cara a cara. Muy en mi norma habitual (para quien me conozca) conseguí que llegáramos tarde a la cita. Por suerte M es paciente y tuvo a bien darme un gran margen.

Los primeros contactos personales siempre resultan un tanto cortantes, pero si hay disposición y buen grado, los primeros minutos son un mero trámite. Estuvo bien tomar unas copas y charlar, al menos para seguir avanzando en el conocimiento de una persona que hasta hace un mes ni sabía que existía. Hubo una muy buena impresión, bromas aparte y dolores de nalgas obviados (vaya golpe se había dado jugando al squash). La noche transcurrió como debía hacerlo y baste decir que durmió en su cama, aunque llegó un poco más tarde de lo que esperaba. Uno que tiene capacidad de retención...


Lo que en principio es sólo un portal para intercambiar un par de mensajes rápidos y concertar una cita para follar como perras, puede convertirse en un medio de comunicación para encontrarse con viejos amigos o hacer algunos nuevos. En mi caso, en este particular, todo ha sido calmado, calculado y desinteresado, dándole a la relación un cierto aire de interés no agobiante. En qué quedará es algo que ni puedo ni quiero adivinar. De este tipo de situaciones pueden salir grandes amigos, mejores amantes o, al menos, gratos recuerdos para pasar las frías tardes de invierno. Ha habido algo bueno y eso es lo que importa.

Aquí tienes tu "parrafada" dedicada, M., espero que la hayas disfrutado tanto como yo disfruté el sábado.
Un beso.

03 septiembre, 2007

Back to work!

Domingo, 2 de septiembre de 2007

Bueno, ahora sí que sí, que se terminó lo bueno y que retornamos a eso que la gente pobre llamamos "vida" o, en algunos casos concretos, "infierno". Yo sigo relajadísimo, sin depresión post-vacacional ni nada que se le parezca. Creo que no recuerdo ya lo que era volver de vacaciones sin desear que el mundo se acabara o pillar una terrible (pero indolora) enfermedad que me retuviera en casa durante unos días más.

Además ha sido un inicio calculado y bien ventajoso, porque retomaba el mes con los deberes hechos en el trabajo, entrando un viernes para descansar el domingo, decidiendo que no voy a agobiarme por el momento y que me voy a dar de plazo unos días más para retomar TODOS mis compromisos y asuntos pendientes. La casa nueva no me la he podido quitar de la cabeza, pero eso es harina de otro costal.

Hoy hemos pasado todo el día en casa vagueando y viendo la tele. Genial estar tirado en el sofá, encima de una tripita muy interesante, acariciándonos suavemente y haciéndonos nuestras bromas habituales en los anuncios. Esto es lo único que me da rabia perder de las vacaciones, la sensación de vagancia, de tranquilidad, sin prisas, sin agobios, sin pensar en madrugar... Una pena pero la vida sigue y las hipotecas no se pagan solas.

Hoy me duele un poco la cabeza (cosa extraña en mí), supongo que por estar todo el día encerrado en casa (que ya me ha ocurrido otras veces). Así que siento la falta de imaginación y de texto. Otro día un poco más.

28 agosto, 2007

Fin del viaje y casi casi de vacaciones...

Logroño, 28 de agosto de 2007

Y llegamos sin retrasos! Válgame Dios, que la ida tuvo la mala suerte de ser una especie de broma macabra de lo que siempre le pasa a otra gente. Primero porque en Pamplona, a la salida, nos dijeron que el vuelo de Madrid tenia "overbooking" (mi primer overbooking, wow!) y estábamos en lista de espera. Después resultó que yo pasé el corte pero Javi no, pero al final debimos caerle bien a la señorita del mostrador porque cupimos los dos en clase "business". Pero el vuelo se retrasó un par de horas por una pieza en mal estado... Pobre Osqui, esperándonos en Valencia dos horas dando vueltas y más vueltas. En fin, llegamos de una pieza, que es lo importante, y además sufriendo mi primer "overbooking"! (espero estar escribiéndolo bien, o vaya terrible ridículo que estoy haciendo).

En fin, una semana en Valencia da para mucho, no hay que ponerlo en duda, y no creo que nadie tenga estómago para aguantar todo lo que puedo escribir y describir acerca de mi estancia allí. Hacer un par de apuntes tampoco le haría el honor adecuado. Así que unos cuantos puntos comentados serán lo más adecuado:

  • Nunca digo no. No apto para menores. Un sex-bar. A pesar de que puede que mucha gente no se lo va a creer, era la primera vez que entraba en un cuarto oscuro. En serio, la primera. A pesar de lo que uno aparenta, he vivido menos de lo que quisiera y este tipo de experiencias dicen que enriquecen... Bueno, esta no es que sea lo más educativo del mundo, ni se la recomendaría a ningún niño de secundaria, pero oye, ahí está. Su laberinto, su sling... Muy organizadito todo para que sea llegar, ligar y follar. Punto. Una pena eso de perder los juegos de miradas y los coqueteos de salón que tanto me gustan...
  • La playa. Fuimos a un par de ellas distintas, ambas de ambiente y ambas nudistas. El mal tiempo no dio para mucho más. Me di cuenta de que en Valencia estoy fuera de mercado. Madre mía qué cantidad de músculos tiene el cuerpo humano! Entre eso y estar divina de la muerte, pude poner el culete al sol sin pudor porque sabía que nadie me miraba. Vamos, ni aunque me hubiera puesto unas tetas postizas. Emmm, claro, entonces me hubieran mirado menos aún.
  • La fábrica. Un complejo de fábricas al lado de una de las playas. Zona de cruising estilo "underground". Curioso cuando menos, porque mientras paseabas podías admirar los maravillosos restos de arte urbano que bien podrían merecer una exposición en el centro de la ciudad. Sentados observando al personal nos pareció estar mirando una sesión de Second Life, ese juego de vida virtual, en el que hay un montón de gente moviéndose casi mecánicamente, sin hablarse, sin tocarse, sólo mirándose y valorándose. Un espectáculo digno de una conversación filosófica y trascendental acerca del género humano.
  • La gente que conoces. Bueno, ha sido una semana un poco frustrante en este sentido también. Tengo la desagradable sensación de que he vuelto a propasarme con mis confianzas y eso ha hecho que mi imagen en Valencia y alrededores haya quedado un poco empañada. Posiblemente de forma irremediable, pero es lo que hay, soy así de mala pécora. Sin embargo ellos han sido agradables, con buena conversación, amables y simpáticos. Ahora bien, si un par de personas prometieron escribirme algún mail por aquello de mantener el contacto, ¿cuántos días hay que dar de plazo para considerar que no van a escribirte en la vida? Ahí queda.

Bueno, bueno, que tampoco hay que emocionarse, que si no al final no tendré nada que contaros a quienes me llaméis por teléfono para preguntarme por las vacaciones y los detalles morbosos más concretamente. Las versiones extendidas, con los comentarios del director, tardarán un poco, pero llegarán a vuestros kioskos, sin duda alguna.

Ahora un par de días más antes de volver a la eterna rutina del trabajo, los agobios de siempre y los nuevos que están por venir. Pero lo siento, sigo enganchado al Wow y tengo asuntos pendientes en los mundos que no existen.

18 agosto, 2007

Vacaciones!!!

Sábado, 18 de agosto de 2007



Y tanto que vacaciones, porque llevo más de 15 días sin pisar el blog, que le voy a tener que quitar el polvo con excavadora a este paso... Tampoco es que haya habido mucho que contar, pero bueno, eso no significa que no pasen cosas en la vida para ponerlas en común con el resto de la red de redes.

Finalmente soy propietario. El lunes recojo las escrituras y le pago a Hacienda (que somos todos) lo que le corresponde por el mero hecho de hipotecarme lo que me queda de vida. Ahora queda el duro proceso de decidir qué hacer dado que somos dos personas con dos pisos. Por un lado no estaría mal alquilar porque me permitiría vivir con el desahogo de no pensar en la hipoteca, pero por otro... Es que me fastidia mucho que mi casita, tan bonita ella, la estrenen unos extraños. Y además porque ya se sabe que cuando estás de alquiler, no cuidas igual que si fuera tuyo. Me da rabia porque es un piso en el centro como yo quería, pero... En fin, estos días tenemos que hablarlo Javi y yo para que sea una decisión consensuada, a ver qué pasa.

Dentro de tres días es el cumpleaños de mi maridito. Y no tengo ni idea de qué regalarle. Me da lo mismo que lea estas líneas, sigo igual de perdido. O tengo una inspiración divida en breve o tendré que ponerme un lazo rojo alrededor del cuello para sorprenerle. Aunque creo que sería un regalo muy visto.

Como detalle curioso ayer tuvimos la boda del compañero de trabajo de Javi que vive encima de nosotros. Monísimos, era mi presentación en sociedad de los compañeros/amigos de curro. Desplegué mi mejor hacer y contuve mi verdadero yo cuando fue necesario. Por suerte uno de nuestros compañeros de mesa se encargó de hacerme el mano a mano siendo tan expresivo y hablador como yo. Cosas de la vida, después descubirmos que era mari, aunque nadie más lo sabía. Supongo que eso de que "ojo de loca no se equivoca" puede aplicarse sin temor a equivocarse en este caso concreto. Muy majete y gracioso, nos quedamos los últimos con él y tuvimos que acompañarle a casa por la melopea que llevaba. Dado que vivimos en el quinto pimiento y a altas horas es imposible pillar un taxi, nos invitó a dormir en su casa. A eso exactamente, a dormir. Muy buen chico, muy enamorado de su novio madrileño.

Y el lunes volamos desde Pamplona a la (esperamos) soleada Valencia. Una semana en casa de mi buen amigo Osk, para disfrutar de unas merecidas vacaciones lejos del pueblo y la gente que nos conoce. Poner tierra de por medio me apetece bastante para ver las cosas desde otra perspectiva. Cuando vuelva, hablaré de Oski, que me lo pidió hace tiempo y aún no lo he cumplido... Supongo que estos días juntos no permitirán conocernos mejor y más allá que meras conversaciones de nuestras vidas y nuestros agobios. Siempre me da miedo dar estos pasos con un amigo, porque suelen dar a conocer facetas nuestras que tal vez no queremos mostrar, pero que la convivencia saca en un momento u otro.

En fin, en fin, nada de adelantar acontecimientos, que lo vamos a pasar en grande. Estoy deseando empezar las vacaciones de verdad. No seáis malos en mi ausencia...

03 agosto, 2007

El beso del hetero

Jueves, 2 de agosto de 2007

La verdad es que llevo unos cuantos días con este tema en mente para ponerlo en el blog, pero es que tengo un pequeño nuevo vicio (llámese juego de ordenador online, por ejemplo) del que ya hablaré en otra ocasión que me está sorbiendo el seso noche tras noche. Pero hoy he enchufado el Winamp a todo trapo, con la Oreja de Van Gogh de fondo, y he enganchado el teclado para no parar de escribir hasta quedarme sin dedos.

La situación es más o menos la siguiente, con un breve resumen de los míos. El sábado pasado se celebró la II Cena de la zona Norte de Fone Jous. Sin entrar en detalles, fue mucho más divertida que la anterior y con gente diferente. Pero mi reflexión pivota alrededor de un hecho concreto que me hizo bastante gracia, además de otras sensaciones interesantes.

En cierto bar de nivel aceptable de mariconeo, alguien tuvo la graciosa idea de hacerse una foto conmigo fingiendo un beso en los labios. Era una compañera de Calahorra que creía que no tendría valor. Bueno, qué narices, cómo no voy a tenerlo, si total es una chica guapa y muy graciosa...


Foto. Y eso fue el desencadenante. En realidad la culpa fue mía... Porque a partir de ahí, aquello parecía una orgía de besos. Aquí y allí la gente quería hacerse fotos mientras se besaba... con quien fuera! En esto un compañero de Bilbao, que me hace un cierto tilín, me enganchó por banda para hacernos una foto. No sólo no se amedrentó, sino que le gustó que le mordiese un poco el labio inferior y además tuvimos que repetir porque la primera foto no salió bien (y yo preocupado, claro). En fin, ahí quedó todo, no hay historia posterior de chico hetero que descubre un nuevo mundo de sensaciones y decide probar la carne y el pescado. Al porno lo que es del porno y a Dios lo que es de Dios.

Para él, simplemente fue una gracia teñida del morbo de la gente que nos rodeaba, un punto picante a una noche que prometía (y se cumplió) buena diversión, un contacto físico sin más implicaciones como podría ser un apretón de manos o un abrazo. Para mí, fue un beso, con lo que ello a veces implica. Posiblemente mis circunstancias estén teñidas, como he dicho antes, por el hecho de que este muchacho me parece encantador, buena persona y con un cierto atractivo. Sin embargo él no tiene ni idea de lo que podría haber desencadenado en otra persona tal vez con las ideas menos claras o tal vez demasiado claras.

Ahora mismo es muy moderno y está muy de moda (y que lo esté muchos años) no sólo no tener prejuicios y ser muy abierto, sino llevar esa apertura al límite y jugar con la ambigüedad hasta la frontera del infinito. Y, ojo, que quede claro que no crucifico a nadie por divertirse y tontear con quién le dé la gana mientras no haya daños colaterales ni directos. Simplemente creo que muchas veces no sabemos las consecuencias que pueden provocar nuestros actos al tener clara nuestra situación pero no la de la persona que tenemos enfrente. Nos podemos lavar las manos y asegurar que "como yo lo tengo claro y lo hago tan evidente..." Pues no, mira por dónde, la duda es algo inherente a la condición humana y siempre nos la planteamos cuando más conviene a nuestros intereses. Nuestro subconsciente se la juega a la última carta, lanzando la manzana dorada de la discordia cual Eris en la boda de Tetis y Peleo (lo he tenido que buscar, qué pasa!). La parte racional del cerebro reacciona rápidamente y prepara la estrategia de la lógica y lo perceptible, pero cuando se siembra la cizaña poco se puede hacer para eliminarla del todo.

En fin, no tengo muy claro a dónde quiero llegar con esto. Posiblemente sería más enriquecedor si tuviera alguien con quien comentarlo porque no sé qué es lo que me ha removido estas ideas que vienen y van. No, no creáis que me he colgado del heterito, porque, primero, nada mata más la pasión que ver a un hombre recién levantado tras una noche de fiesta y, segundo, hace muchos años alguien me aconsejó que nunca me enamorara de un hetero. Y lo cumplo a rajatabla. ¡Bastantes gays hay en el mundo para enamorarme como para hacerlo de alguien con quien no tengo posibilidades reales! Vamos, hombre, con lo digna que es una misma.

25 julio, 2007

Cumpleaños feliz...

Martes, 24 de julio de 2007

Y ya está. He entrado en la treintena con más dignidad de la que mucha gente cabría esperar. Porque yo lo valgo qué narices... Nunca me ha preocupado cumplir años, no me aterra especialmente la idea de envejecer. Más que nada porque no puedo evitarlo. Hay quien me ha advertido que ahora empieza el declive, que si ya veré lo que me viene encima... A ver, pierdo pelo desde los 18, no tengo el mismo tipo que hace 10 años, cada vez que me miro al espejo una nueva arruga ha decidido saludarme alegremente... No me va a caer la nueva edad del cielo como una maldición divina. Entro en la treintena y me parece perfecto. La verdad es que 29 es una edad un poco fea, porque no tienes ni una decena completa ni acabas de estar en la anterior. Nada, nada, que a decir bien orgulloso que tengo 30 y sonreír cuando me digan que no los aparento (en realidad porque aparento más).



El día ha sido entretenido y agradable. Tras los desastrosos recados mañananeros (que han incluido el envío de sendas trenzas pasteleras -algo parecidas a la foto de arriba- a mis compañeros de los centros comerciales, porque soy asín de generoso) hemos ido a comer con mis padres, por aquello de hacer algo en la intimidad de la familia. Después a la urbanización de una amiga, con sus dos criaturitas (casi sobrinos adoptivos) a pasar la tarde. Finalmente a Gylda, a seguir discutiendo acerca de la futura contratación de un técnico para un proyecto de prevención y educación.

Cuando he llegado a casa, Javi me esperaba para darme mis regalos. Como siempre, se ha esmerado un montón y le agradezco el esfuerzo para elegir algo que me guste, que sea práctico y que no implique un gran desembolso de dinero (aunque sé que su economía se tambalea con cada tanda de regalos). Este año, cual niño pequeño, me he vuelto a emocionar y ponerme nerviosillo al romper el papel de regalo. Había un maletín de piel, para cuando vaya a hacer entrevistas; una bandolera nueva, porque la que tengo empieza a tener ciertos agujeros; y un boxer muy interesante, lleno de agujeros, incluso en la parte delantera. Muy sexy, muy morboso.

El único "pero" es que no había anillo de pedida. Ohhhhh..... Pero me quiere. Y yo le quiero. Es una estupenda situación.

24 julio, 2007

Y el tiempo fue pasando pasando...

Lunes, 23 de julio de 2007

Y como siga así, cumplo 31 y sigo sin actualizar el blog... En fin, mañana intentaré explayarme un poquito más, porque no me apetece en la noche previa a mi cumple amargarme la vida recordando lo mal que están algunos aspectos (mayormente laborales) de mi vida. Hoy, que le den a todo. Javi me ha dicho que ha comprado un par de regalos que me van a gustar y el niño que siempre llevo dentro casi se ha hecho con el control de mis manos y mi boca agitando los dedos y diciéndole: "Yo quierooooo". Tendré que esperar a mañana, pero estoy seguro de que me va a encantar.




¿En una caja tan grande podrá caber una alianza de pedida de mano? Yo quieroooooooooo.

12 julio, 2007

Tengo uno de "esos" días

Miércoles, 11 de junio de 2007

Se podrían escribir libros y más libros sobre lo que quiere decir esa frase, pero es así. Hoy es uno de "esos" días en los que no sabes si es que el destino se ha dedicado a olvidarse de ti de rato en rato o es que tocaba descompensarte un poco la vida en conjunto. Por suerte me he puesto un poco de Sabina (ahora, porque vaya mezcla que tengo de música en el disco duro) y posiblemente me vaya a la cama con las pilas más cargadas con alguna canción de las de soltarse la melena y olvidarse del día de hoy.


Tampoco es que haya habido una serie de desastres insuperables que hayan cambiado el rumbo de la historia de mi vida, pero tal vez por eso mismo es uno de "esos" días y no un día terrible. Simplemente han sido un conjunto de circunstancias y sensaciones que me dejaban en estados ciertamente negativos y nada recomendables. Durante todo el día el concepto de mí mismo se ha reducido por momentos al nivel de una babosa muerta... No, mejor al de una bacteria infectando a la babosa muerta... No, no, mejor al de los extrementos de las vacuolas de la bacteria que infectaba a la babosa muerta. En todos los niveles de mi vida pensaba que no daba la talla. Y además con esa sensación de que tampoco puedes hacer nada por evitarlo. Piensas que dado que estás en el fondo del pozo, de nada sirve intentar subir para saber que no llegas arriba, a lo más alto.

Tener poco que hacer en el trabajo y ver que el resto de tus compañeros van a llegar a sus objetivos con una soltura envidiable no ayudaba mucho a sentirse mejor. Por suerte, la campaña nos ha llenado la tienda hacia mitad de la tarde y no tener tiempo casi para pensar. El gimnasio ha venido bien para soltar parte de la energía acumulada a lo largo de la jornada, aunque he tenido algún encontronazo con un amigo. Qué suerte que las relaciones en el vestuario son inmejorables y nos entendemos a la perfección. Si notamos que alguien no está de buen día no se le presiona mucho, se le apoya y se le escucha lo que quiera contar. Creo que Pepe (del gym) es el primero en todo el día que me ha preguntado sinceramente qué me pasaba y se ha interesado por ello. A las once de la noche, no está nada mal...

En fin, simplemente espero que haya sido un día puntual y no tenga que ponerme a discutir conmigo mismo las desventajas de este tipo de estados anímicos. Me conozco y como entre en una de estas espirales descendentes, tengo todas las de perder. No puedo estar martirizándome con lo poco que me gusta mi trabajo, lo que me va a costar llegar a fin de mes con la hipoteca, el poco tiempo que paso con mi novio, lo desastre que sigo siendo en casa... Mañana tengo que empezar a tomar cartas en el asunto para no sentir que además no hago nada, que no tomo la iniciativa. Si quiero que las circunstancias cambien, está en mi mano, no va a bajar el Arcángel Gabriel del cielo a ponérmelo en bandejar... Como éste que le tomado prestado a Ismael Álvarez.


03 julio, 2007

Seducción

Lunes, 2 de julio de 2007

Ciertamente no me he prodigado mucho por estos lares últimamente. Y menos aún teniendo en cuenta las fechas que eran, con tanto acto del orgullo por aquí y por allá y con la Mani en Madrid incluida. Pero no tenía tiempo ni ganas, llegando siempre tarde a casa y teniendo que madrugar al día siguiente. Sin embargo, al volver de Madrid, me apetece contar un poco una anécdota de lo que me ha pasado y sobre la que me apetece reflexionar, aunque sea para mí mismo.

Uno de mis objetivos en el Europride 07 era ligar con un rubio, a poder ser, nórdico. Puro morbo o tal vez necesidad de tener un reto en el que apoyarme para hacer aún más interesante de lo que era el fin de semana. No tuve muchas oportunidades, sinceramente, pero aproveché lo que pude para buscar miradas, intercambiar sonrisas y saber que mi ego puede estar tranquilo: aún tengo algo de atractivo y la gente parece notarlo cuando me pongo un cartel luminoso en la cabeza.



Antes de coger el autobús de vuelta el domingo, fuimos a comer un grupito de gente a un VIPs que hay cerca de Avenida de América. Una consecución de casualidades nos llevó hasta allí y nada más entrar, "fiché" a un rubio, tal vez algo mayor que yo, que prometía algo más de músculo y menos de grasa que yo y que también me clavó su mirada de brillantes ojos azules. Nos pusieron en una mesa en línea con el rubio y el chico con el que compartía mesa, un moreno canoso que podía ser perfectamente su novio o su ligue de esa noche. Desde el momento en que me senté comenzaron los intercambios de miradas y las sonrisas escondidas tras los tenedores. Tanto su pareja como la mía se percataban de lo que había, pero parecían dejarnos espacio a la diversión, dado que era algo público y evidente que el juego era un mero divertimento que no ocultaba ninguna intención de cita posterior. Envié señales evidente, entré al juego de esquivar miradas y hasta usamos gestos para dar más comicidad a la situación. Recibí besos ocultos tras gestos de masticación, envié posibilidades sexuales antes de limpiarme con la servilleta, incluso hubo un amago de quedar en el baño, ante lo cual propuse que fuéramos los cuatro. Todo era un juego. Ante las preguntas de mis compañeros de mesa, se me escapó una frase que hasta me gustó a mí: "La seducción es un juego, como un baile. Los pasos están marcados, aunque puedes improvisar, pero sabes de antemano cuál va a ser el final". Y así fue: el muchacho rubio y su evidente pareja salieron del restaurante, con mohín por mi parte y la de aquél, pero con una gran sonrisa por parte de ambos. Había resultado divertido, adiós perfecto desconocido, nunca más volveré a verte. Estuve tentado a levantarme y presentarme, dar mi mail o tal vez mi móvil, pero valoré que no controlaba la reacción que provocaría en todos los implicados directos o indirectos, lo cual me retuvo. Tal vez ahora me arrepienta un poco, pero nada se puede hacer al respecto.


Es la Seducción. Con mayúscula. Ese es uno de los motores de mi vida: el juego, la seducción, la emoción... Llegar hasta la última base no es el fin en sí mismo, sino un premio que no siempre es necesario recoger en la línea de meta. Saber que la partida se ha desarrollado de forma satisfactoria para ambos participantes suele ser más que suficiente, forma parte del baile y los pasos predefinidos. Pero hay que volver al mundo real. Este fin de semana Madrid estaba plagado de maricones (eh, que sólo parafraseo a Marta Sánchez, que nadie se ofenda) y dar con un par en un VIPs cualquiera no fue más que fruto de la casualidad. Tener la posibilidad de jugar y seducir a un rubio, tal y como yo había deseado, era una especie de regalo de fin de viaje sorprendente y dulce como un postre de boda tras una copiosa comida. Se podía haber hecho más, pero es lo que hay. Ahora toca poner los pies en el suelo, levantar la mirada hacia la ciudad de origen y afrontar la rutina de un mes de julio tal vez menos anodino de lo que parece. Sin embargo aquí puedo despedirme de rubios morbosos con los que jugar a las miraditas en un restaurante cualquiera, o de morenos con algo de chispa, cuando menos. Esto es Logroño, esto es la provincia. Esto, a veces, sí que puede resultar un poco rollo.

24 junio, 2007

Me gustan los rubios

Domingo, 24 de junio de 2007

Pues sí, lo confieso, me gustan los rubios. Tampoco es que sea uno de mis secretos inconfesables, pero tenía que dejarlo por escrito para que constase y plantearme de una vez por todas de dónde vendrá es fijación tan curiosa hacia el cabello color trigo. Aunque tampoco es que me importe mucho, al fin y al cabo, me gustan y punto, no tiene más misterio.


En la idea de escribir esta entrada, le he dado un par de vueltas de psicología barata a las posibles razones de dónde empezó todo. Cabe la sutil posibilidad de que todo tenga que ver con mi adolescencia (y Freud no tiene nada que añadir) y las clases de literatura. Siempre tuve un especial interés en los poetas románticos muy en la línea de Bécquer. Sus suspiros melancólicos, sus inalcanzables amores, su dramatismo extremo…, la vida de un adolescente homosexual dentro del armario queda bastante bien definida en muchos casos. Una de las características de estos conocidos literatos, era su idealización de la belleza, concretada en las mujeres nórdicas, tan lánguidas, tan pálidas, tan rubias… Pobre de mí, muchacho influenciable y necesitado de modelos propios, creo que asumí como mío ese concepto de “lo rubio es bello” (porque la frase “lo rubio es vello” se puede aplicar también en otras situaciones, pero no viene al caso).


Supongo que de esta idea evoluciona también mi interés, dentro de mi frikismo habitual, por los elfos, habitualmente hermosos, rubios y de brillantes ojos claros. Toda su elegancia, su también idealizado glamour, en algunos casos su dominio de la magia… Siempre he sentido una especial debilidad por estos personajillos tan encantadores como misteriosos, tan dulces como pasionales, tan idealizados como parodiados. Eso sí, los elfos rubios, que los morenos son una invención posterior.


Dicho lo cual y tal vez por razones que sólo una sesión de hipnosis podría conseguir, es ver un tío rubio por la calle y no puedo evitar volverme para catalogar si alcanza el 10 en la escala de terremotos sexuales. Con la apertura de la UE a Rumanía, en Logroño tengo el problema de que el nivel de rubios por kilómetro cuadrado está aumentando exponencialmente. Y es que como los nórdicos o los chicos del este, no hay rubios así en España (salvo honrosas excepciones). A poder ser de ojos claros, pero tampoco es condición necesaria. Pueden ser delgaditos o musculados, sonrientes o serios, activos o pasivos, pero el caso es que conmigo ya han ganado la posibilidad de que me interese, al menos a un nivel teórico. El problema es que creo que llevo tanto tiempo idealizando a este tipo de hombres que la atracción sexual no es tan grande como pudiera parecer, más al contrario es más una atracción visual que otra cosa. Eso sí, como se me pusiera uno a tiro, no iba a decir que no… El otro día entró un alemán en la tienda a preguntar por el ADSL y, bueno, creo que habría ido a su casa a montárselo yo mismo en ropa interior si me lo hubiera pedido. Que hablase alemán mientras tanto, que creo que se me notó un poco que se me caía la baba con cada sonoro vocablo germanizado que soltaba por sus carnosos labios.

Ahora bien, siempre que hablo de este tema con mis conocidos, me acaban preguntando lo mismo: “Si tanto te gustan los rubios, ¿cómo es que tu novio es moreno, todo un osete y totalmente opuesto a lo que sueles describir como idealización?”. Pues porque, evidentemente, no todo es color de cabello ni aspecto exterior… Y, si no, que se lo digan a este morenazo que trabaja en las obras de al lado de mi tienda… Bueno, tal vez el aspecto exterior sí que influya ;)


17 junio, 2007

Resacas a partir de los casi30

Domingo, 17 de junio de 2007

Qué terrible es la edad. Cada año que pasa la gente dice que se siente un poco más vieja y con menos fuerzas para nada. Comentan que ya no les apetece hacer esto o aquello y que la vida es más tranquila y relajada. Yo no, he dicho siempre. Yo cumplo años pero tengo épocas en las que hago unas cosas u otras, sin dejar nada de lado tenga la edad que tenga. Eso sí, tampoco me voy a poner a hacer el cabra como hacía a los 18, que no tengo yo el cuerpo para bailes, pero no quita que lo pueda intentar de lustro en lustro.

Por eso llevo todo el día tirado en el sofá durmiendo a ratos porque anoche salí hasta las 7 con gente de la empresa. Y me he levantado a las 12 porque querían salir pronto y les había prometido gofres a los que se quedaban a dormir en mi casa. Hasta la hora de comer he aguantado medio bien, pero... Madre mía, qué cansancio generalizado...

La ventaja es que resaca, resaca, lo que se dice resaca en sí misma no he tenido, la verdad. Son esas pastillas llamadas Resalim que tiene Javi para las noches que prometen ser largas. Creo que debo agradecerle no tener dolor de cabeza, ni pesadez de estómago ni ganas de vomitar cada cinco minutos. Pero para el cansancio por estar toda la noche saltando y dormir menos de 5 horas creo que no he encontrado nada... Así que creo que he mezclado siesta con algo de sueño nocturno y eso me ha recuperado levemente para las 10 de la noche, para ver el final de la liga de fútbol... También yo, qué mala suerte, ¿no?

La verdad es que la noche fue estupenda y se me pasó volando. Bien tendría que estar yo para aguantar hasta tan tarde, pero es que la presencia de unos cuantos compis de Bilbao animó a la concurrencia a aguantar más de lo debido para no quedar como aburridos y malos anfitriones. Mi cámara captó algunas imágenes que merecen pasar a la historia y que se colgarán en el blog de la zona, a la sazón: blogs.ya.com/thpnorte. Por si alguien quiere pasarse a conocerlo, pero no se pueden dejar comentarios si no eres trabajador o el administrador los borrará. Pero al menos podréis deleitaros, que no es poco.


Cambiando de tercio y por si alguien no se ha enterado. En Dosmanzanas se han creado un par de mascotitas por el insigne y nunca bien ponderado dibujate gay Ismael Álvarez. Les están poniendo nombre y tal vez deberíais pasaros a poner algún comentario...



12 junio, 2007

Benditos puentes...

Lunes, 11 de junio de 2007



Alabadas sean esas circunstancias socioculturales o geopolíticas gracias a las cuales los insufribles trabajadores del comercio vario podemos disfrutar de unos cuantos días seguidos de asueto y relax. Tres días ni más ni menos, cuando un servidor no está acostumbrado a llegar más allá del domingo religiosamente respetado y su día libre perdido a lo largo de la semana. Tres días que han sido como un bálsamo para el cuerpo y para el espíritu.

Hoy por ejemplo aún sigo con el pijama con el que me he vestido nada más levantarme hacia mediodía, más o menos. La laxitud con la que han transcurrido las horas entre el sofá, la cocina y el ordenador me ha servido para alejarme temporalmente de los problemas cotidianos del día a día que mañana volverán con toda su fuerza, congelados como estaban en los horarios laborales y sociales. Pero eso será mañana, porque hoy era el último día para disfrutar de todo lo que el no hacer nada nos concede.

Haciendo la cena, temprano para temprano acostarnos (menos yo, que sigo en mi línea), he pillado a Javi por sorpresa con una pregunta-trampa. "¿Eres feliz viviendo conmigo, cariño?" No venía a cuento ni había razón alguna para decirla en voz alta, pero me ha surgido y no la he contenido. Tras los breves segundos de mirada de sospecha y el par de preguntas de rigor acerca de a qué venía, ha contestado: "Pues sí, la verdad es que estoy muy a gusto viviendo contigo". Y, sin más, he seguido preparando la tortilla de patatas con una sonrisa un poco más bobalicona. Era un final estupendo para un fin de semana estupendo. ¿Qué más se puede pedir?

07 junio, 2007

Flechazos instantáneos...

Miércoles, 6 de junio de 2007

He de reconocer que fue amor a primera vista. Llevaba tiempo buscándolo y apareció allí, delante de mis propios ojos y, si alguien me lo hubiera contado, no me lo habría creído. No era perfecto, ya no hay nada perfecto en este mundo, pero se ajustaba a mí y lo que quería, casi como hecho a mi medida.



He encontrado un piso que me ha enamorado. No muy grande, en la zona centro, recién reformado y a un precio asequible para la media de esta ciudad. Un premio gordo con lazo de raso. Insisto en que no es el piso perfecto pero me gusta y me lo vendieron bien. Cocina italiana (sin tener muy claro lo que significa eso), diáfana para conectar perfectamente con el salón que está al lado. Tres habitaciones, la más grande con un armario empotrado de pared a pared. Baño y cocina montados a gusto del vendedor, sin estrenar y, desde mi humilde punto de vista, con bastante buen gusto. El único problema es que el baño me resulta un poco pequeño y asfixiante, pero se puede hacer una pequeña ampliación comiéndole espacio a una de las habitaciones pequeñas. Resultará acogedor, moderno y muy manejable.

El único problema es que el dinero no crece en los árboles y voy a pedirles un pequeño préstamo a mis padres y cada uno tiene un punto de vista diferente del concepto de piso ideal. No entraré en detalles porque bastante me ha costado el proceso (rápido o más bien acelerado, casi impulsivo y con muchas tensiones) pero les he convencido de que es el piso que me gusta y que quiero hacerme con él. Tal vez otro día haga una disertación completa acerca de lo bien que puede llegar a manipular una persona a la que quieres y que, en principio, sólo busca lo mejor para ti. Hoy no, bastante tengo con sobrellevarlo y convencerme de que he hecho bien y que debería estar alegre de meterme en la peor relación que todo ser vivo debe tener: una hipoteca.

A partir de la semana que viene comenzará mi periplo por los bancos para ver qué me ofrecen y qué me interesa más. Por un lado estoy algo "acojonado", porque mi suelo me llega con cierto relax a fin de mes, contando con los gastos fijos que tengo y lo que he intentado ahorrar mes a mes. Ajustarme más el cinturón será todo un esfuerzo, pero si lo puede hacer todo el mundo... También me da miedo pensar en la atadura que supone estar pagando mes a mes durante veinte, treinta o cuarenta años, porque se me hace casi el resto de mi vida. Es como si fuese a entrar en una aventura de una envergadura que no acabo de alcanzar a ver.

Esa aventura implicará un cambio (otra vez) de vivienda, ver qué se hace con el piso en el que vivimos ahora, compra de muebles, gastos del piso nuevo, adaptaciones, cambios, cambios, cambios... Me parece que me estoy volviendo un poco viejo porque me cuesta pensar en que mi vida va a dar un vuelco de arriba a abajo y se me acelera un poco el pulso. Bueno, un poco bastante.

Bienvenido a la edad adulta y lo que ello conlleva, Robin Shilvadin...

29 mayo, 2007

El vampiro ataca de nuevo

Lunes, 28 de mayo de 2007

El vampiro sostenía juguetonamente una copa de champán entre los dedos. De vez en cuando fingía que daba algún sorbo, pero el exquisito líquido acababa poco a poco empapando la tierra de una maceta cercana. Era ciertamente un engorro muy desagradable tener que recordar funciones tan innecesarias como respirar o mantener la temperatura y el color en las mejillas, pero relacionarse con mortales tenía sus inconvenientes. A cambio, se recibía toda su pasión desbordante, su miríada de sensaciones superpuestas y, ante todo, se abría la posibilidad de poder elegir con tranquilidad a la presa que serviría de alimento posteriormente.

La fiesta era un verdadero aburrimiento. Algunas de las lumbreras de la ciudad se habían dejado caer por allí por el mero hecho de hacerle la pelota al primogénito Toreador, pero ciertamente había sido un gran desastre desde el momento en el que el Príncipe de la ciudad se negó a hacer acto de presencia. Nuestro vampiro sonrió para sus adentros recordando los tiempos en los que era él mismo quien organizaba ese tipo de fiestas y siempre conseguía susurros de verdadera admiración por parte de las Arpías que le acechaban, siempre con un as en la manga para deslumbrar a la audiencia. Eran tiempos pasados, ahora era más divertido asistir como invitado a actos en ciudades vecinas para poder relajarse observando todas y cada una de las carencias del gusto y elegancia en, por ejemplo, la elección de los vestidos de noche de algunas de las asistentes... Las lentejuelas rojas estaban pasadas de moda desde hacía AÑOS. ¡Por favor, que alguien le diese una estaca para no tener que seguir sufriendo!

Al fondo de la sala, dos hombres maduros cuchicheaban hablándose al oído mientras se llevaban a la boca algún canapé de caviar que el camarero acababa de dejar en la mesa de la comida. No podían apartar su mirada del atractivo vampiro que, una vez vaciada del todo la copa de champán en la tierra de la borracha maceta, se dirigía hacia ellos sin contenerse a la hora de demostrar pura y salvaje sensualidad. Dos por el precio de uno, toda una ganga que no dejaría pasar. No parecían gente demasiado importante al no tener una corte de rubias oxigenadas colgadas de su brazo ni pelotas engominados de sus pantalones. Tanto mejor. Eran un médico y un profesor que conocían al anfitrión por sus numerosas fiestas benéficas y habían asistido porque... Su cháchara era titubeante, sin saber a qué se debía que les resultara tan sencillo sincerarse con un extraño del que no conocían ni el nombre, pero la conversación fue fluyendo entre copas y sonrisas soslayadas que evidenciaban mucho más de lo que lo hacían las palabras. No fue complicado salir a tomar el aire al jardín y pasear tranquilamente entre los setos que conformaban el intento de laberinto victoriano que tanto gustaba a los nuevos ricos. Parecía que un jardín sin laberinto no era suficientemente chic para su barrio decadente.



Cuando el ruido de la fiesta se había apagado y los dos hombres dormían sobre el césped, algo más pálidos y, desde luego, algo más felices, el vampiro procedió a retirarse antes de que el alba hiciera acto de presencia. Había sido una noche larga, pero aquellos dos inocentes le habían concedido un entretenimiento bastante grato. Desde luego no entrarían entre sus presas habituales, lo había decidido cuando descubrió el exceso de crema hidratante en la cara del profesor y la ausencia total de conversación inteligente en el médico. Pero al menos le habían animado lo suficiente como para concederles el placer de disfrutar como cuando estaba vivo y su cuerpo respondía a los estímulos que ambos le proporcionaron. Salía ya del laberinto cuando un leve rugido le alertó de que le estaban observando. Sobre una de las paredes del laberinto, una especie de mezcla de hombre y animal le miraba con los ojos de un rojo destellante. La sensación amenazadora se combinaba con un aura de espectación, de paciencia, tal vez con cierta curiosidad. El vampiro miró con la cabeza ladeada a su extraño espía y le concedió una encantadora pero perversa sonrisa. Sé quién eres, se dijo, sé a qué has venido, pero me voy a proteger contra ti, porque si yo no te doy permiso, no podrás acercarte. Y dándole la espalda a la espantosa quimera, salió en busca de su abrigo para retirarse a descansar. Al menos, al final la fiesta se había animado un poco, pero quitaría a ese estúpido Primogénito de su lista VIP inmediatamente. Qué falta de seguridad, bendito Caín...

25 mayo, 2007

Un libro que te engancha

Jueves, 24 de mayo de 2007

Es curioso que un libro que crees que no te va a gustar y que probablemente acabes despreciando. Y resulta que te enganchas tanto que, como es mi caso, me lo acabo llevando en el autobús de ida y vuelta del trabajo, leo cuando tengo medio segundo libre en la tienda, leo antes de acostarme como hace tiempo que no hacía...

El libro en cuestión es, aunque parezca mentira, "El Diablo viste de Prada", cuya película fui a ver este verano. Y he decir que es como si fueran dos cosas diferentes. La película es, evidentemente, una adaptación más o menos libre, pero ha estado bien comparar y volver a apreciar una buena lectura pese a tener los personajes grabados en la cabeza. Y no voy a entrar en la típica comparación de que si el libro es mejor que la película, pero la película tiene más ritmo y te cansa menos... Son diferentes y recomiendo ambos por igual porque, como digo, parecen versiones diferentes de la misma historia.

En el libro Miranda es más mandona (más aún), con un carácter más voluble y menos entendible desde un punto de vista racional. A pesar de mantener su glamour, pierde parte de la vistosidad de la imagen en pantalla grande, pero me enganchó saber cuál sería su siguiente capricho y cómo pondría en ridículo a su pobre y desesperada ayudante. Tan integrado estaba en la narración, que me daban ganas de contestar al teléfono diciendo "Despacho de Miranda Priestly". Seguro que los clientes se habrían quedado sin habla al menos un par de segundos...


En ciertos momentos hacía semejanzas entre mi vida profesional y la de la pobre Andy, pero por suerte no se parecen en lo más mínimo. Yo no soy vapuleado por una jefa despiadada (últimamente estamos en un momento dulce, esperemos que siga así), sino por unos clientes que cada día detesto más. De hecho, leerlo me ha hecho sentir una cierta empatía por la pobre muchacha harta pero sin poder salir del círculo vicioso en el que se ha metido y una cierta envidia por el glamour, las fiestas y esas tonterías de niño bien que me dan de vez en cuando. Porque uno es de pueblo y un poco paleto, pero oiga, que soñar, soñamos todos...

20 mayo, 2007

Relaciones laborales (sin máquina de café)

Domingo, 20 de mayo de 2007



Todo trabajo es criticable por cada uno por la mera razón de que pasamos allí más horas que en nuestra propia cama (si exceptuamos a quienes se dedican a la prostitución, claro). Todo jefe es odiable desde el momento en el que te da la primera orden. Todo compañero o compañera de trabajo es despreciable porque sí, y si no, porque también.

En mi caso, no es que viva un verdadero infierno a causa de mi trabajo, pero siempre se agradece poder soltar todo tipo de barbaridades en los círculos íntimos y cercanos, sabiendo que nunca llegarán donde no queremos que lleguen (y si lo hacen, negaremos categóricamente haber dicho tales palabras, lo juro por el polígrafo de Antena 3). Hoy intentaré ser lo más amable posible, porque cuando me suelto...

Mi jefa de tienda es el prototipo de futura solterona. Pasa de hombres, porque posiblemente no haya tenido mucha suerte en ese ámbito de su vida y lo haya dado ya por perdido. Vive aún con sus padres a pesar de que le quedan dos muebles para montar su piso de soltera, al que se mudará en breve... más o menos. Lleva las tareas cotidianas con una organización digna del mayor obseso del orden en el mundo mundial. Y se pone colorada en cuanto hay una situación que se le escapa de lo normal. Fascinante, sobre todo porque es bastante sencillo conseguir lo que uno quiere de ella si sabe ofrecer un buen caramelo a cambio.

Mi compañero. 22 años (físicos, 15 mentales). El grado de inmadurez tiene picos que superan mis bastante poco pacientes nervios. Se ríe por casi todo y prácticamente todo tiene gracia. Parlotea con historias que la mayoría de las veces no vienen a cuento y si no le haces mucho caso, no pasa nada, ya se ríe él solito. El desprecio feral que siente hacia su hermano pequeño sólo se ve superado por el que siente hacia su ex-novia, de la cual no consigue olvidarse, diga lo que diga. Un niño de mamá, que siempre ha tenido toda la pasta que ha necesitado, pero que siempre utiliza para sus caprichos de adolescente. Claro, que por eso dejó de hablarse con su grupo de amigos, porque se aprovechaban de él y de su dinero... Creo que necesita echar un polvo. O dos.

El nuevo. Recién llegado desde hace apenas una semana de Lérida, pero con dos años de experiencia en la empresa. Un traslado a petición del chaval, que es de aquí. Un día con nosotros y ya he descubierto lo suficiente como para no tenerle en mi lista de amigos favoritos. Maricón y del PP, lo que pensé que sólo les pasaba a otros. Chulo, pedante y con cierto aire de conversaciones elevadas. Va a ser gracioso esquivar todos los temas con posibilidad de conflicto, porque yo no seré de izquierdas convencido, pero la derecha, como que me da cierta alergia. Además, para ser marica, es de las recatadas, de las que no se enrollan con nadie porque sí (de cara a la galería, supongo) y de las de fidelidad absoluta cuando tienen pareja. Habrá que verle en un cuarto oscuro comiendo todo lo que se le acerque a los labios...

La pelirroja con un par de tornillos de menos. También joven (24) y también con la edad mental disjunta (14 ó 13). Otro desastre organizativo tanto a nivel laboral como personal. Totalmente descarada, siempre dice y hace lo primero que le pasa por la cabeza. Puede ir desde hablar de sus gustos sexuales a tocarle el culo al nuevo (al guapo, no del que acabo de hablar). Egoísta, malcriada y mandona, más ahora que ha aceptado mudarse a un pueblo para hacerse cargo de una tienda reciente. No lo está haciendo del todo mal, si desoímos las opiniones de sus dos compañeras cuando les preguntas y tienes tiempo para escuchar un buen rato...

Mariquita graciosa a la que todo el mundo adora. Otro joven pero al menos no tan inmaduro como los anteriores. Ha viajado mucho y así ha asimilado algo de cordura y sentido común. Saleroso y adorable, se ha ganado a todas las compañeras y se las ha metido en el bolsillo. Con pluma (por mucho que quiera minimizarla), pero sin dejar de ser un todo lo profesional que puede, anda siempre con la duda de hacerlo lo mejor que puede para demostrar que fue una buena elección contratarlo. Y lo fue, que para eso lo seleccioné yo mismo...


Y podría tirarme horas y horas, sobre todo con anécdotas concretas, pero sólo quería dejar caer la jungla con la que me toca trabajar (clientes aparte). A todos ellos hay que añadir mi propia e insigne personalidad, que siempre debe ser tenida en cuenta para remover un poco las aguas. Porque yo también, soy digno de estudio...

16 mayo, 2007

Kit-kat

Martes, 15 de junio de 2007



No puede ser. Si me tiro hasta las tantas chateando de tonterías varias con el primero que me dice "hola, qué tal", no escribo. Y tengo un montón de temas sobre los que quiero divagar y me joroba tener que dejarlo hasta las mil y media, cuando el sueño me puede y me apetece apoyar la cabeza en la almohada para que Morfeo me acune con sus dulces brazos. Voy a tener que empezar a marcarme seriamente una hora límite para retirarme a la cama, que luego duermo poco y lo pago ese día y lo arrastro toda la semana.

Temas futuros:
  • Los chats como medios de relación marica (recordando experiencias).
  • Mi mala memoria y los efectos de la edad.
  • Las elecciones y la madre que parió a los políticos.
  • Mis compis de trabajo y comparaciones odiosas.
  • Pisos e hipotecas, esos temas tan trillados.
Se abre el período de votaciones en los comentarios. ¿Qué queréis que comente primero? Siempre con mi mordaz y despreciable pluma (de escribir se refiere, quien me conoce sabe que de lo otro no gasto... casi).

12 mayo, 2007

Una de autobuses

Viernes, 11 de mayo de 2007

Era un tema que hace tiempo quería dejar por escrito, dado que en el Ayuntamiento ni en la empresa subcontratada nadie va a hacerme el menor caso. Porque hay días que podría reventar de la mala leche que genero o asesinar con mis propias manos a algún que otro energúmeno inocente que se cruzase en mi camino. Por suerte tengo clientes desagradables con los que desfogarme, que para eso vienen, no?

Todos los días, unas cuantas veces, tengo que coger un autobús urbano que me lleve de casa al centro y del centro a casa. Dejando aparte el estado de la carretera, que podría calificarse generosamente de "penoso", el sistema de autobuses de Logroño hace aguas por mil agujeros. Debe ser un factor común un numerosas ciudades, pero es que vivirlo día a día es desesperante.

El estado de los vehículos no es demasiado lamentable y en la mayoría ya hay instaladas televisiones que incluso tienen sistema de sonido. Un canal que intenta emular al del metro de Madrid pero quedándose en apaño de pueblo. Eso si hay suerte y el conductor de turno tiene a bien dar volumen suficiente como para que pueda oirse más que la radio que lleva puesta para sí. O si no tiene tan alta la radio que el choque de sonidos es como la batalla de Troya resonando en tu pabellón auditivo. Lo mejor para desperezarse, vamos.

Porque los conductores son para echar de comer aparte. Tenemos de todos los gustos y colores. Como trabajador de cara al público puedo entender que no sea nada agradable tener que lidiar con el tráfico de las horas punta, los conductores listillos y además aguantar las bobadas de los que se sienten mejores porque pagan su billete. Pero aún así, hay cada uno que merece mención especial, honorífica y con banda roja. Una vez me llevó uno que, por lo visto, no había tenido tiempo de comerse antes el bocadillo, con lo que en cada semáforo le daba un par de mordiscos o bien te subías en tu parada y te lo encontrabas con lo boca llena de pan. O bien los que no saben que el freno hay que tratarlo como a un bebé, no pisarlo cuando te das cuenta de que la parada está dos metros más atrás. Es muy divertido ir a tu trabajo o volver a tu casa teniendo que sujetarte como si estuvieras en una atracción de la feria. Para tirar cohetes, vamos.

El horario es, como la Teoría de la Relatividad apunta, algo que depende del punto de vista desde el que lo midamos. Por lo visto lo que yo entiendo como "cuarto de hora" no es lo mismo que entiende el señor conductor, o más bien la empresa que lo contrata. Hay días que el autobús llega con sus minutitos de retraso, días en los que generalmente hace un frío mortal o un calor asfixiante, y hay días en los que su pulcritud horaria es tal, que un inglés se sentiría como en casa (esos son los días en los que has confiado que podías quedarte en casa dos minutos más porque sería un día del caso A).

Ojalá alguien del Ayuntamiento y/o la empresa Autobuses Jiménez tenga a bien dejarse caer por aquí y recibir todas mis sentidas quejas para intentar solucionarlas por el bien de todos los usuarios del transporte público urbano, pero mientras tanto, no me quedará más remedio que:
- no mirar directamente al conductor al subir para evitar hacer jucios de valor o poder mentarle en las frenadas imaginándome mil formas de hacerle sufrir.
- llevar mi propio cojín para que me amortigüe los baches y no acabe en la tienda peor que si hubiera recibido un masaje balinés.
- ponerme el MP4 a todo volumen aun a riesgo de destrozarme los tímpanos para evitar la mezcla de televisión, radio y conversaciones insustanciales que me rodean.
- estar en la parada siempre con unos 15 minutos de antelación, para ver pasar el autobús anterior y poder esperar tranquilamente al siguiente llegue puntual o no.
- suicidarme salvajemente con la esperanza de que mi viaje hacia el más allá sea en deportivo diesel o en brazos de un bello angelito...


08 mayo, 2007

Princesitas

Lunes, 7 de mayo de 2007

Hoy ha entrado un muchachito en mi tienda que era frágil como una figurita de cristal. Tenía la pose adecuada con la cadera torcida, la mirada tierna como si nunca se hubiera comido una polla, el gesto delicado de absoluta dignidad. Tampoco era el adalid de la pluma, pero tenía su gracia.

Con esa imagen en mente ha tenido más gracia aún que al comprar una tarjeta de memoria, me dijera todo dulzura... "¿Me la puedes meter tú? Es que yo no sé...". Vamos, un poco menos de compostura y me descojono allí mismo. Lo peor es que iba sin segundas, porque ciertamente no sabía cómo se introducía su flamante nueva tarjeta en el móvil. Sobran las comparaciones.



Le he dado un par de vueltas a la idea de lo comunes que son hoy en día las "princesitas". Son esos chicos que atienden a la descripción que he dado en el primer párrafo y que ya no tienen miedo a ser tan gays y tan plumeras como la ocasión lo requiera. Yendo un poco más cerca del estereotipo, los sábados por la noche tienden a emborracharse en el botellón con sus amiguísimas (casi todas grandes marilendres de la infancia) y entrar en los bares riéndose de toda la gente que le doble o triplique la edad. Eso cuando ha dejado la vergüenza en casa, pero cuando va de inocente doncella virginal, no hay quien no pueda sorprenderse de que se aíslen del mundo por temor a contagiarse de la realidad.

Cuando consigues relacionarte con una "princesita", suelen mostrarse esquivas y cerradas como una ostra de océano. Dan por hecho que sus vidas han sido muy completas y que poco más pueden hacer nuevo o que les sorprenda. Son tan tan tan hipermaduras, que se cayeron del árbol el otro día. Y no creas que tú, por sacarles al menos 10 años, vas a poder enseñarles nada del mundo. Han estado ahí fuera y han absorbido todo y de todo (se aceptan comentarios maliciosos). Yo suelo acabar dando la charla por perdida cuando me doy cuenta de que es hablar con alguien que, aunque nunca se sabe, podría ser uno de tus hermanos pequeños y desde luego un alumno en la academia de puterío que abrirás en cuanto tengas una mansión adecuada para ello. Es mejor dejarlas con su sensación de superioridad para que algún día se caigan de los tacones y besen el suelo a velocidad terminal. Entonces es cuando sería adecuado aparecer y, desde arriba, usar toda la dignidad del mundo para decirles: "Uy nena, ¿te has hecho daño?".

07 mayo, 2007

Reabrimos el Cuaderno

Domingo, 6 de mayo de 2007

No he podido dejarlo mucho más tiempo. Era un retorno más anunciado que la nueva película de Spiderman. No es que sea por aclamación popular, pero aquí estoy de nuevo. Lo que sí que haré será cambiar un poco el chip, amontonar las cosas viejas a un lado y cambiar un poco el rumbo del navío a partir del cual hago las anotaciones. Voy a intentar que se acaben los días grises, que las reflexiones acaben derivando en tristezas, lágrimas y victimismo. Voy a intentar aportar un rayito de luz a las tonterías diarias que me acosen, tomándomelas con un humor que espero no resulte demasiado cansino. Espero que quien lea estas líneas no se aburra demasiado pronto.