17 septiembre, 2010

¿Es que ya te marchas?

Viernes, 19 de septiembre de 2010

- ¿Es que ya te marchas?

Esa frase sonó a mi espalda cuando me faltaban escasos metros para alcanzar la puerta. Estaba deseando salir de aquella reunión de antiguos alumnos a la que no sabía por qué me había animado a acudir. Los antiguos alumnos eran eso: antiguos. Y quedar cada cierto tiempo para hacer una fiesta, hablar de canas, barrigas, embarazos y pañales no era mi concepto de "pasarlo bien". Al menos no cuando se marchaban las tres personas con las que mantenía contacto habitual. Y ahora quién narices tenía que preocuparse si me iba o no.

Me giré y no supe muy bien si se habían dirigido a mí, porque había varias personas que me miraban de soslayo. Finalmente de un grupo de tres, un desconocido se dirigió a mí con una sonrisa en la cara. No lo reconocí, no había sido compañero de clase, pero no me hubiera importado. Tenía el pelo muy oscuro y corto, en apretados rizos pegados a la cabeza. Sus ojos marrones me miraban con la franqueza de una copa de más. Sus mejillas sonrojadas por el calor de la sala contrastaban con su pálida piel, pero hacían juego con unos labios pequeños que se curvaban dejando ver una hilera de dientes blancos y perfectos. El nudo de la corbata estaba deshecho y el botón de la camisa desabrochado, pero aún llevaba la americana puesta, dándole un toque elegantemente informal.

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- ¿Es que ya te marchas? - repitió como si yo no hubiera escuchado esa voz grave y con un ligero acento del sur.

- Sí, bueno, la verdad es que estoy un poco cansado y la fiesta no da mucho más de sí...

Yo mismo noté el ligero temblor de mi voz y me imaginé poniendo mi mejor cada de fingido conocimiento mutuo. No debió ser muy convincente, porque me pasó un brazo por encima del hombro y me dijo demasiado cerca del oído: "Yo también estoy aburrido de esta mierda de fiesta y de esta gentuza. Vamos a pillarnos un pedo por ahí."

No sé por qué me dejé llevar, aunque creo que su sonrisa me tenía hechizado. Fuimos a un bar cercano al local donde se estaba celebrando la fiesta y combinamos copas con algo de conversación insustancial. Así pude saber que pertenecía a mi promoción, pero a la otra clase, con lo que el contacto había sido mínimo. Volvimos a recordar a los viejos profesores, anécdotas y leyendas que pululaban por la facultad y rumores de gente de la que ya ni nos acordábamos. Reímos como niños con nuestras incapacidades en ciertos exámenes y nuestros aciertos con algunas chuletas.

Cambiamos de bar un par de veces y me dejaste elegir a mí el siguiente. Sabía dónde llevarte para acabar de salir de dudas y elegí un discreto bar de ambiente que había no muy lejos. No pareció sorprenderse o no lo demostró, menos aún cuando un camarero prácticamente desnudo nos sirvió las bebidas guiñándole un ojo. Brindamos a la salud de los viejos tiempos y nuestras miradas se encontraron, fijándose en el tiempo. Me cogió de la camisa y me atrajo hacia sus labios entreabiertos donde me esperaba una lengua furiosa y ansiosa. Tras el apasionado beso me susurró al oído por qué me había hecho tanto de rogar, que llevaba toda la noche intentando hablar conmigo y besarme. Mi respuesta fue mordisquearle el lóbulo que tenía más cerca y notar cómo gemía de placer.

Por suerte había reservado una habitación en un hotel del centro, ignorando las invitaciones de mis antiguos compañeros que vivían en la ciudad. Por suerte, no nos costó nada encontrar un taxi que nos llevara, donde fingimos que íbamos menos borrachos de lo que íbamos. Por suerte, acerté con la ranura de la tarjeta de mi habitación antes de que sus manos llegaran a la hebilla de mi cinturón.

Sus hábiles manos me quitaron la ropa rápidamente y me empujaron para que cayera sobre la cama. Pude admirar cómo se iba desnudando sin dejar de mirarme, sin dejar de provocarme, sin dejar de excitarme. Cuando finalmente estábamos los dos en la cama, empecé a creer que no estaba soñando y que realmente estábamos ahí. Sentí cada caricia que recorrió mi piel. Noté su lengua explorando cada centímetro de mi cuerpo. Gemí cuando decidió que su voracidad tuviera rienda suelta. No me resistí cuando me dio la vuelta y sus dedos hicieron el trabajo adecuado. Me sentí pleno cuando estuvo dentro de mí, embistiendo con furia pero siendo cuidadoso, arrancando de mí cada segundo de placer que pude recordar. Finalmente, acabamos juntos en la ducha, llenando el baño de vapor y besos más cálidos aún que el agua que nos mojaba. Dormí notando su brazo de nuevo sobre mis hombros, dejando que aspirara su aroma hasta caer rendido por el cansancio.


Cuando desperté noté el sol dándome directamente en la cara y su ausencia en la cama. Parpadeé un par de veces y lo vi de pie, vistiéndose frente al espejo y de espaldas a mí con esa americana ahora arrugada y de aspecto algo menos elegante.

- ¿Es que ya te marchas? - pregunté con una intención tan evidente como mi sonrisa.

- Sí, contestó, mi mujer y mi hija me esperan. Lo de esta noche no debería de haber pasado.

Y dando un fuerte portazo, salió de la habitación sin siquiera volverse una última vez.

06 septiembre, 2010

Soy vendedor de Phone House

 

Domingo, 5 de septiembre de 2010


Soy Vendedor de Phone House... Tengo un máster en Contabilidad, Relaciones Públicas, Marketing, Administración de Empresas, Ingeniería Informática, Ingeniería Civil y en Swahili.

Soy Vendedor de Phone House... Claro que recuerdo la reserva que usted me hizo hace seis meses, aunque usted no recuerde el modelo de su teléfono y crea que se hizo para un terminal cuyo modelo empieza por la letra “A”.

Soy Vendedor de Phone House... Y no es ningún problema conseguirle siete teléfonos con “blutrún” “guay-fai”, navegador, números grandes, fáciles de usar, tamaño pequeño, cada uno de un color diferente y, sin duda, a coste 0.

Soy Vendedor de Phone House... Hablo todos los idiomas y en varios dialectos, claro.

Soy Vendedor de Phone House... He probado todos los teléfonos que ha habido, hay y habrá en el mercado para poder decirle con absoluto detalle cómo funcionan.

Soy Vendedor de Phone House... Claro que es obvio para mí que cuando usted elige una tarifa con una cuota de 30 euros al mes, en realidad quería una con consumo mínimo de 9 euros.

Soy Vendedor de Phone House... Entiendo muy bien que su empresa “Pirulo S. A.” es un gran imperio que nos puede llevar a la quiebra.

Soy Vendedor de Phone House... Claro que estoy mintiendo cuando le digo que ya no queda ese terminal de liquidación que usted busca tan desesperadamente.

Soy Vendedor de Phone House... No, no hay ningún problema para nosotros en fabricar unos cuantos teléfonos en el almacén de la tienda, con las características que usted desea y, claro, no nos olvidaremos de hacerlos con los siete colores que usted nos pedía.

Soy Vendedor de Phone House... Soy capaz de atender a tres clientes, tramitar cinco portabilidades y contestar cuatro llamadas, todo al mismo tiempo.

Soy Vendedor de Phone House... Siempre sé dónde están las tiendas de la competencia y estaré encantado de indicarle cómo llegar.

Soy Vendedor de Phone House... Sé perfectamente lo que hay que hacer para realizar todas las llamadas que quiera y que la factura sea prácticamente de cero euros.

Soy Vendedor de Phone House... Me hago responsable por los problemas de cobertura, las falta de accesorios compatibles, los diferentes cargadores para cada marca, lo caras que son las tarifas de ADSL, los retrasos en las activaciones, las incidencias informáticas y hasta por la economía nacional.

Soy Vendedor de Phone House... Nunca me siento molesto u ofendido porque después de haberme pasado más de 2 horas haciendo un estudio de sus facturas, me dice usted que “ya lo reservó solo, a través de internet y que se ahorró más de la mitad de lo que pagaba antes”.

Y, claro, nunca me enfurezco cuando recibo una llamada para decirme que la tarifa que usted compró por internet estaba mal explicada o que se quedó usted tirado “in the middle of nowhere” (en medio de la nada) ya que no tenía cobertura y no pudo llamar al distribuidor de internet para que se lo solucionara.

Soy Vendedor de Phone House... Me encanta cuando la gente se acerca a mí en mitad de una fiesta y me deja verdaderamente sorprendido cuando espera que me sepa de memoria el precio del último modelo de Nokia con una portabilidad a Orange.

Soy Vendedor de Phone House... Me encanta cuando todo el mundo asume que puedo conseguir cualquier teléfono “de gratis” y, cuando consigo uno, la gente dice que tengo mucha cara e imagina que gano millones en este trabajo para poder llevar los últimos modelos.

Por eso si usted me pide un descuento por su cara bonita, estoy dispuesto a matarlo.

Soy Vendedor de Phone House... No se preocupe en decirme las llamadas que hace o cuánto gasta al mes ya que sé leer la mente y de inmediato tengo las tarifas ideales en mi bola de cristal antes de que usted me lo llegue a decir.

Soy Vendedor de Phone House... Asumo sin problema que cuando su teléfono falla después de tres años, me culpe a mí, ya que lo he fabricado en el taller clandestino que tengo en el almacén. Sin duda, deberíamos asumir el coste de la reparación porque esa pantalla “se ha roto sola”.

Yo sonrío, empatizo, simpatizo, consuelo, engatuso, cambio, subo, bajo, cruzo, canto, bailo y arreglo la impresora.

Soy Vendedor de Phone House. Saludos y gracias por confiar en nosotros.

19 agosto, 2010

Soledad

Miércoles, 18 de agosto de 2010

Quien diga que no tiene miedo a la soledad, miente descaradamente. Quien diga que está encantado de estar absolutamente solo es un embustero.

El ser humano es social por naturaleza, busca relacionarse con iguales y, además, nuestra complejidad intrínseca desde que conseguimos (por puro azar, claro) un pulgar oponible hace que además nos compliquemos aún más. Buscamos quien satisfaga nuestras necesidades, carencias y lagunas para sentirnos plenos, superiores o protegidos. Podemos llamarlos amigos o simplemente conocidos. Pero necesitamos gente para ser felices.

Y antes o después aparece una persona especial. Pareja, relación, novio/a... Se puede empezar con la bucólica imagen del romanticismo decimonónico o bien con un apasionado polvazo en la esquina más sórdida de la ciudad. Esa persona se convierte en algo importante en nuestra vida y se consolida algo a lo que vamos dando forma día a día.

Pero cuando la situación empieza a complicarse y no todo es tan perfecto como desearíamos, aparece el salvaje instinto de autoconservación y nos agarramos a un clavo ardiendo como si en ello nos fuera la vida.

 

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Hay quien ignora el dolor y mantiene su presa apretando los dientes, aceptando condiciones y sufriendo su propia tortura para evitar soltarse. Se contienen las lágrimas y se sonríe de cara a la galería para fingir que no pasa nada, que estamos bien y todo sigue como siempre. La quemadura acaba llegando hasta el hueso y los daños terminan siendo irreparables. Muchas veces clavo y mano se quedan adheridos a tal nivel que aunque quisieran, ya no podrían separarse sin tener que amputar parte del uno o del otro.

Los hay más valientes, o más rápidos, o más listos, o menos apegados... Sueltan cuando consideran que no pueden/deben sufrir más y pueden mirar la palma de su mano, con los verrugones palpitantes por el dolor. Un dolor que puede calmarse con analgésicos, que puede ignorarse a ratos, pero que sigue ahí donde dejó cicatrices que no sanarán del todo. Serán mudos recordatorios de un pasado más o menos feliz.


¿Y después? Tras el habitual duelo se vuelve a la vida, a relacionarse con el mundo y con uno mismo. Y a ser de nuevo consciente de la soledad no tanto física como del alma. Volvemos a caminar solos y antes o después sentimos la ansiedad de volver a satisfecer nuestras necesidades, carencias y lagunas. Y aparece una persona especial...

Y por más que lo neguemos ante los demás, que nos digamos a nosotros mismos que no estamos preparados, que aún duele, que no caeremos en los mismos errores... Nos agarramos a otro clavo, tal vez más tibio, tal vez igual de candente. Pero el recordatorio de ese dolor pasado nos hace sentirnos vivos y templa el pequeño cascarón que se había congelado dentro de nuestro pecho.

La soledad es un asco. Pero siempre estamos un poco solos.

Soledad

27 julio, 2010

Ese pequeño detalle

Lunes, 26 de julio de 2010

A veces, la vida tiene este tipo de cosas. A veces, la gente tiene este tipo de momentos. A veces, cuando menos lo esperas, un detalle que puede parecer insignificante para el resto del universo, hace que la vida parezca un anuncio edulcorado sin escatimar en corazones con alas, música de fondo y un sol luminoso entrando por la ventana.

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He llegado a casa de trabajar y en la mesa del salón había un paquete envuelto el papel de periódico, con forma rectangular y una consistencia algo flexible. Un destello de intuición me ha sugerido que era un regalo retrasado y he preguntado qué era. Fácil respuesta: “ábrelo”.  Pero su rostro mostraba cierta timidez y ansiedad contenidas, esperando delante de mí a que rompiera el improvisado envoltorio para adivinar la expresión en el fondo de mis ojos. Y… allí estaba, obviamente, un libro.

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Nadie o casi nadie conocerá el libro en sí. De hecho para mí también era una novedad. El olor a nuevo, las tapas inmaculadas, el lomo sin rozaduras por el uso… Pero no he podido evitar que las pupilas se me dilataran y he saltado a sus brazos como un niño, henchido de felicidad. Un libro. Ese libro. Estoy deseando acabar el que tengo entre manos para empezarlo.

¿A qué tanto alborozo por un libro? ¿Tanto me gusta? No, en realidad la alegría la ha provocado el detalle. Tengo la suerte de estar al lado de alguien que conoce mis gustos. Sabe cuál es mi autor favorito. Lo reconoce entre el montón de libros de una estantería. Reconoce (más o menos) que es un libro que no tengo en casa. Se preocupa de envolverlo para darle más encanto al regalo…

Son esos pequeños detalles que hacen que el mundo sea más grande. Que MI mundo sea más hermoso.

19 julio, 2010

El novio de mi amigo

Lunes, 19 de julio de 2010

 

La culpa es de ellos, que los traen. No hubiera ocurrido si no hubiesen sido más que nombres en los estados de Facebook o fotografías sonrientes en algún lugar exótico. Sería "el novio de mi amigo", un ser impersonal del que no conocería el sonido de su voz, ni su brillante mirada, ni su deslumbrante sonrisa. Sería "el novio de mi amigo", a quien sólo le dedicaría una frase cortés en las conversaciones telefónicas para asegurarme de que la relación sigue adelante y les va bien. "El novio de mi amigo", la persona que ha elegido sin que yo sepa muy bien por qué.

Pero una de las características del amor es que solemos desear que nuestros amigos y conocidos miren y admiren a la persona que hemos encontrado para que comparta nuestra vida. Queremos ver los gestos de aprobación, aunque en el fondo no vayan a influirnos porque la decisión está tomada. Así que el fin de semana de la celebración del Orgullo LGTB tuve el placer de conocer a unos cuantos "novios de mis amigos".

Y, cómo evitarlo, caí rendido a sus pies. Me enamoré perdidamente, lo confieso. Y fue de uno detrás del otro (por suerte no coincidieron todos a la vez o hubiera muerto de infarto).

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Will. La inocencia de un niño en un cuerpo de escándalo. Vivía con intensidad cada detalle que le pasaba por delante y su sonrisa hizo avergonzarse al sol de justicia que nos cayó toda la tarde. Su cuerpo fibrado, su vello rizado y esos tirantes de préstamo hicieron que más de uno y más de dos girasen la cabeza cuando pasaba. Su dulce parloteo inglés y sus gestos de acercamiento y cariño elevaban la temperatura y aceleraban la circulación. Dulce, cariñoso y tierno. Un bizcocho a punto de hincarle el diente.

Víctor. Su mirada profunda podía traspasarte el alma como una lanza afilada. Aún así destilaba una serenidad pasmosa y me hubiese gustado saber qué pasaba por su mente en unas cuantas ocasiones. En el pequeño tiempo que compartimos me sentí como si le conociera de toda la vida, con la comodidad propia de un amigo cercano. No pude evitar fijarme (y él también hizo mención) en su "auditorio", como lo llamó él, por el buen sonido que hacía su trasero al ser palmeado. Curioso, tranquilo, sencillo. Un oasis refrescante donde descansar.

Jose. Ya nos conocíamos de una fugaz visita anterior, pero fue sólo arañar la superficie. La diversión estaba asegurada y se cumplieron mis expectativas. Incluso tuvimos unos momentos para estar casi solos (teniendo en cuenta que nos rodeaba la marea que veía el concierto de Kylie) y fue legendario el baile "estilo Sim". La gracia andaluza le recubre por completo, contagiando a todos los que le rodean. El duende del sur hecho carne.

 

Vaya si me enamoré. Pero no me enamoré de ellos. O al menos no directamente. En realidad me enamoré del amor de estas parejas. Cuando Alberto y Will se besaban el ruido a su alrededor se hacía más tenue e incluso se podría decir que el tiempo pasaba más despacio. Destilaban una ternura como no he visto en mucho tiempo. Saber que, además, uno de mis mejores amigos estaba enamorado hasta las trancas y era correspondido me satisfacía sobremanera. Debe ser cierto que la felicidad es contagiosa.

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Víctor y Lean mantenían un contacto físico que se mantenía aunque no se estuvieran tocando. Sus abrazos y miradas lo expresaban todo y sobra decir que me maravillaba en silencio de que brillaran con luz propia. Las rubicundas mejillas de Lean seguirán siendo mi perdición, pero ahora sé que están bien cuidadas entre las manos y las caricias de Víctor.

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Efra y Jose llevan juntos algo más de tiempo y eso hace de ellos el reflejo de lo que yo quisiera tener. Se comunican sin necesidad de hablarse y se conocen tan bien que a veces sus miradas se lo decían todo entre ellos, ajenos a los que estábamos cerca. Libertad y cercanía a partes iguales, demostrando que las relaciones son como uno quiere montarlas.

 

Ahora ya no puedo decir que sólo es “el novio de mi amigo”. Ahora tienen rostro, voz, gestos. Ahora son seres de carne y hueso que estoy encantado de conocer y que, lo deseo profundamente, hagan felices a mis amigos para que yo pueda compartirlo.

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Sí chicos, os quiero. Con todo mi corazón.

15 junio, 2010

Biología Molecular

Lunes, 14 de junio de 2010

La Biología Molecular es la disciplina científica que tiene como objetivo el estudio de los procesos que se desarrollan en los seres vivos desde un punto de vista molecular. Dentro del Proyecto Genoma Humano puede encontrarse la siguiente definición sobre la Biología Molecular: El estudio de la estructura, función y composición de las moléculas biológicamente importantes. Esta área esta relacionada con otros campos de la Biología y la Química, particularmente Genética y Bioquímica. NO VAS A PODER. La biología molecular concierne principalmente al entendimiento de las interacciones de los diferentes sistemas de la célula, lo que incluye muchísimas relaciones, entre ellas las del ADN con el ARN, la síntesis de proteínas, el metabolismo, y el cómo todas esas interacciones son reguladas para conseguir un afinado funcionamiento de la célula.

Al estudiar el comportamiento biológico de las moléculas que componen las células vivas, la Biología molecular roza otras ciencias que abordan temas similares: NO ERES CAPAZ DE CONSEGUIRLO así, por ejemplo, juntamente con la Genética se interesa por la estructura y funcionamiento de los genes y por la regulación (inducción y represión) de la síntesis intracelular de enzimas y de otras proteínas. Con la Citología, se ocupa de la estructura de los corpúsculos subcelulares (núcleo, nucléolo, mitocondrias, ribosomas, lisosomas, etc.) y sus funciones dentro de la célula. Con la Bioquímica estudia la composición y cinética de las enzimas, interesándose por los tipos de catálisis enzimática, activaciones, inhibiciones competitivas o alostéricas, etc. ¿EN SERIO PRETENDES APRENDERTE TODA ESTA MIERDA? También colabora con la Filogenética al estudiar la composición detallada de determinadas moléculas en las distintas especies de seres vivos, aportando valiosos datos para el conocimiento de la evolución.

Sin embargo, difiere de todas estas ciencias enumeradas tanto en los objetivos concretos como en los métodos utilizados para lograrlos. Así como la Bioquímica investiga detalladamente los ciclos metabólicos y la integración y desintegración de las moléculas que componen los seres vivos, la Biología molecular pretende fijarse con preferencia en el comportamiento biológico de las macromoléculas ¿PARA QUÉ COÑO TE SACASTE LA CARRERA SI AHORA ERES UN PUTO VENDEDOR DE MÓVILES? (ADN, ARN, enzimas, hormonas, etc.) dentro de la célula y explicar las funciones biológicas del ser vivo por estas propiedades a nivel molecular.

Los métodos que emplea esta nueva ciencia son fundamentalmente los mismos que la Biofísica, Bioquímica, y Biología. Utiliza los análisis químicos, cualitativo y cuantitativo, los conocimientos de la Química orgánica, la Biología de microorganismos y de virus, etc., pero revisten especial importancia los nuevos métodos microanalíticos tanto físicos como químicos. ES MÁS CÓMODO Y FÁCIL NO HACER NADA Merecen destacarse la Microscopía electrónica, que permite resoluciones que alcanzan los 10 Amstrongs; la difracción de rayos X, que determina la estructura y disposición espacial de los átomos de las macromoléculas; la ultracentrifugación diferencial, tanto analítica como preparativa, que permite separaciones antes imposibles; la Cromatografía de gases, y, en fase líquida, la Espectrografía de infrarrojos, la Química con isótopos trazadores, la Espectroscopía de masas, etc.

Al profundizar en cualquier fenómeno biológico y pretender explicar la naturaleza íntima de los procesos que determinan una propiedad o una función de los seres vivos, entramos inevitablemente en el campo de la Biología molecular. Veamos, por ejemplo el estudio de los genes. DÉJATE LLEVAR, PASA DE TODO Y DE TODOS. Las clásicas leyes de Mendel tienen su explicación inmediata en el conocimiento morfológico y funcional de los cromosomas. Pero cuando deseamos saber la composición y forma de actuación de un gen necesitamos penetrar a fondo en la estructura del ADN doble helicoide de Watson y Crick, el ordenamiento de bases púricas y pirimidímicas, es decir, la información genética.

Al matizar la posibilidad de sintetizar una enzima por parte de un gen, debemos seguir el proceso de transmisión de esta información genética del ADN nuclear al ARN mensajero; TODO LO HACES PORQUE ES LO QUE QUIEREN TUS PADRES la activación de los aminoácidos por el ARN transportador, la ordenación de estos aminoácidos activados sobre el ribosoma de acuerdo con la pauta prefijada por el ARN mensajero, la obtención de la estructura primaria de la enzima proteína. Todos estos temas son objeto de estudio de la Biología molecular

Pero hay más; la proteína, una vez sintetizada, debe ordenarse en el espacio según determinadas reglas que constituyen la conformación espacial específica (estructuras secundaria y terciaria) VETE A JUGAR AL ORDENADOR y a veces asociarse varias moléculas iguales o diferentes para constituir lo que se ha llamado estructuras cuaternaria y quinaria, de modo que las propiedades biológicas de la molécula como enzima están vinculadas a esta ordenación espacial compleja. PONTE A VER LA TELEVISIÓN La molécula proteica así organizada puede resultar ser una enzima que, en su actividad catalítica, es susceptible de sufrir activaciones o inhibiciones por determinadas sustancias, acciones éstas de trascendental importancia para la vida de la célula. CONÉCTATE A INTERNET Del mismo modo, la Biología molecular se interesa por la estructura química de las sustancias que componen las membranas biológicas y la ordenación de las enzimas que realizan acciones encadenadas, p. ej., dentro de las mitocondrias, núcleo y otros corpúsculos subcelulares, para explicar la mecánica de los ciclos y procesos bioquímicos determinados por la Topoquímica celular.

Los procesos de reproducción de los virus, de las bacterias, y de los organismos superiores encierran multitud de incógnitas que trata de ir resolviendo la Biología molecular. NO TE ESTÁS ENTERANDO DE LA MITAD, IMBÉCIL Las mutaciones producidas por agentes físicos (rayos X, rayos gamma, calor, etc.) o químicos (sustancias mutágenas) tienen una explicación tanto más satisfactoria cuanto mejor se conoce la base molecular de los procesos de alteración en la estructura y ordenación de las bases nitrogenadas del ADN.

El parentesco entre especies diferentes de seres vivos puede establecerse mediante el estudio individual comparado de las sustancias macromoleculares (proteínas) elaboradas por ellos. NUNCA FUISTE LO SUFICIENTEMENTE BUENO Así, de la secuencia de aminoácidos en la hemoglobina, mioglobina, citocromos, hormonas hipofisarias o insulina se induce el grado de proximidad filogenética, al demostrarse la evolución de la proteína por mutaciones progresivas. Multitud de fenómenos genéticos como selección natural, adaptación al ambiente, diferenciación de las especies, etc., tienen su última explicación a nivel molecular. CASI TODOS TUS COMPAÑEROS ESTÁN MEJOR COLOCADOS QUE TÚ Por último, la Biología molecular de microorganismos está aportando datos interesantes para la búsqueda de nuevos antibióticos y antimetabolitos, que permiten atacar eficaz y selectivamente a los gérmenes patógenos.

Con todo esto no queremos afirmar que la Biología molecular sea una ciencia completa ni perfectamente elaborada. Todo lo contrario; los nuevos descubrimientos, al resolver una incógnita plantean muchos más interrogantes que son objeto de investigaciones futuras. PRINGADO, NO ERES MÁS QUE UN PRINGADO Hoy día esta joven ciencia está en expansión explosiva. Por otro lado, la última y definitiva explicación de los comportamientos de las moléculas de los seres vivos requiere, para ser conocida en profundidad, enfrentarse con otras ramas de la ciencia tales como la Biofísica submolecular (orbitales, fuerzas de enlace, hibridación, etc.) e incluso la Física subatómica, para la cual se requiere un bagaje de conocimientos que jamás puede ser patrimonio de investigadores aislados, sino de equipos de trabajo científicamente heterogéneos, pero armónicamente conjuntados.

DÉJAME EN PAZ............ POR FAVOR............

07 junio, 2010

El comerciante de aromas

Domingo, 6 de junio de 2010

El joven vampiro entró en la tienda cuando estaban a punto de cerrar. No había anochecido hacía mucho, pero merecía la pena "madrugar" para acudir a un establecimiento que le habían recomendado tan insistentemente. Se encontraba en una de las zonas más empobrecidas de la ciudad, en un local pequeño y poco iluminado con un escaparate que apenas tenía publicidad sobre los productos con los que comerciaba. Las sucias paredes de madera eran testigos mudos del paso de los años sin que hubieran mostrado su brillante esplendor desde años atrás. Las desvencijadas estanterías daban la impresión de estar a punto de caerse, cuajadas de frascos, botellines, muestras secas y esencias. Para ser una perfumería artesanal, la primera impresión aromática era impactante, como si una alfombra húmeda se desenrollara a los pies del cliente. Una alfombra húmeda y putrefacta, sin duda.

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El mostrador estaba vacío y sólo una lámpara de estilo barroco intentaba alejar las sombras cambiantes con una bombilla que parpadeaba con cada paso que se daba. Una buena señal de que alguien había entrado o como alarma contra intrusos indeseados, era evidente. Silencioso como un fantasma, un arrugado anciano salió de una puerta lateral con una sonrisa desdentada. Su encorvado cuerpo se reducía a un pellejo pegado a unos cuantos huesos y cubiertos con una apolillada bata de franela que tal vez en su momento tuvo un color parecido al granate. Se frotaba las manos como si ya hubiese cerrado un sustancioso trato y de vez en cuando aspiraba aire por su ganchuda nariz con suficiente ruido como para despertar a medio vecindario.

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-Sé a qué has venido, dijo el anciano sin mediar saludo alguno. Todos los de tu calaña venís por lo mismo.

-No sé de qué me... Intentó explicarse el vampiro.

- Se os huele. Lleváis el aroma de la tumba allí donde vais. No es que me moleste especialmente, pero es inconfundible. Y venís para encontrar una forma de tapar ese olor para los demás y para vosotros mismos.

Dicho esto desapareció por la puerta por la que había entrado y a los pocos segundos volvió portando una extraña caja en las manos. Parecía de madera envejecida y tenía adornos de metal labrado formando extraños signos cabalísticos. Runas de protección o meros adornos, pero el trabajo era exquisito. Tras murmurar por lo bajo y usar una pequeña llave que desapareció en un bolsillo interior de su bata, el anciano abrió el pequeño cofre y dejó al descubierto una colección de viales cerrados con tapones de corcho encerado. Eligió uno y lo destapó ofreciéndoselo a su cliente.

-No huelas sólo con esa nariz paliducha y fría que tienes. Huele con intensidad. Huele de verdad. Déjate llevar.

El vampiro abrió con cuidado el frasquito y agudizó sus sentidos hasta el límite. Pronto sus fosas nasales se llenaron de detalles perceptibles sólo para los animales mejor entrenados, pero hubo un aroma que comenzó a absorber al resto y en pocos segundos dominó la pituitaria del no-muerto. La intensidad fue tal que dio un paso hacia atrás para no caerse y sin darse cuenta fue transportado a un mundo de sensaciones provocadas por su cerebro hiper-excitado.

Sintió cómo su cuerpo flotaba en un vacío infinito al que acudían sus recuerdos más enterrados. Vio una sonrisa blanca en unos labios carnosos que se acercaban a su boca. Como el famoso gato de Alicia, fue apareciendo un cuerpo que se fundió con el suyo y le provocó espasmos de placer. Tenía el pelo largo, o tal vez una coleta, o quizás unas rastas, pero el calor de su piel atrajo sensaciones que no notaba desde estaba vivo. Un par de manos buscaban su cuerpo y la memoria de un beso cálido burbujeaba en sus labios.

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Poco después acudió otro aroma que reemplazó al anterior, posiblemente debido a que había sido abierta otra esencia del comerciante. Esta vez no había vacío sino luz, destellos que saturaban la visión y traían el recuerdo de lirios, o tal vez lilas, o quizás alguna otra flor. Era una arquitectura efímera que maravillaba con sus arcos que se transformaban en puentes, ventanas, puertas o edificios completos. Las palpitaciones recorrían el cuerpo como un virus, extendiéndose para renovar los apergaminados vasos sanguíneos. Un destello verde fue la despedida que marcó el viraje final a otro frasco descorchado.

Esta vez era una mezcla de antagonistas. Frutas tropicales, selváticas, se entremezclaban con el frío de los círculos polares. Había serenidad sincera, pero también ansiedad contenida. El flujo de sensaciones se sobreponía continuamente haciendo la variación interesante además de atrayente. Un seco músculo comenzó a palpitar en el pecho del vampiro, al principio con dolorosa parsimonia pero llegando a un ritmo endiablado que quemaba como el fuego.

-Otro... Dame otro..., consiguió decir roncamente cuando la última esencia comenzó a desvanecerse.

-Es suficiente, dijo el vendedor de perfumes. Esto es lo que queréis los de tu calaña, volver a sentiros vivos y más los de tu familia, que os perdéis en la belleza de cualquier tontería. No, no hay más para ti, ya eres bastante adicto a los recuerdos.

-¡¡DAME MÁS!!

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El grito fue un rugido casi animal, con la Bestia a punto de soltarse de sus cadenas exigiendo la satisfacción de su deseo. Pero el comerciante tenía siempre un as en la manga y con un gesto rápido lanzó uno de los frasquitos al suelo. Las fosas nasales del vampiro lo reconocieron al instante. Sangre. Pero el aroma era peor aún que los anteriores. Sugería una vida joven y pulsante, arterias cargadas de vitae cálida y viscosa, un cuello al descubierto, una presa dispuesta para el sacrificio, el placer más perverso de los que habían vendido su alma para alcanzar la inmortalidad. La Bestia se volvió loca ante semejante sobrecarga de los sentidos y perdió completamente el control. El ataque de furia incontrolable destrozó mobiliario, estanterías, botellas de cristal, diseminó flores secas y jabones enmohecidos. El caos duró sólo unos minutos, el tiempo que tardó el vampiro en serenarse y volver a atar a la Bestia en el oscuro rincón donde solía estar. Sin embargo quien no estaba allí era el anciano, que había desaparecido con su cofre de las esencias. Aprovechando el ataque furibundo se había escabullido con su valioso tesoro. Y tal vez para siempre.

El joven vampiro salió de la tienda donde empezaba a fraguarse un pequeño incendio. Con la cantidad de alcoholes y madera carcomida del local, no tardaría en convertirse en pasto de las llamas. Era lo mejor, aquellas fragancias podían despertar recuerdos demasiado dolorosos pero también placenteros como para que cualquier débil neonato lo soportara. Y luego era muy desagradable limpiar los restos. Mejor así. Mejor cristalizarlo en la memoria y tirar la llave de la celda para siempre.

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25 mayo, 2010

Bufón

Lunes, 24 de mayo de 2010

Caíste en tu propia trampa, bufón. Creías que jugabas como un Gran Maestro del ajedrez y descubriste que apenas si sabías dónde se colocaban las piezas. Ahora está en tu mano tumbar tu rey admitiendo tu derrota, o seguir hasta el final para (ya lo sabes) caer humillado entre las risas de tus contrincantes invisibles.

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Cuántas veces creías que tu condición de payaso de la corte te otorgaba inmunidad para hacer reír a tu público. Lo que imaginabas como chistes de hilarante resultado, ahora sabes que no eran más que medios para alimentar tu ego y conseguir que desgranaras información que se utilizaba a conveniencia. Tu mejor moneda de cambio ha sido la soga que se ha cerrado en torno a tu cuello.

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Sentado sobre un nido de víboras, nadie es valedor de la confianza antes depositada. Las antiguas palmadas en la espalda sólo eran fintas para clavar la daga hasta lo más profundo del corazón. El valor de lo que podía considerarse amistad se ha devaluado hasta niveles críticos. Donde antes veías sonrisas de sana confianza, ahora se intuyen los fantasmas de taimadas muecas de suficiencia.

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La rueda ha dejado de girar. Eres el bufón, no el apuesto juglar que creías. Te han quitado la venda y la desorientación no se desvanece.

Asúmelo, tu propio juego te ha superado.

14 abril, 2010

Otro día para la historia

Martes, 13 de abril de 2010

 

Bien, aquí estoy. Tenía que enfrentarme a esto y ahora no hay marcha atrás. No sé si es lo que se esperaba porque se creó ese “procedimiento” para hacer y deshacer a gusto o bien es una simple coincidencia de un rosario de errores que no debí cometer en su momento.

No he sido yo, no me han señalado como el más apto. Sí como apto, pero no como el “más”. Cinco miserables décimas me han apartado de mi sueño, de mi objetivo, de mi posible futuro. Cinco miserables décimas que odiaré toda mi vida.

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Supongo que a consecuencia de la pequeña catástrofe que no marcará mi vida, caerán sobre mí las suaves y dulces alas de la compasión de mis conocidos. Habrá lamentos, habrá frases de ánimo y habrá palmadas en la espalda. Y habrá que justificar por qué. Y aún no lo sé.

Porque no puedo entender para qué sirve haber estado entregando mi tiempo y mi esfuerzo a esta empresa. Tanto mis peores épocas como las mejores. Días en los que no te importa salir a la hora que sea porque crees (erróneamente) que algún día tu empresa lo tendrá en cuenta. O en los que sabes que te has marcado una medalla por tal o cual tarea exquisitamente realizada.

No puedo entender que llevar un mes haciendo el trabajo que se solicitaba no cuente para nada, aunque tu jefa te diga que está contentísima con la labor realizada. Que tuvieras ya planeado el método de formar a un novato que tiene más miedo a tocar el sistema que yo a las arañas. Que haya conseguido que una compañera que no lleva ni seis meses se convierta en mi mano derecha y en la de cualquiera que ocupe el puesto que yo cubría.

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No puedo entender que se valore todo a una carta, sin posibilidad de crítica ni de complemento aportando méritos y recomendaciones. Posiblemente se deba a que no he sido elegido, pero aún no tengo claro si es el mejor método y menos aún que tardéis en comunicarlo tanto tiempo, dejando que los nervios afloren y que causen estragos en el día a día.

No puedo entender que no me pueda permitir el lujo de ser mezquino, de soltar sapos y culebras por la boca, de destrozar el almacén hasta dejarlo como un escenario de guerra. Que pese a notar cómo la pesadumbre cubre poco a poco mi alma, iré a trabajar, lo seguiré haciendo lo mejor que pueda y la transición será pacífica y fluida.

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Dentro de unos meses mi compañero demostrará lo que vale. Yo sólo podré mirarle desde otra tienda con infinita envidia, sabiendo que yo podría estar haciendo ese trabajo de no ser por cinco malditas décimas. Todo el mundo alabará su trabajo y lo bien que lleva la tienda y nuestros jefes serán los que le sonrían y le den palmadas en la espalda para felicitarle.

Dentro de unos meses yo me habré acostumbrado a la nueva situación, a dejar la tienda en la que empecé y en la que siempre acabo. A no tomar esos cafés divertidos con las chicas del centro comercial antes de entrar por la mañana para darnos ánimos. A un ritmo de trabajo que ya tenía controlado junto con un método que sentía mío desde hace meses.

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Cambios, cambios, cambios… ¿Acaso es lo que más miedo me da? ¿Es la envidia lo que me remueve las entrañas? ¿La frustración? ¿El desánimo?

Gran amigo Offler, una vez me dijiste que, me guste o no, tiendo al equilibrio. Pero hoy no será el primer día de la vuelta a la normalidad.

10 marzo, 2010

Princesa

Martes, 9 de marzo de 2010


Tú ni siquiera sabes quién soy. Posiblemente ni seas consciente de que existo salvo como un puntito más en la multitud que crees que te aclama en los desfiles oficiales. Desde tu alta torre, princesa, deben verse muy pequeños y diminutos los habitantes de este vasto reino y no creo que pienses en gente como yo. Porque yo soy esa furcia que se folla a tus soldados cuando vienen cansados de la guerra, mientras tú eres cortejada por nobles y señores. Yo tengo que darme ungüentos en las heridas mientras tú, princesa, eres bañada por tus criadas por aceites aromáticos y jabones exóticos. Yo tengo la cara cubierta de mugre mientras tú te pones el maquillaje adecuado para la ocasión perfecta.

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Las putas no existimos en la imaginación de una princesa de palacio, sólo somos mendigos que hacemos bulto cuando se tiran las sobras de palacio, peleando por unas migajas. Nuestro día a día resulta tan desagradable, tan poco elegante, que no se puede pensar en ello sin conseguir una mueca de disgusto. Mientras a ti, princesa, se vuelven todos los rostros cuando paseas por tus tapizados salones, a mí me vuelven la cara para fingir que no me conocen o se me señala para marcarme como a una apestada. Porque ser una fulana no es lo que nadie desea ser en esta vida, pero es lo que yo soy.

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Y sin embargo, mientras todas te admiran por tu fama, tu belleza y tu suerte en la vida, hay quien desea tener mis conocimientos, mis artes y mis técnicas. Pero a mí me pagan para que sólo satisfaga, mientras que hay bufones que cobran diez veces más que yo para contar un mal chiste y hacer una cabriola. Así arrancan de ti una fingida sonrisa, cuando de mí quieren arrancar fingidos gemidos de placer. Las putas somos placer de pago, las princesas sois un placer que no se puede pagar.

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Mientras tú miras al cielo azul, pensando en tu gentil caballero subido en un caballo blanco, yo estoy arrodillada oyendo que soy una perra mientras me dan cachetes. Cuando tú, princesa, conoces el perfume de todas las flores de tu jardín privado, yo, la puta, sólo huelo a estiércol y semen. Los hombres que se acercan a ti no dudan en arrodillarse y agachar la cabeza, los que se acercan a mí hacen que sea yo quien se arrodille frente a ellos.

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Mientras tú saltas y ríes como la chiquilla adolescente que eres después de recibir un mensaje de amor, yo me dedico a sacar brillo a los retazos rotos de mi curtido corazón. Cuando tu blanca sonrisa de princesa ilumina las estancias, mi torva mirada de furcia congela las habitaciones.

Tú, la princesa. Yo, la meretriz.

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Pertenecemos a mundos diferentes, princesa. Y aunque no puedo negar que tu vida de oropel no sea atractiva, no la quiero para mí. No quiero más cuentos de hadas, ni más armaduras relucientes, ni cabezas de dragones colgando sobre la chimenea. Me quedo con la mugre, los aromas desagradables y las miradas suspicaces. Me quedo conmigo misma, sin nadie que me susurre dulzuras al oído. Me quedo con mi soledad, mejor que con una corte llena de mentirosos. Porque yo, princesa, también tuve una vez esa corte a mis pies.

08 febrero, 2010

El príncipe destronado

Lunes, 8 de febrero de 2010

Delibes no erraba el título de su libro. Delibes acertó de pleno, de hecho. Delibes debió ser un príncipe destronado también.

Ser el hermano mayor tiene muchas ventajas. Durante unos años eres el único, todo es para ti. Y todo es TODO. Los juguetes son sólo tuyos, la habitación es sólo para que duermas tú, las atenciones y los mimos sólo los recibes tú. El problema es que suele ser cuando aún no eres consciente del mundo y no sabes exprimirlo al máximo. Pero eres el príncipe de la casa, el nene de papá y mamá.

Entonces llega él (o ella). Por suerte en mi caso fue poco traumático, aunque parece ser que me preocupaba cómo sería posible que aquella cosa tan pequeña fuera a servir para jugar conmigo... Pero creció. Los juguetes había que compartirlos (con lo mal que los trataba!), la habitación tenía dos camas, papá y mamá tenían que hacerle caso a él también y repartir un poco el tiempo. Bueno, eres pequeño y te adaptas a la nueva situación, aunque sabes que tú eres el mayor y eso no te lo quitará nadie.

Luego hasta te haces un poco responsable hasta de tu hermanito e intentas protegerle. El patio del cole es un sitio para tíos duros, chaval, yo lo viví en mis propias carnes cuando era el blanco de las burlas por jugar con las niñas y no gustarme el fútbol. A veces te toca hacer de protector, a veces hacerte el fuerte y a veces secar algunas lágrimas por una herida superficial. Mamá te lo curará, no te preocupes, no llores, mamá te lo curará.


La universidad me distanció y no sólo en cuanto a kilómetros se refiere. Volé del nido aunque aún viviera con mis padres, pero me habían crecido alas y no me sometía como buen adolescente que era. Él seguía en casa, como el niño bueno que era, sacando buenas notas, siendo obediente, sin salir, sin dar problemas. Yo empecé a convertirme en el crápula que soy ahora, con discusiones típicas entre padres e hijos, dejando alguna asignatura para septiembre y preocupándome más de mí mismo que de mi familia. Se forjó la conocidísma frase de "esto no es una pensión".


Sin embargo no me convertí en la parábola del hijo pródigo y mi hermano empezó a convertirse, también, en lo que es ahora. Destacó brillantemente en toda la carrera y no tuvo ningún problema en entrar en un laboratorio para comenzar sus estudios de doctorado. Seguía en casa, ayudaba, se convirtió en consejero y oyente de mi madre y resistía pacientemente, con su imperturbable seriedad, mis idas y venidas y mis grandes sorpresas. Jamás olvidaré que mi madre me contó que el día que se enteró de que yo era gay su actitud no cambió en absoluto, simplemente lo aceptó como si le dijeran que iba a teñirme de verde el pelo o a comprarme un coche. Mi hermanito...

Mi hermano ya no sólo es un señor licenciado. Ahora es un señor doctor con merecida ovación y un sobresaliente "cum laude" bajo el brazo. Ahora tiene por delante un montón de caminos y ni padres ni hermano mayor podrán ayudarle. El cariño que le profesan sus compañeros, su nueva actitud sin miedo hacia la vida, su soltura para moverse en cualquier círculo social... Me da la sensación de que le queda poco para superarme en esta vida. Y lo poco en lo que no me supera apenas es importante.


Sí, ahora soy un príncipe destronado. Pero hago profunda reverencia al nuevo heredero, porque se lo merece. Mi hermano se ha convertido en la roca de mi madre, en la columna vertebral de su grupo de amigos, en el hijo que mi familia espera que todos seamos. Yo sólo intento fingir que preparo unas oposiciones para que mamá se quede más tranquila, sabiendo que mi futuro no es el que imaginaba para mí ni en sus más extraños sueños.

Me decía mi amigo Miki que es mejor ser un príncipe destronado que el heredero, porque el segundo tiene más responsabilidades y una posición que mantener. Sin embargo, es tan agradable la sensación de sentirse admirado...

11 enero, 2010

El vampiro sigue al acecho

Domingo, 10 de enero de 2010

El vampiro se desperezó de su letargo diurno con la extraña sensación de que había soñado con su antigua vida, cuando el corazón le latía desbocado con el susurro de un amante en su oído o al notar una mano recorriéndole la espalda suavemente. Alejó los fantasmas con un gesto de cabeza y se preparó para lo que esperaba que fuera una noche intensa y vibrante.

Mientras escuchaba música en la ducha, su ayudante de cámara (era un nombre algo obsoleto, pero seguía gustándole el toque aristocrático que confería) le puso al día de las novedades más interesantes. Detalles aburridos pero necesarios: las inversiones iban viento en popa gracias a las informaciones de su amigo Ventrue, la galería de arte seguía acumulando visitas y compradores gracias a los contactos en el mercado negro, la política local seguía haciendo la vista gorda con los horarios de cierre de la discoteca a cambio de pequeños sobornos cuidadosamente solapados... El ayudante (Bob, John, Juan, ¿cómo se llamaba éste?) seguía siendo tremendamente concienzudo en sus labores y yendo incluso algo más allá. Aportaba momentos de dulce placer con su cuerpo trabajado en el gimnasio y su joven sangre saciaba algunas necesidades imperiosas. Por lo demás, era uno más de la larga lista que habían pasado por ese cargo. Interesantes durante un tiempo, pero sustituibles.

Ayuda de camara

La noche era fría, como correspondía a un invierno crudo y desapacible. Los pequeños copos blanqueaban el abrigo largo que se había puesto mientras sus pasos le acercaban a la larga fila de su discoteca. Se forzó a respirar para que el vaho saliera de su boca de la forma más natural posible. Sonrió a los porteros, que ya le estaban abriendo paso entre el gentío. Hombres fuertes y bien entrenados condimentados con unas dosis mensuales de sangre vampírica hacían de ellos unos cancerberos perfectamente capaces de evitar que no entrara quien no fuera invitado. Al abrirse la puerta, la estridente música electrónica impactó sobre sus tímpanos como un mazazo. El local estaba lleno a reventar, con las pistas rebosantes de cuerpos agitándose en dudosa armonía. El ambiente cargado de humanidad y la cercanía de posibles presas hizo rugir a la Bestia en un intento deseperado de soltar sus cadenas y tomar el control. El vampiro puso toda su voluntad en llegar lo antes posible a su oficina donde pudo recuperarse con tranquilidad. Desde la enorme cristalera podía dominar toda la sala y allí estuvo un buen rato observando el devenir de personas en lo que consideraban uno de los locales más de moda de la ciudad, aunque no era un tugurio más donde intentaban olvidar sus preocupaciones a base de alcohol, drogas y sexo. Sobre todo sexo. Era lo que el local promocionaba sin tapujo ninguno: sexo, placer, hedonismo. Cada cual era libre de elegir cómo y con quién. Para ello había unos cuantos reservados que los clientes podían alquilar por un precio ajustado a sus exquisiteces. Desde aulas con profesoras muy severas hasta potros de tortura con amos más severos aún, pasando por clásicas camas con dosel o amplios salones para fiestas más multitudinarias. Con el dinero suficiente se podía conseguir todo lo que se deseara.

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Finalmente su aguda y experimentada vista localizó a una pareja de muchachos que reía en una mesa apartada y poco iluminada. Se gritaban al oído para entenderse y por sus gestos habían bebido algo más de la cuenta. Una maliciosa sonrisa cruzó fugazmente el rostro del vampiro, que salió del despacho y volvió a sumergirse en la marea humana esquivando con elegancia empujones y magreos. Más cerca de los ingenuos jovencitos (veinteañeros que creen poder jugar a ser mayores) se dio cuenta de que eran hermanos mellizos, uno rubio y otro moreno. A ambos les brillaban los ojos, de un color miel que atrapaba, pero sus rostros angelicales invitaban al pecado igual que acercarse demasiado a un precipicio. Esa noche les había tocado a ellos. Se sorprendieron cuando un desconocido se acercó a ellos y les invitó a una nueva ronda. No fueron conscientes de que el desconocido apenas probó su bebida, mientras que ellos la apuraban entre risas y comentarios subidos de tono. Nunca sabrían qué les atrajo más del desconocido, si su mirada pícara, sus labios carnosos y sensuales o sus caricias frías pero bien dirigidas. Nunca recordarían cómo fueron sutilmente dirigidos a uno de los reservados más discretos y apartados, donde la mullida cama les esperaba a los tres. Lo que sí tendrían claro, de un modo subconsciente y onírico, es que su sangre fue arrebatada de sus venas en el momento de mayor placer, hasta el límite del desmayo. Pero probablemente pensarían que fue un mal sueño provocado por el exceso de alcohol y el viciado ambiente.

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¿Quién caza al cazador? ¿Quién puede dar por hecho que un vampiro se ha sumido en el letargo? ¿Quién puede detener a una fuerza de la naturaleza? Al menos esta noche un Vástago se ha saciado sin dejar rastro de su infame crimen. Pero mañana tendrá hambre de nuevo…

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02 enero, 2010

Propósitos para el nuevo año

Viernes, 1 de enero de 2010

Se acabó. El 2009 está finiquitado y enterrado. Las tradicionales uvas marcaron el toque definitivo de la despedida mundial, tan sonada y tan celebrada, de algo que se termina. Mira que las despedidas me resultan muy tristes, pero debe ser que a ésta me he ido acostumbrando con el paso de los años.

En fin, tal y como marcan los cánones, es menester pensar en las infinitas posibilidades que se abren ante nosotros en estos 365 próximos días y preparar un conjunto de (des)propósitos que podrán recuperarse dentro de 12 meses para saber si se han cumplido o no. Para no excederme (que me conozco) creo que me voy a centrar sólo en diez cosas para evitar saturarme y no hacer nada (como suele ser lo habitual).colorear-dibujos-imagenes-foto-escribir-p7494

1.- Ponerme seriamente a mejorar mis blandos abdominales. Es la parte de mi cuerpo que más me preocupa porque parece que todo lo que Javi está perdiendo en su dieta, lo estoy ganando yo.estrias-y-flacidez-van-juntas-de-la-mano

2.- Preparar en serio las oposiciones a profesor de este año. Si quiero conseguir un trabajo mejor en ese ámbito, más me vale ponerme a ello en cuanto acabe la campaña. Vamos, en un par de semanas como mucho.

3.- Volver a las clases de aikido con cierta seriedad. Que lo pago religiosamente para después no ir por absurdas excusas de vagancia. Me viene bien físicamente y me relaja estar con mi gente.akido-desarrollo

4.- Poner un poco de orden en casa, sobre todo en turnarme la limpieza con Javi. No quiero tener la sensación de que todo lo hace él (aunque suele ser así) ni quiero “desacostumbrarme” para cuando vuelva a trabajar.

5.- Comprarme un ordenador. Pronto. Creo que a mi pobre y vieja cafetera no le dan los chips más de sí. Ya tengo algo en mente, pero lo consultaré con expertos en la materia para que me asesoren.pc-roto

6.- Dedicarle algo más de tiempo al blog. ¿Por qué? Pues porque en el fondo en una forma de contacto con amigos y conocidos que no están cerca. Mi rincón, mi refugio.

7.- Retomar mi vida social y sacar tiempo para quedar, con cierta continuidad, con mis amistades cercanas. Las lejanas habrá que tenerlas en cuenta, porque una llamadita rápida no cuesta tanto.

8.- Mantener ordenada mi mesa de escritorio. Sinceramente, acabo de echar un vistazo y parece que ha pasado por aquí Atila… O tal vez el Baúl del Mundodisco… O peor: yo mismo.desorden

9.- Gestionar más adecuadamente mis cuentas, mis gastos y mis ingresos (esto será más fácil porque sólo tengo el sueldo). Tengo que poner mi piso en alquiler YA, poner al día más a menudo las libretas, vigilar las compras compulsivas, etc. En esencia, otro intento más de ser constante.

10.- Finalmente, de este año no pasa. Ya va siendo hora. Y al que no le guste, que no mire.

 

Y, como se suele decir en estos casos… ¡Empiezo mañana mismo!

15 diciembre, 2009

Tocar con deseo. Tocar con ansia.

Martes, 15 de diciembre de 2009

Hace tiempo hablé con un amigo de las diferencias entre cómo puede tocarte una persona a la hora de mantener una relación "íntima". Vamos, de echar un polvo. Fui consciente de que hay básicamente dos formas, que son complicadas de definir dado que expresar con palabras una sensación a veces es terriblemente difícil. Sin embargo, tras comentarlo con algunas personas más, es evidente que las diferencias son abismales. Haré un tímido intento por mi parte.

Tocar con ansia es convertirse en un animal y sentir el hambre agarrándote el estómago teniendo al alcance de la mano tu plato favorito. Tocar con ansia es dejar a un lado cualquier pensamiento racional y convertirse en un ser egoísta que sólo quiere satisfacer su propio deseo. Tocar con ansia nos hace decir lo primero que se nos viene a la boca, sea desagradable o sublime. Tocar con ansia consigue que deseemos estar por encima de la otra persona, a la que casi consideramos un mero objeto para satisfacernos del modo más inmediato que podamos. Tocar con ansia nos cierra la visión, porque sólo queremos lo que tenemos delante de nosotros.

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Tocar con deseo es deleitarse en el contacto y alargarlo todo lo posible. La piel nos parece terciopelo de la mejor calidad y el mero roce o aroma de esa piel nos provoca oleadas de placer. Tocar con deseo provoca satisfacción en la misma medida que la recibimos, sabiendo que al compartirla se multiplica. Tocar con deseo hace que las horas se conviertan en minutos y los segundos se transformen en días, tal es la elasticidad del tiempo. Tocar con deseo permite recorrer milímetro a milímetro el cuerpo ajeno para no dejar olvidado ningún rincón, siendo conscientes de cada imperfección, de cada peculiaridad, de cada diferencia. Tocar con deseo nos rebaja a ser meros adoradores de la persona deseada, elevándola a los altares de nuestra propia identidad, sabiendo que es un placer raramente repetible al mismo nivel. Tocar con deseo muchas veces nos hace enmudecer, porque querer expresar con palabras la sensación que nos recorre le roba toda la magia al momento.

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Y, sin embargo, el mero placer de TOCAR ya vale el intento por sí mismo.

21 noviembre, 2009

Personas que decepcionan... O cuando yo decepciono

Sábado, 21 de noviembre de 2009


Sería muy prepotente hablar de las personas que me decepcionan colocándome en la cima del monte, con toda mi soberbia, como si yo enarbolara la bandera de la perfección absoluta y la limpieza de acciones. Sería inadecuado tachar de "malas personas" a gente que simplemente ha tomado decisiones o líneas de acción diferentes a las mías. Sería absurdo enquistar mi propio enfado recreándome en mi mal humor.

Pero no sólo eso. A quién no le han decepcionado en esta vida. Quién no ha sentido que ponía cierta confianza en algo o alguien y por una razón u otra se caía con todo el equipo como un castillo de naipes. Y quién no se ha dado cuenta tiempo después que tal vez su reacción ha sido un poco exacerbada, cuando ha comprendido las razones y/o causas que hicieron que aquella caída sucediera.


A mí me ha ocurrido hace relativamente poco. Ha habido un enfriamiento en una relación en la que yo confiaba bastante. Se ha roto un contacto que era deliciosamente fluido. Han faltado unas personas que yo apreciaba sinceramente. En mi enajenación preferí dejar espacio para que sus vidas siguieran adelante en vez de poner remedio y llamar, escribir un mail, enviar algún mensaje o todo a la vez. Supuse que, debido a circunstancias, sería más adecuado un poco de espacio para respirar, que cada cual curase sus propias heridas y que yo me quedara al márgen esperando ser llamado en caso de necesidad (actitud de mártir absurda de cabo a rabo, pero lo llevo en los genes). Esa llamada no se hizo efectiva. El tiempo pasaba y yo me sentía alejado de un mundo que consideraba un poco mío.

El problema de rumiar tus propios quebraderos de cabeza sin consultarlo con nadie es que generalmente desvirtuas tu visión de la realidad y la retuerces hasta límites insospechados. Así que no me sentí alejado de ellos... Me sentí "apartado", que parece que implica voluntad de otros por alejarte. No sabía si sus vidas iban mejor o peor, el problema lo centré en mí y en que yo no estaba invitado a compartirlo con ellos. Y el círculo se sigue cerrando. Al sentirme apartado, decidí que más bien era YO quien no quería acercarme, dado que no era bienvenido. Y la cuerda se cerraba en torno a mi cuello. Y si recibía, por ejemplo, una postal de vacaciones, la colgaba en mi corcho entre las demás, pero no deleitándome varias veces en el significado de un recuerdo que un amigo había tenido conmigo. Y la sentencia estaba a punto de ser ejecutada.

Posiblemente fue la razón de que mostrara mi cara más desagradable el otro día. Puede que me forzara a sentirme mal para no olvidar el "daño". Tal vez quisiera devolver parte del vacío que había sentido tiempo atrás. ¿Para qué? Para sentirme superior, para no volver a verme pequeño y abandonado, para que el niño miedoso fingiera ser un fiero león. Y al león le dijeron que ya había rugido bastante y que el resto de animales no iban a postrarse a sus pies porque consideraban que había sido suficiente.

Y el león se quedó solo y retornó a su forma de niño asustado y comprendió que quien había tenido razones para ausentarse lo había hecho no de muy buena gana, sino más bien por necesidad. Quien no había aparecido en escena tal vez fuera porque necesitaba oscuridad para mirar en su interior. Y quien encontró otra compañía más grata y cercana lo hizo por su propio bien. Y nadie puede reprochar que cada cual se mire a sí mismo y busque lo que necesita en la vida para ser feliz. Nadie.

Así pues, sí, posiblemente debí guardar las uñas el otro día. El problema es que el daño está hecho y no hay marcha atrás. Igual que las flechas, igual que las palabras dichas, igual que arrancar un pétalo a una flor. Posiblemente mi orgullo sea el primer impedimento, aunque no el único. Espero que al menos esta vez sí aprenda cuándo contenerlo y cuándo es completa y absolutamente innecesario.

02 noviembre, 2009

Un relato. Un regalo

Logroño, 2 de noviembre de 2009

 

Sé que tengo el blog más abandonado que mi vida espiritual (que ya es decir), pero, como siempre, la vagancia, una vida social ocupada y el trabajo, hacen que cada vez me cueste más ponerme a escribir. Aún así me resisto a cerrarlo y sentirme libre de la obligación, pero es un rincón tan mío, tan personal, que sería como abandonar una pequeña parte de mí y echar el candado para siempre.

 

Para empezar de nuevo con suavidad, os dejo (a quien aún lo lea) un pequeño relato que le regalé por su cumpleaños (con retraso) a alguien que supo apreciarlo con exagerado agradecimiento. Al menos le gustó. Tal cual se lo envié, os lo dejo. De mi puño y letra, con las correcciones, los tachones y los márgenes inclinados.

 

Sed benevolentes, oh mis críticos favoritos. 

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30 septiembre, 2009

Recuerdos de Vigo

Miércoles, 30 de septiembre de 2009



Me pediste que fuera a Vigo... Y ni sabías que iba ni estabas esperándome.



Me pediste que llenara la maleta con un par de prendas blancas... Y todo lo que llevé era de alegres colores.



Me dijiste que me llevarías a playas de suave arena... Y fueron mis amigos los que me llevaron a las Islas Cíes.



Prometiste que me besarías mientras nos bañábamos en el mar... Y los besos que recibí no tenían sabor a sal, eran mucho más dulces.

Y así... La historia se termina. No hubo taquicardias, no hubo melancolías, no hubo viajes a mi mundo interior. Estuve de vacaciones en tu ciudad y fui consciente de que te había superado. Que seas muy feliz.