28 agosto, 2008

Breve resumen

Jueves, 28 de agosto de 2008

Si es que estas vacaciones de wii y wow no dejan tiempo para nada...

En fin, así resumiendo rápidamente:
  • El domingo tuve mi primera comida "oficial" con la familia política. La verdad es que fue mejor de lo que yo esperaba, aunque no era demasiado complicado. Mi suegra me trató estupendamente, introduciéndome en las conversaciones y yo escuchando atentamente las historias que contaron todos de la infancia de Javi y sus hermanos. Esos típicos momentos en los que todos pasamos algo de vergüenza ajena cuando preferiríamos que nuestra madre tuviera algo de amnesia parcial...
  • Ya voy controlando un poco mejor la wii e intento hacer una media hora diaria de ejercicio. Vale que es porque no tengo nada más que hacer a lo largo del día, pero tal vez cogiendo costumbre... Mi edad wii (por si a algún cabronazo le interesa) ha descendido bastante y aún así no tengo agujetas ni nada.
  • Finalmente parece que esta semana de vacaciones no veremos la playa. Qué se le va a hacer... Íbamos a ir hoy, pero anoche no dormimos mucho y prefiero que Javi descanse a que vaya a disgusto. Tal vez el sábado...
  • Friki-fisio ha vuelto a la ciudad, con lo que las partidas de Wow serán compartidas de nuevo y, con ello, más divertidas. Que ya tenías ganas, leñe! Se le echaba de menos.
En fin, así en plan rápido es más o menos lo que ha ido pasando estos días. Seguiremos informando...


22 agosto, 2008

Estoy enamorado... Ayns...

Viernes, 22 de agosto de 2008

DE NUESTRA NUEVA WII!!!!


Luego edito y os sigo contando...

Quien dijo luego...
En fin, que decidí hacerme el generoso y regalarle a Javi por su cumpleaños una Wii. Vale, en realidad era un regalo para los dos, pero la excusa también valía, no? También cogí la tabla Wii Fit para hacer ejercicios y gimnasia y creo que va a ser nuestra perdición. Con el juego de la foto de arriba, el Wii Sports, he acabado sacando agujetas en el brazo derecho y con la tabla de ejercicios me he enterado de que estoy en el límite de sobrepeso (ya lo sabía, pero que te lo diga una tabla parlanchina jode más).

Ahora voy a tener que conjugar dos vicios: wow y wii. Pero los dos empiezan por W... ¿Será una señal? ¿Y este modelo que no venía incluido dónde se compra?

16 agosto, 2008

Pantalones

Logroño, 16 de agosto de 2008

Yo me quiero comprar esos pantalones. Son bonitos y me gustan y además sé de buena tinta que no los tiene casi nadie, con lo cual me sentiría algo más único si cabe, aunque fuera para mi disfrute personal. He ido a la tienda y los he visto más de cerca y me han gustado más aún: su tacto es suave y su patrón muy bueno. Los he tenido en la mano un par de veces y, aún sin decidirme, los he acabado por dejar de nuevo en su sitio. No debería comprarlos y lo sé, pero la tentación es demasiado fuerte. Me gustaría llevarlos puestos y verme en un espejo, sentirlos encima de mi piel y notar cómo me acarician y se ajustan a mis piernas. Sin embargo, el precio a pagar es demasiado alto y no sé si estoy dispuesto a pagarlo.


El dependiente, viendo mis dudas, se ha acercado a mí y hemos hablado de los pantalones en cuestión. No entiendo por qué, pero no me los ha recomendado. Ha dicho que el tacto es más basto de lo que yo quiero notar y que el patrón engaña, porque tiene muchos fallos. Según él, no me merece la pena comprarlos y es mejor que siga con mis pantalones de siempre, porque me sientan mucho mejor. Y estoy seguro de que es así, pero la tentación... Me ha dejado que me lo piense un rato y he dado una vuelta por la tienda, pero siempre acababa frente a la misma estantería pensando en esos pantalones.


Si me los compro y los uso, puede que después de la primera puesta ya no me resulten tan interesantes y los acabe abandonando en un rincón del cajón. Entonces el dependiente habrá tenido razón y no habrá merecido la pena pagar por ello para después rechazarlo y olvidarme. O puede que así me de cuenta y aprecie más mis viejos pantalones y los nuevos los pueda tener en el armario como una prenda más, guardada con especial cariño pero respetando que sigan nuevos e intactos. Pero si no me los compro... Siempre me quedará la duda de cómo podrían sentarme al menos una vez. Y desde luego no voy a ser tan cutre de usar un probador para un vistazo rápido. Si me los pongo, quiero que sea con calma, disfrutando y sintiéndolos completamente sobre mi piel. Algo rápido sería hacer de menos a una prenda tan apetecible. Sin embargo, el precio... El precio. A veces el precio a pagar me echa para atrás y no porque no pueda asumirlo, ya que es un gasto que no desequilibraría mi ya menguada economía, pero sí que me demostraría a mí mismo que no puedo controlar mis impulsos más básicos. Y de nuevo daría la razón a otra gente, que me lo ha dicho en repetidas ocasiones. ¿Y si los compro y me gustan tanto que quiero ponérmelos más veces a pesar de saber que no me quedan del todo bien? Tal vez eso sería lo peor, porque no podría hacerlo sin llevarme las manos a la cabeza por mi falta de previsión o, más bien, de visión a largo plazo. Sería una satisfacción inmediata pero una decepción más adelante. Si los pantalones pudieran hablar, seguramente no querrían eso.


Pero los pantalones no hablan, te dejan decidir a ti y son objetos pasivos que se dejan poner o no según tu decisión. Ojalá hablaran y me dijeran qué debo hacer. Aunque después yo siga haciendo lo que quiera.

10 agosto, 2008

Alcanzando metas

Domingo, 10 de agosto de 2008

Estamos muy deportistas con esto de los Juegos Olímpicos, aunque no les esté prestando demasiada atención. Pude echar un vistazo a la ceremonia de inauguración porque esa tarde trabajaba y la noche que la repitieron me quedé dulcemente dormido en el regazo de Javi (como casi todas las noches que vemos la televisión juntos). Visual, estética, bonita... Pero los comentaristas dejaban bastante que desear. Para mí que tenían casi menos idea que nosotros de lo que iba apareciendo en el estadio y no se habían preparado ni una miserable línea. Estoy seguro de que quedaron miles de detalles pendientes de explicar, porque la simbología que envolvía cada representación estaba pulcramente cuidada y deliciosamente repasada. En fin, para otra vez será, supongo.

Por suerte llegaron las delegaciones de los países y la nada superficial admiración de cuerpos. Me quedo con dos especialmente (al abanderado húngaro lo he descartado hoy al ver algunas fotos suyas más variadas) de la armada española.

David Cal, nuestro abanderado. Con un "ñam, ñam, ñam" creo que soy bastante explícito.


Rafa Martínez. Una pose muy... Emmm... En fin, ahí está.

El mismo Rafa Martínez en una foto algo menos golosa pero con mejor cara.


De todos modos, cuerpos atléticos aparte, el fin de todo deporte es alcanzar una meta. O un resultado. O un final. Pero siempre me he preguntado: "¿Y después, qué?" Se ha sudado mucho, se ha entrenado mucho, se ha sufrido mucho y una vez logrado... qué. Porque toda la energía utilizada y (bien) aprovechada, deja un pequeño vacío que se llena temporalmente con el dulce sabor de la victoria. Sabor que se diluye lenta pero inexorablemente sin más.

Los deportistas no son los únicos que buscan alcanzar metas. Todas y todos lo intentamos cada día. Algunas metas son más inmediatas y otras más a largo plazo. Pero aún así, una vez conseguidas pueden dejar un hueco difícil de rellenar. Aunque, claro, esta generalización será probable que no se cumpla en la mayoría de los casos. En el mío, sí.

Por ejemplo, recuerdo cuando en la universidad montamos unas obras de teatro. Todo un año ensayando, organizando, tirándonos de los pelos (a veces casi literalmente) y finalmente el día del estreno. Al final saludabas, abrazabas a tus compañeros y recogías. Y ya estaba. Fin de la historia. Los recuerdos perduran y a veces son tan gratos que me pongo un poco tontorrón. El vacío, por suerte, fue rellenado. Pero sigo sintiéndolo cada vez que logro un objetivo importante.

El juego de la seducción tiene un efecto parecido en mí. Cuanto más complicado me lo ponen, cuantos más obstáculos hay, mucho más entretenido. Pero una vez puesto el banderín en el castillo conquistado... Ya está. A no ser que el objetivo tenga un interés estratégico para mi estabilidad personal, en cuyo caso se defiende como una fortaleza, enseñando los dientes y las garras y todo el ejército si es necesario. A veces exageradamente...

Pero estoy empezando a desvariar. Debe ser por el terrible dolor de cabeza que llevo arrastrando todo el día. El próximo día prometo desarrollar este tema más coherentemente. Prometido.

31 julio, 2008

Frustración

Jueves, 31 de julio de 2008

El vampiro volvió a maldecir por lo bajo una vez más aquella fresca noche de verano. Notaba que la Bestia rugía de placer en su interior debido a la ira que iba acumulando poco a poco, luchando contra sus cadenas para tomar el control una vez más. Pero de momento estaba contenida, no le daría el placer de manejar sus actos. Aún no. Esa noche, no.

El sentimiento que le embargaba partía del estómago, como un volcán a punto de explotar. Sentía como si se chocara contra un muro de hormigón armado una y otra vez, de forma consciente pero inevitable. Se hacía daño pero aún así no dejaba de golpearse metafóricamente. Una y otra vez, una y otra vez. Y aun sabiendo que no lograría derribarlo a cabezazos, le enfurecía no superar ese obstáculo. Analizó de nuevo la sensación y por fin pudo ponerle un nombre: frustración. Le frustraba no conseguirlo. Pero, ¿por qué?


Había aparecido de repente y, como otras veces, le llamó poderosamente la atención. Era un muchacho joven pero de mirada curtida. Sonreía abiertamente y hablaba con la soltura de quien no tiene miedo de expresar lo que siente. Trabajaba como auxiliar en una residencia de ancianos, lo cual le aporta una calidez y una cercanía poco habitual hoy en día. El vampiro podía escuchar los latidos de su corazón cada vez que estaban a escasa distancia y eso le volvía loco. Su pulso era potente, a veces salvaje, pero siempre constante. Había movido todos los hilos que conocía para acercarse a él, incluso algunos poco recomendables. Lo había invitado a algunas fiestas privadas, le acechaba cuando salía del trabajo por las noches, estaba presente en los bares cuando salía de fiesta con sus amigos... A pesar de todos sus esfuerzos, el muchacho seguía marcando unas barreras imposibles de superar, ya que esquivaba con elegancia todos los acercamientos y asaltos y se rodeaba de una impermeabilidad digna de los Nosferatu más ancianos. Pero aún así seguía siendo un caramelo demasiado dulce como para olvidarlo.

El vampiro había llegado a usar sus poderes Toreador de persuasión y no parecían haber hecho efecto. Y eso le hice sentirse más frustrado aún. Sus habilidades sobrenaturales no le habían fallado casi nunca y tenía que ser justo ahora, con esa persona en concreto. Tal vez algún Malkavian malicioso estaba actuando desde las sombras, o un Tremere había usado su magia para proteger a los mortales en los que él se fijaba. Pero ese joven... Era el espécimen adecuado para entrar a formar parte de su Rebaño, ese selecto grupo de mortales que podían ser utilizados para alimentarse sin miedo y con total impunidad por un vampiro y que eran protegidos por la Tradición del Dominio. El Toreador, como ex-príncipe de la ciudad, aún conservaba ciertos privilegios y su Rebaño era uno de ellos.

Como medida casi desesperada y en último extremo, decidió hacer un acercamiento directo. Sin máscaras, sin trucos mentales, se sentó a su lado una noche en un bar y empezaron a hablar. Comenzaron con las típicas conversaciones de desconocidos, en las que apenas se deja entrever nada de uno mismo, pero pronto pasaron a temas más elevados, como el amor, el futuro, la alegría y, cómo no, la tristeza. Se volvieron a citar al día siguiente y el vampiro no fue consciente de que había caído en unas redes que le empezaban a envolver como un sutil aroma, que no se ve, pero se intuye. Aquel muchacho no le ofrecía nada concreto, sino su mera presencia. Conocía sus intenciones desde hacía tiempo, ya que había coqueteado con los Vástagos alguna vez en su vida y eso le había marcado, pero aún así se ofrecía sin miedo a una conversación, un contacto. Y eso dejaba al vampiro sin argumentos para convencerle de que él era diferente porque le ofrecía un puesto de honor en su Rebaño. No quería simplemente tomar su sangre y dejarle tirado como quien se deshace de un periódico usado, no, no sería así. Pero el muchacho sonreía con un curioso gesto de amargura y cambiaba el tema de la conversación hacia algo más mundano y trivial. Seguía esquivando, seguía saliendo por la tangente a pesar de que las cartas ya estaba encima de la mesa. Ofrecía, pero marcando sus propios límites.

Aquella madrugada el vampiro regresó a su refugio caminando tranquilamente. Había dejado el deportivo bien aparcado y necesitaba refrescarse un poco. El muchacho no le estaba volviendo loco ni había conseguido hacerle perder el control, curiosamente. Posiblemente sus experiencias recientes con los mortales le habían conferido algo de sabiduría, cosa que no abundaba mucho entre los de su clan. Tal vez lo que le ofrecía este muchacho era tan nuevo que la curiosidad le podía y quería explorar la nueva sensación de una nueva... amistad. Hasta la palabra le resultaba extraña cuando la pronunciaba. Pero aún así lo consideraría como una experiencia más, algo que probar para poder observar sus reacciones y se capacidad de control. A pesar de todos sus años de no-vida, se seguía sorprendiendo a sí mismo y quería continuar aprendiendo. Para algunos maestros orientales, ahí estaba el camino de la perfección.

Para amenizar el camino sacó del bolsillo su iPod de última generación, donde se hacían hueco desde el último éxito de ventas, hasta la balada más olviadada de hacía décadas. Repasó los títulos de las canciones dudando con qué deleitarse, pero llegó a una con la que no pudo reprimir una sonrisa y recordar una frase que había dicho su nuevo amigo cuando, en el beso de despedida, el vampiro le rozó el cuello con los labios. Pidió que no le volviera a hacer eso porque le despertaba un...

26 julio, 2008

Superando la crisis de los 30

Sábado, 26 de julio de 2008

Aun con un poco de retraso, llega el habitual comentario del día de mi cumpleaños. No ha podido ser antes, porque ya sabéis cómo son estas fechas. Que si te invitan a una fiesta sorpresa en la casa de no sé qué famoso... Que si el embajador de algún país perdido te invita a cenar en su mansión de las afueras... Que si hay recepción en el Ayuntamiento para darte la llave de la ciudad... En fin, un no parar. Es taaaaan duro ser alguien a quien se rifan los altos estamentos sociales......

Al menos en mi mundo paralelo.



En fin, realmente fue un día de trabajo, con lo cual no hubo nada especialmente excitante ni emocionante. Como siempre, me hizo ilusión recibir llamadas y mensajes de un montón de gente, en algunos casos una grata sorpresa. Por ejemplo el primer mensaje del día, a las 9 de la mañana, de César y María, que me felicitaban desde Barcelona. Qué majos, pese a lo poco que nos vemos. Siempre nos acordamos de nuestros cumpleaños, qué menos. La distancia es el olvido si se deja demasiado tiempo.

Pero dejando atrás descripciones infantilistas acerca de quién me llamó o se olvidó, vayamos a lo realmente importante: LOS REGALOS. Imposible negar que soy un poco materialista, pero desde luego que cambiaría todos los regalos del mundo con una buena fiesta con mis amigos. Aún así, como algo cayó, creo que es adecuado comentarlo. Y pretendo ser profundamente despiadado, jejeje.


No sé si se aprecia bien en la foto, pero me da lo mismo: os lo imagináis. Como se puede comprobar, es evidente que uno de mis regalos favoritos es la ropa interior. De hecho, con un buen boxer o slip o cualquier otra prenda puedo ser feliz. Problema: tengo el cajón a reventar, porque además, teniendo tantos, tardan más en estropearse. Javi ya me ha dado el ultimatum de que no más hasta que haga sitio. Pues anda que no queda...

Arriba a la izquierda, naranja, es de mis compañeros de trabajo, que se enteraron ese mismo día cuando les llevé algo dulce para comer. Salieron a todo correr a comprarme algo y acertaron con un boxer "positivo", como dicen ellos.

Más a la derecha, los regalos de FF (friki-fisio, para quienes no leyeran la entrada anterior). Uno de ellos algo más serio, un libro del que ya había oído hablar y que tenía ganas de coger por banda. Otro más friki: el Caballero de Andrómeda, el más gay de todos y, por supuesto, el que yo quería ser de pequeño. Me hizo mucha ilusión que una persona que me conoce desde hace relativamente poco tiempo diera con regalos que me tocaban algunas fribras sensibles. Bueno, también implica que soy más transparente que el cristal, pero prefiero dármelas de interesante.

Los de la zona baja de la foto son todos de Javi. Por un lado tiró a lo fácil con dos bóxer, pero qué boxers. Tienen un tacto suave y fresco que me temo que hará que me empalme al ponérmelos y no se me baje hasta que me los quite. Y sé de alguno que me pedirá fotos con ellos puestos. Bueno, veremos qué le pido a cambio, jejeje. Por otro lado fue listo mi noviete y optó por lo útil: corbatero (para la enorme colección que tengo) y vacíabolsillos (para que mi mesilla de noche no tenga el aspecto de una zona de catástrofe natural). Impresionante. Con lo que le cuesta pensar un buen regalo, esta vez se ha lucido. Tuve que agradecérselo, claro... Y cómo lo hice! ;)


Por parte de mi familia, en plan sorpresa, tocó un juego de cocina en plan vaquitas (porque me gusta mucho cocinar, según decidió mi prima pequeña) y un conjunto de calcetines y bóxers. De hecho, este año he decidido bautizarlo "el año de los bóxers" porque creo que con esto tengo hasta que me jubile y un poco más.


Vale, lo reconozco, este pestiño es algo petardo y no tiene mucho sentido, pero ha sido un cumpleaños algo soso debido a las fechas (como todos los años) y a la falta de preparación de una fiesta a gran escala. Tal vez el año que viene. Tal vez no. Pero paso de invitaros que os da por emborracharos y decirme cosas obscenas y luego me dejáis la casa perdida.

Me comprometo solemnemente a recuperar el nivel de mis escritos antes de caer en este tipo de cosas, pero... jo! que era mi día!

21 julio, 2008

Desaparecido en... WOW

Lunes, 21 de julio de 2008

Llevo como 10 días sin actualizar! Madre mía, creo que es una de las peores épocas de dejadez de mi blog en toda mi vida... O tal vez no, pero desde luego sí que me lo parece sin que haya una razón para que no haya nada que comentar. Pienso todos los días en un montón de cosas que escribir y desarrollar con mayor o menor interés, pero al final se acaban disolviendo en la espiral de trabajo, cansancio y poco tiempo libre. Y el poco que tengo (por las noches, claro) se lo dedico al... WOW!

No, no, que algunos ya pensaréis que me ha entrado un momento histeria y ha sido una expresión de euforia. Wow son las siglas de World of Warcraft, un juego para los amantes de lo friki donde los haya. Rol, internet, multijugador y muchas horas de posible diversión pueden darse entre la cantidad de píxeles con forma de paisajes y personajes. Se va subiendo de nivel, se van mejorando habilidades, se va conociendo a gente más friki que tú que se lo toma como si les fuera la vida en ello... Vamos, todo un "mundo".


Yo lo conocía desde hacía tiempo gracias a mi buena amiga Sus, que es donde conoció a su actual novio y que sí que deben echarse las horas muertas en el juego. Yo le he dedicado más o menos atención dependiendo de épocas, pero como iba muy a mi aire, pues tampoco hacía grandes amistasdes. Más que nada porque también soy consciente que son amistades condenadas al desastre: "qué par de horas más geniales hemos jugado hoy... Mañana nos hacemos otro nivel juntos, vale? Yo es que estoy a todas horas aquí". Bueno, pues yo no. Así que tu personaje seguirá subiendo como la espuma de una coca-cola mal servida y yo, de nuevo, a mi aire. Pero esta vez es diferente.

Como he estado ocupado, no os he podido hablar del friki-fisio (supongo que ahora se enterará de que le llamo así en la intimidad y me pedirá explicaciones, pero mira, que se fastidie :p). Resumiendo y muy por encima, el friki-fisio (FF a partir de ahora) es un chavalín que empezó siendo cliente, continuó siendo compañero de WOW y va camino de hacerse amiguito (sin más, amiguito, no os hagáis ilusiones). Desde que descubrimos que ambos jugamos a este interesante juego empezamos dos personajes para ir a la par y poder perder el tiempo y charlar a la par. Los personajes no sé si irán lentos o rápidos en su ascenso, pero hablamos mucho y eso sustituye un poco al poco tiempo que tengo en mi vida para relacionarme con la gente cara a cara. No es el mejor método, pero es el que hay.

Con mis horarios y mi actividades posteriores llego a casa tarde y algo cansado, pero siempre hay fuerzas para un rato de vicio. Nos conectamos tarde y nos quedamos hasta más tarde, con lo cual al cerrar el programa, mis ojos también tienen ganas de que les de un descanso. Ni fuerzas para actualizar el blog, ni para leer el correo, ni para revisar los foros y a veces ni para hacerme una miserable acecuación de mis momentos de soledad sexual. De ahí que lleve 10 días sin actualizar. Y eso que os conté lo del Orgullo!

En fin, que voy a comprometerme a ser algo más serio si quiero que la Bitácora continúe en pie y no haya que darle boleto como a la de Gwathadan. De momento no voy a cerrar el chiringuito. No sé por qué, pero me da algo de penita y aún hay cosas que contar(os). Y muy de tarde en tarde viene alguien y me dice: "he leido tu blog!". Mira, mari, ya que te pones, en vez de decírmelo, podrías escribir algún comentario, que es gratis y queda bonito. Y sobre todo, queda por escrito! Que me da la impresión de que lo que escribo es más aburrido que la banda sonora de "La Sombre del Viento" de Zafón, que se nota que el tío sabe de piano... Pero ya vale!

En fin, esta semana, como es tradición, habrá otra actualización sin duda. Ya os imagináis por qué, no? Pues yo sí, pero no me hace especial ilusión...

11 julio, 2008

Madrid: Soledades

Viernes, 11 de julio de 2008

Por si alguien no lo sabía (cosa que dudo), este fin de semana pasado fui a Madrid a la Mani del Orgullo. Javi tenía una boda familiar, con lo que pude ir solo, con toda la libertad del mundo y sin intención de quedar con (casi) nadie.

En el viaje de ida coincidí con un viejo conocido y estuvimos hablando un rato antes de caer bajo el influjo soporífero de la carretera y el MP4. A la vuelta, cosas de la vida, íbamos en el mismo autobús y se fijó en la gran cantidad de páginas que había avanzado en mi libro de lectura. "Qué malo es eso", me dijo, "Tú has pasado mucho tiempo solo". Me quedé un poco asombrado de su capacidad de observación y le expliqué que en realidad leía muy rápido y sí que era cierto que había estado a mi aire, pero tampoco excesivamente solo.

La cuestión es que me dio por reflexionar acerca del fin de semana y mis ratos de soledad. He intentado sacar algo en claro de cómo me sentí, de cómo los disfruté y... Bueno, en realidad lo estoy haciendo sobre la marcha, así que improvisaré.



Ciertamente tampoco es que tuviera mucho tiempo para estar solo: generalmente al acostarme y levantarme, dado que la televisión no funcionaba, y en mis breves ratos paseando por el centro o cuando había quedado con Alber (mi compañero de la facultad que ahora tiene curro en Dinamarca pero había venido de vacaciones). Era una sensación relativamente nueva, porque estaba fuera de mi ciudad, de mi círculo y sin Javi a mi lado. No me sentía en absoluto desamparado, ni triste, ni solo. La sensación era una mezcla agridulce de melancolía y tranquilidad. Me daba cuenta de que me he acostumbrado a estar siempre acompañado y que lo necesito como un complemento más a mi vida. Soy un animal social y así como hay gente que prefiere estar a su aire, es más independiente y sólo busca la compañía de vez en cuando, yo no puedo quedarme aislado demasiado tiempo. Empiezo a hablar solo y a darle vueltas a las ideas más absurdas.

En Madrid no aproveché para reflexionar sobre lo que me ha ido ocurriendo este año, no quise hacerlo. Sabía que si volvía a tocar ciertos temas, no saldía del hotel en todo el fin de semana y me daría, tal vez, por llorar como un energúmeno. Y no estaba dispuesto a desperdiciar la ocasión de salir y divertirme. Y menos aún con lo que me había costado el hotel. Preferí analizarme y descubrir que no me angustia estar solo, pero porque sabía que era algo temporal y que a golpe de llamada podía quedar con algún conocido.

Cuando en algún momento me he planteado que mi relación hacía aguas y que tal vez cupiera la posibilidad de dejarlo por un tiempo, siempre me asalta la sensación de que podría sentirme tan solo que caería en brazos de cualquiera para recuperar esa dependencia emocional que me caracteriza. Mucha gente me dijo en su momento que no podía seguir con alguien por el mero hecho de no querer sentirme solo, pero me temo que en muchos casos las relaciones se basan en eso. Y más las relaciones que llevan varios años fraguándose. Te veas poco o te veas cada día, desacostumbrarse a una presencia constante a tu lado es muy duro. Saber que puedes tener a alguien a quien contarle tus neuras, que aguante tus manías y que perdone tus pequeños defectos, es un tesoro que pocos sabemos apreciar.

Sin embargo, saber disfrutar de la propia soledad, aprovechar esos pequeños momentos para aislarse del mundo y mirar un poco dentro de nosotros, también es algo que casi nadie disfruta. Nos aterra quedarnos a solas con nuestras propias voces interiores, porque las silenciamos a lo largo del día con conversaciones, trabajo, televisión, neuras propias y ajenas... Y cuando tienen la más leve oportunidad de hacerse oír, revientan en nuestro cráneo como un coro de psicofonías furiosas, golpeando las paredes y arañando las puertas. Nos da miedo y no queremos que suceda, por eso siempre estamos ocupados, de aquí para allí, acompañados y conversando. Poniendo mordazas a nuestros demonios interiores, nuestras Bestias vampírias, nuestras neuras personales, nosotros mismos al fin y al cabo.

01 julio, 2008

Fútbol, Madrid y demás

Lunes, 30 de junio de 2008

Bueno, puede que haya gente que no lo sepa (aunque probablemente sea porque están secuestrados e incomunicados... MUY incomunicados), pero que sepáis que España ha decidido hacerse un huequito en la historia de la FIFA y este año se han puesto machotes y han ganado la Eurocopa. Qué cosas, verdad? Como buen gay de vanguardia e intentando aunar pasión y afición, nada más regresar del viaje a Madrid de este fin de semana me coloqué delante de la televisión. Y, oye, a ver si la pequeña (minúscula, microscópica) vena hetero que tengo resulta que está más cerca de la superficie de lo que yo creía... Porque vamos, me emocioné con el gol y sufrí con las jugadas de peligro. Estos chicos de la selección es que tienen un tirón...


Por poner dos ejemplos al azar...


En fin, volviendo al fin de semana a Madrid no hay mucho que contar. Como siempre, hice mi pequeña sesión privada de fotos con móvil de 5 Megapíxeles, para fardar aquí y poco más. Bueno, y para demostrarles a los clientes lo bueno que es tener una cámara tan buena y que el precio lo merece. Y que se lo aseguren.

Bueno, sorprendente en un "Café & Té" esta interesantísima imagen de arte indígena representando a la "Vírgen del Café". Es lógico que hasta el café tenga patrona, no lo vamos a negar, pero... No sé, a mí como que no me acaba de convencer. Desde luego se merecía estar entre nuestras imágenes del finde.


Ahí lo tenéis. Todo chulo uno de los Iglesias animándote a que "leas". Él, que debe tener por lo menos cinco carreras y un cociente intelectual digno de Eintein o más... O no. Es que también hay publicistas que no sé dónde tienen la poll... emmm... la cabeza. O sea, te lo juro, este libro es supergenial, Devo, tía. Yo me lo megaleería mientras la tailandesa te hace la manicura y cuando lleges al capítulo 2 me haces una perdida, ¿vale? Jo, es que la Superpop es la caña, pero este libro... Vamos, que casi no tiene fotos ni nada y no me ha importado!!!


El domingo, antes de salir, fuimos a comer a un VIP's que hay cerca de Avenida de América, y allí descubrimos que es una cadena SUPERGAY. Al loro con la imagen de la carta. Me sentí un poco como Hydroboy, que es superaficionado a los VIP's, según cuenta, pero claro, yo con menos glamour y desde luego nada de nada de gracia. Esta vez no había ningún tiazo con el que tontear de mesa a mesa como el año pasado. Jos.


Y como tuve que compensar mi falta de animación externa con algo de dulce (a la porra la dieta!), admirad lo que me casqué entre pecho y espalda dejando sólo unos restos de nata y bizcocho borracho. Vamos, la cornucopia completa y rebosante.


En fin, de camino a la estación vi una señal que me resultó harto conocida... Anda! El letrero gracias al cual casi me atropellan en Barcelona! Y esta vez en castellano puro y duro para que cueste menos leerlo a los no cataloparlantes y no nos cace un niñato poligonero con su choni al lado en un buga supermolón. Paso de convertirme en una mancha roja sobre el asfalto. Porque yo lo valgo.



Ah, y hemos descubierto unos bares donde no pasamos en absoluto desapercibidos. Es más, me consta que a Javi lo devoraban con la mirada y posiblemente con algo más. Los bares de osos! Pese a la primera imagen que se os pueda venir a la cabeza de este estereotipo de gay, no sólo hay de todo sino que puede ligar (casi) cualquiera. Desde niñatos algo aterciopelados a maduritos con la marca del anillo de bodas, pasando por la amplia gama de tripas, cabezas rapadas, músculos al descubierto y camisetas remangadas.


Supongo que este fin de semana que viene, con la Mani y tal, todo será (y estará) más explosivo, pero tendréis que esperar unos días para que os lo cuente... Que voy de solterito!!! Miedo me doy de mí mismo, aunque luego será como siempre: mucho ruido y pocas nueces.

19 junio, 2008

Barcelona II

Jueves, 19 de junio de 2008

Bueno, he tardado una semana pero no como lo prometido es deuda, creo que lo suyo es hacer una reflexión acerca de lo que me parecieron los chicos barceloneses. Que nadie se ofenda, que tampoco es un estudio psicosocial y, desde luego, es una completa generalización. Punto.


En fin, nos quedó clarísimo que ser gay en Barcelona es un continuo DESFILE DE MODELOS.

Llegamos el sábado por la tarde-noche y, dado que el par de personas con quienes íbamos a quedar nos dejaron un poco "tirados" (por cuestiones familiares, pobres), nos decidimos a entrar en una discoteca que nos recomendaron: DBoy. Exclusiva es un rato, porque a pesar de tener "gorila" en la puerta y las pintas de turistas que llevábamos, nos dejaron entrar pagando los 18 euros (por persona!!!) de la entrada. Con una consumición, eso sí. En fin, novatada.

Nos dispusimos en un lugar estratégico cerca de la puerta y así pudimos ver a la gente que entraba. Y me sentí completamente invisible como desde hace mucho tiempo. Pero del todo. No eran sólo los cuerpazos, era la cantidad de pasta gastada en ropa, complementos y horas de gimnasio. Y no digo nada de la depilación, el bronceado, el estudiado gesto y la rigidez del cuello. Madre mía, allí había más reinas que en la boda de Don Felipe y la chica ésa que nos ayudaba con el cambio del euro.

Sin embargo me surgió una gran duda: si dos reinas se molan y quieren pasar una noche desenfrenada... ¿Cuál de las dos se baja primero del trono para acercarse a la otra? Porque justo a nuestro lado, cuando aún no había mucha gente, estaba un muchacho de aspecto tímido, gafitas y algo más discreto que la media. Sonreía enseñando los dientes de una forma bastante artificial e inadecuada (casi daban ganas de decirle si estaba conteniéndose un gas), pero finalmente fijó su objetivo en un hombre algo más maduro (pero interesante) al otro lado de la discoteca. Empezó a bailar un poco, lo justito, mientras le seguía mirando y sonriendo. Yo me fijaba en el otro y, en la distancia y con la oscuridad, puede que sí que estuviera mirando hacia el de las gafas, pero tampoco es seguro. Bueno, así estuvieron una hora o más. Y digo yo, vale, si fuera mi caso, que soy un poco zorra y no tengo vergüenza, en mucho menos tiempo me hubiera acercado para poner en práctica mis técnicas de corta distancia y punto. Pero no, aquellas dos reinitas no podían moverse del pedestal para dar el primer paso. ¿Timidez? Puede, pero me temo que ninguno de los dos folló aquella noche, fíjate.

Podréis decirme que, claro, entrando en una discoteca tan exclusiva y pija no me podía esperar encontrar otra cosa. Es verdad, no lo niego. Pero pasear por las ramblas es más de lo mismo. Si eliminamos a todos los extranjeros heteros, matrimonios pasados de edad y niños, el desfile era de moda de verano, sin duda. Camisetas bien ajustadas, pezones duros y notables, piratas para que se vieran parte de las piernas... Una pena que mi cámara sea tan grande y llamativa para hacer fotos sin que se note, porque nos quedamos con unas ganas... Al menos paseando no se notaba tanto el halo de dignidad que algunos tenían o bien no tenían en absoluto. Esos son los peores, que encima de estar buenorros, parece que son buena gente y no puedes odiarles por ello. Aún así cogí un par de instantáneas de mozos que mostraban sus encantos al respetable. Juzgad vosotros mismos.


Es evidente que en una ciudad tan cosmopolita como Barcelona habrá gente de todo tipo y condición y posiblemente no nos acercamos a zonas más alternativas o, desde luego, menos pijas. Incluso he de reconocer que un buen cuerpo alegra la vista allí donde vayas. Pero sigo siendo de los que creen que los cuerpazos sólo cuestan algo de dinero para el gimnasio y un poco de fuerza de voluntad para no dejarlo a las dos semanas (Gwathadan, a ti lo que pasa es que te encanta comer, sé sincero). Con lo cual, alguien más normalito, pero con una gran sonrisa o una mirada interesante, me llama más la atención. Y posiblemente no se lo tenga tan creído, con lo que es un manjar más apetecible aún... ¿O no?

12 junio, 2008

Barcelona

Miércoles, 11 de junio de 2008

Bueno, fin del puente, las vacaciones y seguro que las lluvias, porque allí donde vamos las arrastramos. No nos podemos quejar porque solo llovió en serio a la ida y a la vuelta y algún día en plan susto, pero nos ha respetado bastante. Hemos hecho hasta turismo y todo...

¿Por dónde empiezo? Porque habrán sido cuatro días, pero han dado mucho de sí, al menos en cuanto a reflexiones. Para empezar Barcelona es una ciudad "rara". Tan rara, tan rara, que tiene restaurantes donde te dejan clarísimo de qué va el tema. Bueno, al menos así no te confunde, jejeje.


Los catalanes tienen fama de peseteros, pero no tenía yo muy claro de qué viene. En fin, nos hemos dado un poco de cuenta. ¡Cobran casi hasta por preguntar! Ojo, a ver, que no parezca lo que no es. El hecho de cobrar hace que el servicio implique cierta calidad y repercuta en una inversión de futuro. La casa Gaudí... 15 euros. La catedral... 5 euros. Que sí, que la cultura no es barata, pero narices, que me voy a gastar más dinero en ver cosas que en comer! Porque, lo confieso, en comer gastamos lo mínimo posible. Buscábamos los restaurantes de "tarifa plana",es decir, zampe lo que quiera por un precio asequible. Y lo localizamos el primer día, un sucedáneo de los Fres&Co. madrileños (porque es donde los conocimos, que en Barcelona también había). En honor a mi formación como biólogo, reconocí rápidamente el nombre del local.


Lactuca, que como el dibujo indica, es el nombre científico de la lechuga. Cenamos el sábado, comimos el domingo, cenamos el domingo... Cuando ya creía que iba a morir de empacho de lechuga con pasta, salsa tártara, pipas de girasol, tomates cherry y otro sinfín de complementos, mirando por la ventana descubrimos en la otra acera, un muy interesante restaurante de comida japonesa. El lunes para comer no pudimos evitarlo y entramos como toros en una cacharrería. Y, oh sorpresa, no sólo era buffet libre también, sino que además la comida venía a ti en cinta transportadora!!! Nuestro sueño hecho realidad.


Me puse como si hubiera pasado un mes a pan y agua. Normal que a la vuelta la cabrona de la báscula haya decidido que "sólo" he ganado dos kilos en cuatro días. Pero que me quiten lo bailado, oye, que he comido como un niño grande todo lo que he querido.


Dos anécdotas curiosas para acabar, que no son horas teniendo que trabajar mañana. En todos los paseos que nos dimos por la ciudad (y juro que fueron unos cuantos), sólo vi un puñetero Phone House!!! Eso sí, era en el nuevo rollo new concept que quieren empezar a implantar y así me pude hacer idea de cómo pretenden que sean las tiendas del futuro. En el caso de las de Logroño, intuyo que será un futuro muy muy lejano.


Y la otra, los letreros que ponen en algunos pasos de peatones del centro. Avisan de que si la seguridad, que si los accidentes... Coño, que por leerlo mientras cruzaba por poco se me llevan por delante! Para mí que lo hacen a mala leche... Y no me llaméis torpe, que os conozco, que yo iba bien atento, pero qué queréis, soy rubio!


Mañana más, prometido, porque, no sé si os habréis dado cuenta, pero no he hablado nada de hombres... Jijiji...

05 junio, 2008

Lisiado

Miércoles, 4 de junio de 2008

Bueno, hace un par de días que me quité el complicado vendaje que mamá me había colocado en plan momia para sujetarme el dedo. No significa que me hubiera curado del todo, pero es que ya empezaba a cansarme y no notaba una mejoría extraordinaria. Ahora mismo está bien, el dedo responde a los estímulos externos y sólo me dan algunos pinchazos o latigazos de dolor con determinados gestos. Necesito un fisioterapeuta pero que YA.


Aunque... Ehem, a veces los deseos se cumplen. Pero no estoy en condiciones de hablar del tema, ya que el protagonista de la historia es cliente y he conseguido un pequeño compromiso de "opinión profesional" con unos métodos no muy éticos... Y no, no ha habido sexo (aún). Me temo, eso sí, que es definitivo que "he vuelto al ruedo" y estoy en pleno uso de tooooodas mis facultades.

Seguimos preparando el viaje a Barcelona. Pese a lo que parezca, tengo unas ganas locas de ir, para olvidarme un poco de Logroño, del maldito trabajo que me da de comer y portarme como un verdadero turista, con mi gorra nueva incluida (regalo de mi jefa en la cena de despedida de equipo). Es una pena pero quería quedar con Aran y resulta que está haciendo no sé qué en Italia... Porras! En fin, me quedan posibilidades de socializar, pero quería conocer a uno de mis bloggeros favoritos en persona. Para compensar estuve dando un voltio por Gaydar en los perfiles de Barcelona. Decididamente, da la impresión (que sé que no es correcta) de que en la ciudad condal sólo hay cachas, modelazos y mariguapas. Terrible. Como me dé por enseñar el palmito por ahí, pese a que haya perdido unos kilitos, voy a parecer terrible a su lado. Me da lo mismo, yo soy feliz y el que quiera probar un bocado, no tiene más que pedirlo.

En fin, ¿sugerencias para salir? Acepto cualquiera, después ya valoraré yo, jejeje.


Pd.- Lo sé, hoy estoy poco inspirado, pero creo que a la vuelta de las mini-vacaciones tendré más que contar. Y reflexionaré ampliamente sobre lo que observe y descubra. ¡Prometido!

29 mayo, 2008

Inválido

Miércoles, 28 de mayo de 2008

Hoy quería ponerme a escribir un poco, ya que parece que hay más seguidores del blog de lo que yo pensaba y me animan a desplumar un poco más mi "transparente" vida. Y hoy especialmente tenía algo que comentar, ya que hay noticias nuevas del tema "Pececito". Pero mira, va a ser que no. ¿La razón? Ésta:


No alarmarse que no es tanto como parece... Simplemente que el lunes en la clase de Aikido, debí hacerme un pequeño esguince en el dedo gordo... Como me molesta un poco y sé que esto es mejor curarlo como es debido, le he pedido a mi madre (que es enfermera) que me hiciera un vendaje. Craso error. Ha traído tres tipos de vendas, una férula de aluminio y muchas ganas de dejarme como una momia egipcia.

Así que estoy como me veis. Y qué inútil me siento perdiendo simplemente el pulgar oponible de la mano que más uso... Así que imaginaos el coñazo de escribir así. Poder puedo, pero mira, paso de desesperarme. Dentro de un par de días (espero), vuelvo y os cuento. *Solloz...*

26 mayo, 2008

Fin de semana cultureta

Domingo, 25 de mayo de 2008

Había que gastar los bonos de hotel que le habían regalado a Javi por su cumple el año pasado. Y como el hecho de que yo tenga un fin de semana libre es algo digno de celebrar, pues allá que nos fuimos. Y dónde fuimos, oiga. Javi eligió todo un palacio del siglo XIX para pernoctar, con todo el encanto que podamos imaginar. El pueblo se llama Dicastillo y el hotel en concreto, el Palacio de la Vega. Llegamos al atardecer y pude sacar un par de fotos bastante bonitas... Pero no me di cuenta de poner la cámara en modo nocturno y han salido bastante movidas :(


En fin, el sitio, estupendo, decorado con exquisitez. Tal vez muy recargado, pero típico de sitios como éste. Tenía armaduras, espadas y escudos en las paredes... Le mataba un poco algunas de las salas con cuadros demasiado modernistas, pero bueno, el conjunto general era muy agradable. Además había muy pocos huéspedes, lo que evitaba más ruidos de los necesarios y más movimiento por los pasillos de lo aconsejable en un fin de semana de descanso.


Al día siguiente fuimos a Olite, bien conocido por su famoso castillo de tintes góticos. Yo había estado hace muchísimos años con mis padres y sólo guardaba la ligera sensación de que me había encantado por encajar casi perfectamente en mis fantasías artúricas. Y no me defraudó ya de adulto, porque sigue encajando en mis fantasías. Es que estoy enamorado del gótico, qué le vamos a hacer...



Y fuimos a comer a Ujué, que debe tener las mejores migas de pastor del mundo mundial. A ver, yo no soy un experto, pero desde luego hay que decir que estaban de muerte. El pueblo tiene un par de cosas más para ver, pero me parece que se basan casi exclusivamente en este atractivo culinario. Eso sí, nos pusimos finos... ¡A la porra la dieta por un fin de semana!


La tarde la entretuvimos en Tafalla, que no tiene mucho que contar y darnos una vuelta por el Corte Inglés de Pamplona, porque se puso a jarrear por toda la zona y no nos apetecía meternos en el palacio a oír la lluvia tan pronto. Al final, cenamos en la habitación y, dado que no había nada mejor, sucumbimos al poder de Eurovisión. Pero de eso mejor hablamos otro día que tiene más chicha de lo que parece...


Y esta mañana, hemos ocupado un rato en visitar Estella, que nos quedaba de paso. Lo tenemos a medio minuto en coche de Logroño, pero es de estos sitios a los que no te da por ir así por las buenas. Ha coincidido que es (por lo visto) la fiesta de su patrona, la Vírgen de Puy y tenían un tinglado montado muy interesante. Al menos, muy vistoso.


En fin, que parece que hoy hay más imágenes que otras cosas, pero un fin de semana así lo requería. Ha sido estupendo y lo hemos pasado muy bien. Las visitas culturales tienen su punto romántico y todo...

Joer, qué ñoño me ha quedado el último párrafo. Debo estar ablandándome...

14 mayo, 2008

Chonilandia

Martes, 13 de mayo de 2008

Anda, acabo de recordar que hoy era martes y 13. Y no me ha pasado nada demasiado relacionado con la mala suerte... Curioso. Pero bueno, ya se ha terminado, con lo cual podemos volver al nivel habitual de superstición en el ambiente, ¿no?


Bueno, hace un par de fines de semana hizo buen tiempo. Eso permitió que nos sentáramos en una terraza Javi, la Isma-nena y un servidor a tomar algo antes de comenzar con la marcha propiamente dicha. A pesar de que yo ya llevaba tiempo dándole vueltas al tema, esa velada acabamos de confirmar que Logroño es "Chonilandia", es decir, el lugar de desarrollo de todas las chonis del planeta.

Pero antes definamos qué es una choni. La palabra proviene de la serie "Los Serrano" (que, evidentemente, yo no seguía por considerarla una bazofia y con una sobreactuación excesiva). En concreto es el nombre de un personaje con una imagen asociada a este estereotipo de chica. Después se ha usado en la prensa del corazón para definir a algunas de las novias del tristemente célebre hijo de Isabel Pantoja, Paquirrín. Y de ahí ha saltado al lenguaje de los pobres mortales que, por uso y costumbre, adoptamos todo lo que podemos de la "caja tonta". Pero eso es una historia que debe ser contada en otra ocasión...

Una choni debe ser, ante todo, de barrio. Nada de zonas pijas ni grandes colegios de pago en el extranjero... No, no, de barrio de toda la vida. Han sido chicas que se han hecho a sí mismas, que han tenido que sobrevivir a un entorno hostil y lleno de competencia, con amigas de su misma edad a las que les crecían los pechos antes y siempre con mejor talla. Es muy duro tener que competir por los chicos con menos pecho o el pelo peor cortado, así que hay que usar otras armas. Todos sabemos lo que nos gusta a los hombres y ellas puede que estén dispuesto a dárselo. No porque ellos lo quieran, sino porque ellas lo han probado y les gusta. Mucho. Y además lo saben hacer muy bien. Olé por ellas en ese sentido. En ése, porque en el ámbito verbal... "Verduleras" sería un grave insulto a las mujeres que se ganan la vida dignamente vendiendo productos de huerta al compararlas con la verborrea de las muchachas a las que nos referimos. Primero, hay que hablar siempre unos cuantos decibelios por encima de tu interlocutor, para que te oiga bien. Y nada de dejar acabar las frases, porque se te puede olvidar lo que ibas a decir y tu opinión vale mucho. Más que la de nadie, sepas o no sepas del tema. Y que el lenguaje sea lo más cercano a tu barrio posible. Bien soez, bien desagradable, bien estridente. Si la palabra hablada pudiera tener faltas de ortografía, harías rechinar los dientes de todos tus profesores de Lengua Española.


También se puede reconocer a una choni por su forma de vestir. Y es ahí donde ya las niñas clavan su papel. Porque lo mismo da que la ropa sea de mercadillo que de Zara o de Mango, la cuestión es combinarla de la forma más hortera posible. Ojo, todo esto es según mi criterio y el del 90% de los críticos de moda, pero bueno... Como dijo alguien, "cuánto daño ha hecho Berskha a esta sociedad". Que sean colores llamativos, con prendas que parece que has cogido al azar del armario, pero con cierta lógica individualmente. El top es para enseñar bien esos dos pechos que la naturaleza (o, en ciertos casos, una buena cirugía) te ha dado. La minifalda para enseñar los muslámenes o bien para que en caso de abrir las piernas, pueda comprobarse que llevas (o no) tanga. Porque el tanta es imprescindible. Y a ser posible que se vea bien por detrás. Y no hablemos de las botas bien altas... Aunque todo esto es sólo una posibilidad, las combinaciones son infinitas. Tanto en colores como en prendas.

En fin, una vez ubicados en el personaje en cuestión, debo decir que Logroño, ahí donde lo veis, tan pequeñito, tan pueblerino, tiene una de las mayores concentraciones de chonis por cada 1000 habitantes. Brutal. Sólo hay que salir un sábado a la calle y contar. Además van en grupos, de tal modo que da un poco más de miedo aún al saber que pueden atacarte todas en manada. Atacarte, me refiero, porque les gustes y caigan como lobas en celo sobre su presa. Gracias a Dios que soy gay, porque si no, miedo me da en lo que podría caer.

En fin, habría que hacer un estudio de campo más exhaustivo, pero a ver quién es el guapo que se planta en uno de "sus" bares y se acerca a hacerles unas preguntas. O a observarlas, que creerán que quieres tema y cómo corren las tías a pesar de los tacones que llevan! Deja, deja, mejor lo consideraremos un entretenimiento más por parte del Ayuntamiento para que estemos entretenidos en vez de pensar en lo que tenemos que pensar. Por cierto... ¿Qué se les echa de comer a las chonis?

04 mayo, 2008

Ironman

Domingo, 4 de mayo de 2008

Recuperando la vieja costumbre de comentar las películas que he ido a ver al cine, no podía desaprovechar la oportunidad de hacer honor a otro de mis grandes viejos vicios (que ya no practico): el mundo de los cómics. Soy admirador de toda la vida de Marvel, ya que D.C. nunca fue santo de mi devoción (bueno, como mucho Wonder Woman, pero por su relación con la mitología griega). Sin embargo soy más de las sagas de la Patrulla X y los Nuevos Mutantes, pero no puede negarse que un hombretón recubierto de metal tiene su punto.

En fin, la película en sí, como todas las que llevan sacando desde hace unos años, es una pequeña tergiversación de la historia oficial, que los puristas frikis no aceptarán nunca, pero saben que es lo más cercano que van a tener nunca como guión en la gran pantalla. Ha de ser así en aras del mercantilismo y la comercialización rápida del film, qué le vamos a hacer. Y también, como siempre, hay que aplaudir los efectos especiales, dado que hablamos de una trama con tecnología puntera. Hay que segur soñando...


Como siempre, no voy a desvelar la trama, aunque resulta un tanto absurdo en una película de héroes y villanos. Los norteamericanos están ahí para salvar el mundo, ya se sabe. Y si encima tenemos como malos a unos árabes sanguinarios y malignísimos, pues nada, el pastel está en el horno. Desde luego, habría que ser un poco ingenuo para no saber lo que van a ponerte en la pantalla...

Bueno, el prota. A mí me parece que sale bastante mono, sobre todo resaltando su cuerpo currado para la ocasión y los trajes que a casi todos los tíos les (nos?) quedan tan bien... Ya sabemos que el actor fue un cocainómano terrible, no es necesario recordárselo más al pobre hombre. Ahora se ha rehabilitado y, mira, se ha comprado una armadura con los colores de la bandera de España para flipar un poco más. Hace un papel decente, enseña cara y músculo y ya está. Ha vuelto y esperemos que no se nos tuerza de nuevo...

La chica. Muy guapa, muy pecosa, muy mona también con trajes de ejecutiva. Es eficiente, delicada, con carácter y tierna. Vamos, una combinación perfecta. Es genial la escena en la que está corriendo por un corredor de rejilla metálica con zapatos de tacón de lapicero y, qué suerte, no se le engancha en ningún agujero. Por la Gran Vía tendría que ir, donde no hay señora que no haya estado a punto de dejarse los morros por tropezarse con una de las junturas de los baldosines del suelo.

El amigo negro. Por aquello de la paridad. Faltaba el obeso y el homosexual, pero no había tantos personajes en el guión. Es un secundario, nada más, pero tiene ese puntito gracioso que viene tan bien al mejor amigo del prota. También es mono, no?

Al otro secundario lo pongo porque a mi compi el Isma por poco se le saltan los botones de la bragueta cuando lo vio aparecer en pantalla. A ver qué me dice cuando lea esto XD.


En fin, una película entretenida, no vamos a negarlo. Acción, aventuras, sacrificio en pro de la humanidad... Perfecto para comer unas palomitas, una coca-cola (light, por supuesto) y salir después de marcha un rato. Y ver a las chonis, que van a ser el objeto de mi estudio en breve, porque he decidido que Logroño es CHONILANDIA!!! Ya os contaré, ya...

22 abril, 2008

Convivencia en Soto en Cameros (again)

Martes, 22 de abril de 2008

Tocaba hablar del tema, porque fue hace un par de días y porque ayer y hoy el curro me ha absorbido tanto la cabeza que me tiene un poco harto y no me da la santa gana dedicarle una entrada ni loco. Otro día tal vez, pero ahora no, paso.

En fin, el famoso fin de semana de primavera en el que un montón de mariquitas van a un pueblo perdido en la sierra riojana, sin cobertura (Vodafone y Orange, Movistar sí) y con ganas de lo que se tercie. La excusa es tan buena como cualquier otra para volver a encontrarse con viejos conocidos, ver las novedades que se traían de fuera y pasar unos buenos ratos de risas, tonteos y bromas. Qué van a hacer 30 hombres homosexuales (y dos lesbianas, que no se nos olviden) si no es pasarlo todo lo bien que puedan. Ojo, sin orgías ni cosas raras (más quisiera yo), que solteros cada vez quedan menos y los que quedan están muy ansiosos.

Hacer un examen detallado de cada actividad, anécdotas y cotilleos sería exagerado y necesitaría horas y horas. Además, ya está hecho a nivel personal y no os enteraríais de nada al no conocer a los personajes y las circunstancias. Sólo diré que volví a mi antiguo ser y dejé en Logroño los problemas pasados. Me negué a mí mismo la posibilidad de pensar en nada que perturbara el feliz estado mental en el que me encontraba y que diera al traste con los efectos beneficiosos de una buena sonrisa en propios y ajenos. R. se quedó atrás al menos unos días y Robin surgió de sus cenizas con más fuerza y mala leche que de costumbre. Un fogonazo que deslumbró, según supe, porque el juego de los mensajes tuvo su recompensa, como todos los años. El niño guapo de la convivencia se había fijado en mí, pero, cosas de la vida, un novio tiene ventajas y desventajas. Aún así, que no se queje tanto (el niño guapo), que no se fue de vacío y nos dio grandes momentos con su salero almeriense y más aún cuando llevaba alguna copa de más.

En fin, en fin, quedaron cosas en el tintero que nunca se resolverán, pero que dejan un buen sabor de boca y la moral más o menos alta. Robin ha vuelto a su rutina, es R. de nuevo, pero los recuerdos, los benditos recuerdos, siguen ahí. Y los de este fin de semana, también. Para muestra, un botón, que sé que os encanta...

El sábado por la mañana es una actividad un poco más "seria". Generalmente un debate.

Por la tarde tocó un taller de manualidades para preparar la fiesta de la noche. La temática: máscaras. Hubo de todo...

La fiesta acabó un poco desmadrada, pero controlada. Eso sí, lo que nos pudimos reír...

Mario. Muy majo, monín. De los pocos que salen medio normales en las fotos que hice.

Perspectiva del pueblo (parte) durante el paseo del domingo por la mañana. Por aquello de despejar los vapores etílicos...