26 julio, 2008

Superando la crisis de los 30

Sábado, 26 de julio de 2008

Aun con un poco de retraso, llega el habitual comentario del día de mi cumpleaños. No ha podido ser antes, porque ya sabéis cómo son estas fechas. Que si te invitan a una fiesta sorpresa en la casa de no sé qué famoso... Que si el embajador de algún país perdido te invita a cenar en su mansión de las afueras... Que si hay recepción en el Ayuntamiento para darte la llave de la ciudad... En fin, un no parar. Es taaaaan duro ser alguien a quien se rifan los altos estamentos sociales......

Al menos en mi mundo paralelo.



En fin, realmente fue un día de trabajo, con lo cual no hubo nada especialmente excitante ni emocionante. Como siempre, me hizo ilusión recibir llamadas y mensajes de un montón de gente, en algunos casos una grata sorpresa. Por ejemplo el primer mensaje del día, a las 9 de la mañana, de César y María, que me felicitaban desde Barcelona. Qué majos, pese a lo poco que nos vemos. Siempre nos acordamos de nuestros cumpleaños, qué menos. La distancia es el olvido si se deja demasiado tiempo.

Pero dejando atrás descripciones infantilistas acerca de quién me llamó o se olvidó, vayamos a lo realmente importante: LOS REGALOS. Imposible negar que soy un poco materialista, pero desde luego que cambiaría todos los regalos del mundo con una buena fiesta con mis amigos. Aún así, como algo cayó, creo que es adecuado comentarlo. Y pretendo ser profundamente despiadado, jejeje.


No sé si se aprecia bien en la foto, pero me da lo mismo: os lo imagináis. Como se puede comprobar, es evidente que uno de mis regalos favoritos es la ropa interior. De hecho, con un buen boxer o slip o cualquier otra prenda puedo ser feliz. Problema: tengo el cajón a reventar, porque además, teniendo tantos, tardan más en estropearse. Javi ya me ha dado el ultimatum de que no más hasta que haga sitio. Pues anda que no queda...

Arriba a la izquierda, naranja, es de mis compañeros de trabajo, que se enteraron ese mismo día cuando les llevé algo dulce para comer. Salieron a todo correr a comprarme algo y acertaron con un boxer "positivo", como dicen ellos.

Más a la derecha, los regalos de FF (friki-fisio, para quienes no leyeran la entrada anterior). Uno de ellos algo más serio, un libro del que ya había oído hablar y que tenía ganas de coger por banda. Otro más friki: el Caballero de Andrómeda, el más gay de todos y, por supuesto, el que yo quería ser de pequeño. Me hizo mucha ilusión que una persona que me conoce desde hace relativamente poco tiempo diera con regalos que me tocaban algunas fribras sensibles. Bueno, también implica que soy más transparente que el cristal, pero prefiero dármelas de interesante.

Los de la zona baja de la foto son todos de Javi. Por un lado tiró a lo fácil con dos bóxer, pero qué boxers. Tienen un tacto suave y fresco que me temo que hará que me empalme al ponérmelos y no se me baje hasta que me los quite. Y sé de alguno que me pedirá fotos con ellos puestos. Bueno, veremos qué le pido a cambio, jejeje. Por otro lado fue listo mi noviete y optó por lo útil: corbatero (para la enorme colección que tengo) y vacíabolsillos (para que mi mesilla de noche no tenga el aspecto de una zona de catástrofe natural). Impresionante. Con lo que le cuesta pensar un buen regalo, esta vez se ha lucido. Tuve que agradecérselo, claro... Y cómo lo hice! ;)


Por parte de mi familia, en plan sorpresa, tocó un juego de cocina en plan vaquitas (porque me gusta mucho cocinar, según decidió mi prima pequeña) y un conjunto de calcetines y bóxers. De hecho, este año he decidido bautizarlo "el año de los bóxers" porque creo que con esto tengo hasta que me jubile y un poco más.


Vale, lo reconozco, este pestiño es algo petardo y no tiene mucho sentido, pero ha sido un cumpleaños algo soso debido a las fechas (como todos los años) y a la falta de preparación de una fiesta a gran escala. Tal vez el año que viene. Tal vez no. Pero paso de invitaros que os da por emborracharos y decirme cosas obscenas y luego me dejáis la casa perdida.

Me comprometo solemnemente a recuperar el nivel de mis escritos antes de caer en este tipo de cosas, pero... jo! que era mi día!

21 julio, 2008

Desaparecido en... WOW

Lunes, 21 de julio de 2008

Llevo como 10 días sin actualizar! Madre mía, creo que es una de las peores épocas de dejadez de mi blog en toda mi vida... O tal vez no, pero desde luego sí que me lo parece sin que haya una razón para que no haya nada que comentar. Pienso todos los días en un montón de cosas que escribir y desarrollar con mayor o menor interés, pero al final se acaban disolviendo en la espiral de trabajo, cansancio y poco tiempo libre. Y el poco que tengo (por las noches, claro) se lo dedico al... WOW!

No, no, que algunos ya pensaréis que me ha entrado un momento histeria y ha sido una expresión de euforia. Wow son las siglas de World of Warcraft, un juego para los amantes de lo friki donde los haya. Rol, internet, multijugador y muchas horas de posible diversión pueden darse entre la cantidad de píxeles con forma de paisajes y personajes. Se va subiendo de nivel, se van mejorando habilidades, se va conociendo a gente más friki que tú que se lo toma como si les fuera la vida en ello... Vamos, todo un "mundo".


Yo lo conocía desde hacía tiempo gracias a mi buena amiga Sus, que es donde conoció a su actual novio y que sí que deben echarse las horas muertas en el juego. Yo le he dedicado más o menos atención dependiendo de épocas, pero como iba muy a mi aire, pues tampoco hacía grandes amistasdes. Más que nada porque también soy consciente que son amistades condenadas al desastre: "qué par de horas más geniales hemos jugado hoy... Mañana nos hacemos otro nivel juntos, vale? Yo es que estoy a todas horas aquí". Bueno, pues yo no. Así que tu personaje seguirá subiendo como la espuma de una coca-cola mal servida y yo, de nuevo, a mi aire. Pero esta vez es diferente.

Como he estado ocupado, no os he podido hablar del friki-fisio (supongo que ahora se enterará de que le llamo así en la intimidad y me pedirá explicaciones, pero mira, que se fastidie :p). Resumiendo y muy por encima, el friki-fisio (FF a partir de ahora) es un chavalín que empezó siendo cliente, continuó siendo compañero de WOW y va camino de hacerse amiguito (sin más, amiguito, no os hagáis ilusiones). Desde que descubrimos que ambos jugamos a este interesante juego empezamos dos personajes para ir a la par y poder perder el tiempo y charlar a la par. Los personajes no sé si irán lentos o rápidos en su ascenso, pero hablamos mucho y eso sustituye un poco al poco tiempo que tengo en mi vida para relacionarme con la gente cara a cara. No es el mejor método, pero es el que hay.

Con mis horarios y mi actividades posteriores llego a casa tarde y algo cansado, pero siempre hay fuerzas para un rato de vicio. Nos conectamos tarde y nos quedamos hasta más tarde, con lo cual al cerrar el programa, mis ojos también tienen ganas de que les de un descanso. Ni fuerzas para actualizar el blog, ni para leer el correo, ni para revisar los foros y a veces ni para hacerme una miserable acecuación de mis momentos de soledad sexual. De ahí que lleve 10 días sin actualizar. Y eso que os conté lo del Orgullo!

En fin, que voy a comprometerme a ser algo más serio si quiero que la Bitácora continúe en pie y no haya que darle boleto como a la de Gwathadan. De momento no voy a cerrar el chiringuito. No sé por qué, pero me da algo de penita y aún hay cosas que contar(os). Y muy de tarde en tarde viene alguien y me dice: "he leido tu blog!". Mira, mari, ya que te pones, en vez de decírmelo, podrías escribir algún comentario, que es gratis y queda bonito. Y sobre todo, queda por escrito! Que me da la impresión de que lo que escribo es más aburrido que la banda sonora de "La Sombre del Viento" de Zafón, que se nota que el tío sabe de piano... Pero ya vale!

En fin, esta semana, como es tradición, habrá otra actualización sin duda. Ya os imagináis por qué, no? Pues yo sí, pero no me hace especial ilusión...

11 julio, 2008

Madrid: Soledades

Viernes, 11 de julio de 2008

Por si alguien no lo sabía (cosa que dudo), este fin de semana pasado fui a Madrid a la Mani del Orgullo. Javi tenía una boda familiar, con lo que pude ir solo, con toda la libertad del mundo y sin intención de quedar con (casi) nadie.

En el viaje de ida coincidí con un viejo conocido y estuvimos hablando un rato antes de caer bajo el influjo soporífero de la carretera y el MP4. A la vuelta, cosas de la vida, íbamos en el mismo autobús y se fijó en la gran cantidad de páginas que había avanzado en mi libro de lectura. "Qué malo es eso", me dijo, "Tú has pasado mucho tiempo solo". Me quedé un poco asombrado de su capacidad de observación y le expliqué que en realidad leía muy rápido y sí que era cierto que había estado a mi aire, pero tampoco excesivamente solo.

La cuestión es que me dio por reflexionar acerca del fin de semana y mis ratos de soledad. He intentado sacar algo en claro de cómo me sentí, de cómo los disfruté y... Bueno, en realidad lo estoy haciendo sobre la marcha, así que improvisaré.



Ciertamente tampoco es que tuviera mucho tiempo para estar solo: generalmente al acostarme y levantarme, dado que la televisión no funcionaba, y en mis breves ratos paseando por el centro o cuando había quedado con Alber (mi compañero de la facultad que ahora tiene curro en Dinamarca pero había venido de vacaciones). Era una sensación relativamente nueva, porque estaba fuera de mi ciudad, de mi círculo y sin Javi a mi lado. No me sentía en absoluto desamparado, ni triste, ni solo. La sensación era una mezcla agridulce de melancolía y tranquilidad. Me daba cuenta de que me he acostumbrado a estar siempre acompañado y que lo necesito como un complemento más a mi vida. Soy un animal social y así como hay gente que prefiere estar a su aire, es más independiente y sólo busca la compañía de vez en cuando, yo no puedo quedarme aislado demasiado tiempo. Empiezo a hablar solo y a darle vueltas a las ideas más absurdas.

En Madrid no aproveché para reflexionar sobre lo que me ha ido ocurriendo este año, no quise hacerlo. Sabía que si volvía a tocar ciertos temas, no saldía del hotel en todo el fin de semana y me daría, tal vez, por llorar como un energúmeno. Y no estaba dispuesto a desperdiciar la ocasión de salir y divertirme. Y menos aún con lo que me había costado el hotel. Preferí analizarme y descubrir que no me angustia estar solo, pero porque sabía que era algo temporal y que a golpe de llamada podía quedar con algún conocido.

Cuando en algún momento me he planteado que mi relación hacía aguas y que tal vez cupiera la posibilidad de dejarlo por un tiempo, siempre me asalta la sensación de que podría sentirme tan solo que caería en brazos de cualquiera para recuperar esa dependencia emocional que me caracteriza. Mucha gente me dijo en su momento que no podía seguir con alguien por el mero hecho de no querer sentirme solo, pero me temo que en muchos casos las relaciones se basan en eso. Y más las relaciones que llevan varios años fraguándose. Te veas poco o te veas cada día, desacostumbrarse a una presencia constante a tu lado es muy duro. Saber que puedes tener a alguien a quien contarle tus neuras, que aguante tus manías y que perdone tus pequeños defectos, es un tesoro que pocos sabemos apreciar.

Sin embargo, saber disfrutar de la propia soledad, aprovechar esos pequeños momentos para aislarse del mundo y mirar un poco dentro de nosotros, también es algo que casi nadie disfruta. Nos aterra quedarnos a solas con nuestras propias voces interiores, porque las silenciamos a lo largo del día con conversaciones, trabajo, televisión, neuras propias y ajenas... Y cuando tienen la más leve oportunidad de hacerse oír, revientan en nuestro cráneo como un coro de psicofonías furiosas, golpeando las paredes y arañando las puertas. Nos da miedo y no queremos que suceda, por eso siempre estamos ocupados, de aquí para allí, acompañados y conversando. Poniendo mordazas a nuestros demonios interiores, nuestras Bestias vampírias, nuestras neuras personales, nosotros mismos al fin y al cabo.

01 julio, 2008

Fútbol, Madrid y demás

Lunes, 30 de junio de 2008

Bueno, puede que haya gente que no lo sepa (aunque probablemente sea porque están secuestrados e incomunicados... MUY incomunicados), pero que sepáis que España ha decidido hacerse un huequito en la historia de la FIFA y este año se han puesto machotes y han ganado la Eurocopa. Qué cosas, verdad? Como buen gay de vanguardia e intentando aunar pasión y afición, nada más regresar del viaje a Madrid de este fin de semana me coloqué delante de la televisión. Y, oye, a ver si la pequeña (minúscula, microscópica) vena hetero que tengo resulta que está más cerca de la superficie de lo que yo creía... Porque vamos, me emocioné con el gol y sufrí con las jugadas de peligro. Estos chicos de la selección es que tienen un tirón...


Por poner dos ejemplos al azar...


En fin, volviendo al fin de semana a Madrid no hay mucho que contar. Como siempre, hice mi pequeña sesión privada de fotos con móvil de 5 Megapíxeles, para fardar aquí y poco más. Bueno, y para demostrarles a los clientes lo bueno que es tener una cámara tan buena y que el precio lo merece. Y que se lo aseguren.

Bueno, sorprendente en un "Café & Té" esta interesantísima imagen de arte indígena representando a la "Vírgen del Café". Es lógico que hasta el café tenga patrona, no lo vamos a negar, pero... No sé, a mí como que no me acaba de convencer. Desde luego se merecía estar entre nuestras imágenes del finde.


Ahí lo tenéis. Todo chulo uno de los Iglesias animándote a que "leas". Él, que debe tener por lo menos cinco carreras y un cociente intelectual digno de Eintein o más... O no. Es que también hay publicistas que no sé dónde tienen la poll... emmm... la cabeza. O sea, te lo juro, este libro es supergenial, Devo, tía. Yo me lo megaleería mientras la tailandesa te hace la manicura y cuando lleges al capítulo 2 me haces una perdida, ¿vale? Jo, es que la Superpop es la caña, pero este libro... Vamos, que casi no tiene fotos ni nada y no me ha importado!!!


El domingo, antes de salir, fuimos a comer a un VIP's que hay cerca de Avenida de América, y allí descubrimos que es una cadena SUPERGAY. Al loro con la imagen de la carta. Me sentí un poco como Hydroboy, que es superaficionado a los VIP's, según cuenta, pero claro, yo con menos glamour y desde luego nada de nada de gracia. Esta vez no había ningún tiazo con el que tontear de mesa a mesa como el año pasado. Jos.


Y como tuve que compensar mi falta de animación externa con algo de dulce (a la porra la dieta!), admirad lo que me casqué entre pecho y espalda dejando sólo unos restos de nata y bizcocho borracho. Vamos, la cornucopia completa y rebosante.


En fin, de camino a la estación vi una señal que me resultó harto conocida... Anda! El letrero gracias al cual casi me atropellan en Barcelona! Y esta vez en castellano puro y duro para que cueste menos leerlo a los no cataloparlantes y no nos cace un niñato poligonero con su choni al lado en un buga supermolón. Paso de convertirme en una mancha roja sobre el asfalto. Porque yo lo valgo.



Ah, y hemos descubierto unos bares donde no pasamos en absoluto desapercibidos. Es más, me consta que a Javi lo devoraban con la mirada y posiblemente con algo más. Los bares de osos! Pese a la primera imagen que se os pueda venir a la cabeza de este estereotipo de gay, no sólo hay de todo sino que puede ligar (casi) cualquiera. Desde niñatos algo aterciopelados a maduritos con la marca del anillo de bodas, pasando por la amplia gama de tripas, cabezas rapadas, músculos al descubierto y camisetas remangadas.


Supongo que este fin de semana que viene, con la Mani y tal, todo será (y estará) más explosivo, pero tendréis que esperar unos días para que os lo cuente... Que voy de solterito!!! Miedo me doy de mí mismo, aunque luego será como siempre: mucho ruido y pocas nueces.

19 junio, 2008

Barcelona II

Jueves, 19 de junio de 2008

Bueno, he tardado una semana pero no como lo prometido es deuda, creo que lo suyo es hacer una reflexión acerca de lo que me parecieron los chicos barceloneses. Que nadie se ofenda, que tampoco es un estudio psicosocial y, desde luego, es una completa generalización. Punto.


En fin, nos quedó clarísimo que ser gay en Barcelona es un continuo DESFILE DE MODELOS.

Llegamos el sábado por la tarde-noche y, dado que el par de personas con quienes íbamos a quedar nos dejaron un poco "tirados" (por cuestiones familiares, pobres), nos decidimos a entrar en una discoteca que nos recomendaron: DBoy. Exclusiva es un rato, porque a pesar de tener "gorila" en la puerta y las pintas de turistas que llevábamos, nos dejaron entrar pagando los 18 euros (por persona!!!) de la entrada. Con una consumición, eso sí. En fin, novatada.

Nos dispusimos en un lugar estratégico cerca de la puerta y así pudimos ver a la gente que entraba. Y me sentí completamente invisible como desde hace mucho tiempo. Pero del todo. No eran sólo los cuerpazos, era la cantidad de pasta gastada en ropa, complementos y horas de gimnasio. Y no digo nada de la depilación, el bronceado, el estudiado gesto y la rigidez del cuello. Madre mía, allí había más reinas que en la boda de Don Felipe y la chica ésa que nos ayudaba con el cambio del euro.

Sin embargo me surgió una gran duda: si dos reinas se molan y quieren pasar una noche desenfrenada... ¿Cuál de las dos se baja primero del trono para acercarse a la otra? Porque justo a nuestro lado, cuando aún no había mucha gente, estaba un muchacho de aspecto tímido, gafitas y algo más discreto que la media. Sonreía enseñando los dientes de una forma bastante artificial e inadecuada (casi daban ganas de decirle si estaba conteniéndose un gas), pero finalmente fijó su objetivo en un hombre algo más maduro (pero interesante) al otro lado de la discoteca. Empezó a bailar un poco, lo justito, mientras le seguía mirando y sonriendo. Yo me fijaba en el otro y, en la distancia y con la oscuridad, puede que sí que estuviera mirando hacia el de las gafas, pero tampoco es seguro. Bueno, así estuvieron una hora o más. Y digo yo, vale, si fuera mi caso, que soy un poco zorra y no tengo vergüenza, en mucho menos tiempo me hubiera acercado para poner en práctica mis técnicas de corta distancia y punto. Pero no, aquellas dos reinitas no podían moverse del pedestal para dar el primer paso. ¿Timidez? Puede, pero me temo que ninguno de los dos folló aquella noche, fíjate.

Podréis decirme que, claro, entrando en una discoteca tan exclusiva y pija no me podía esperar encontrar otra cosa. Es verdad, no lo niego. Pero pasear por las ramblas es más de lo mismo. Si eliminamos a todos los extranjeros heteros, matrimonios pasados de edad y niños, el desfile era de moda de verano, sin duda. Camisetas bien ajustadas, pezones duros y notables, piratas para que se vieran parte de las piernas... Una pena que mi cámara sea tan grande y llamativa para hacer fotos sin que se note, porque nos quedamos con unas ganas... Al menos paseando no se notaba tanto el halo de dignidad que algunos tenían o bien no tenían en absoluto. Esos son los peores, que encima de estar buenorros, parece que son buena gente y no puedes odiarles por ello. Aún así cogí un par de instantáneas de mozos que mostraban sus encantos al respetable. Juzgad vosotros mismos.


Es evidente que en una ciudad tan cosmopolita como Barcelona habrá gente de todo tipo y condición y posiblemente no nos acercamos a zonas más alternativas o, desde luego, menos pijas. Incluso he de reconocer que un buen cuerpo alegra la vista allí donde vayas. Pero sigo siendo de los que creen que los cuerpazos sólo cuestan algo de dinero para el gimnasio y un poco de fuerza de voluntad para no dejarlo a las dos semanas (Gwathadan, a ti lo que pasa es que te encanta comer, sé sincero). Con lo cual, alguien más normalito, pero con una gran sonrisa o una mirada interesante, me llama más la atención. Y posiblemente no se lo tenga tan creído, con lo que es un manjar más apetecible aún... ¿O no?

12 junio, 2008

Barcelona

Miércoles, 11 de junio de 2008

Bueno, fin del puente, las vacaciones y seguro que las lluvias, porque allí donde vamos las arrastramos. No nos podemos quejar porque solo llovió en serio a la ida y a la vuelta y algún día en plan susto, pero nos ha respetado bastante. Hemos hecho hasta turismo y todo...

¿Por dónde empiezo? Porque habrán sido cuatro días, pero han dado mucho de sí, al menos en cuanto a reflexiones. Para empezar Barcelona es una ciudad "rara". Tan rara, tan rara, que tiene restaurantes donde te dejan clarísimo de qué va el tema. Bueno, al menos así no te confunde, jejeje.


Los catalanes tienen fama de peseteros, pero no tenía yo muy claro de qué viene. En fin, nos hemos dado un poco de cuenta. ¡Cobran casi hasta por preguntar! Ojo, a ver, que no parezca lo que no es. El hecho de cobrar hace que el servicio implique cierta calidad y repercuta en una inversión de futuro. La casa Gaudí... 15 euros. La catedral... 5 euros. Que sí, que la cultura no es barata, pero narices, que me voy a gastar más dinero en ver cosas que en comer! Porque, lo confieso, en comer gastamos lo mínimo posible. Buscábamos los restaurantes de "tarifa plana",es decir, zampe lo que quiera por un precio asequible. Y lo localizamos el primer día, un sucedáneo de los Fres&Co. madrileños (porque es donde los conocimos, que en Barcelona también había). En honor a mi formación como biólogo, reconocí rápidamente el nombre del local.


Lactuca, que como el dibujo indica, es el nombre científico de la lechuga. Cenamos el sábado, comimos el domingo, cenamos el domingo... Cuando ya creía que iba a morir de empacho de lechuga con pasta, salsa tártara, pipas de girasol, tomates cherry y otro sinfín de complementos, mirando por la ventana descubrimos en la otra acera, un muy interesante restaurante de comida japonesa. El lunes para comer no pudimos evitarlo y entramos como toros en una cacharrería. Y, oh sorpresa, no sólo era buffet libre también, sino que además la comida venía a ti en cinta transportadora!!! Nuestro sueño hecho realidad.


Me puse como si hubiera pasado un mes a pan y agua. Normal que a la vuelta la cabrona de la báscula haya decidido que "sólo" he ganado dos kilos en cuatro días. Pero que me quiten lo bailado, oye, que he comido como un niño grande todo lo que he querido.


Dos anécdotas curiosas para acabar, que no son horas teniendo que trabajar mañana. En todos los paseos que nos dimos por la ciudad (y juro que fueron unos cuantos), sólo vi un puñetero Phone House!!! Eso sí, era en el nuevo rollo new concept que quieren empezar a implantar y así me pude hacer idea de cómo pretenden que sean las tiendas del futuro. En el caso de las de Logroño, intuyo que será un futuro muy muy lejano.


Y la otra, los letreros que ponen en algunos pasos de peatones del centro. Avisan de que si la seguridad, que si los accidentes... Coño, que por leerlo mientras cruzaba por poco se me llevan por delante! Para mí que lo hacen a mala leche... Y no me llaméis torpe, que os conozco, que yo iba bien atento, pero qué queréis, soy rubio!


Mañana más, prometido, porque, no sé si os habréis dado cuenta, pero no he hablado nada de hombres... Jijiji...

05 junio, 2008

Lisiado

Miércoles, 4 de junio de 2008

Bueno, hace un par de días que me quité el complicado vendaje que mamá me había colocado en plan momia para sujetarme el dedo. No significa que me hubiera curado del todo, pero es que ya empezaba a cansarme y no notaba una mejoría extraordinaria. Ahora mismo está bien, el dedo responde a los estímulos externos y sólo me dan algunos pinchazos o latigazos de dolor con determinados gestos. Necesito un fisioterapeuta pero que YA.


Aunque... Ehem, a veces los deseos se cumplen. Pero no estoy en condiciones de hablar del tema, ya que el protagonista de la historia es cliente y he conseguido un pequeño compromiso de "opinión profesional" con unos métodos no muy éticos... Y no, no ha habido sexo (aún). Me temo, eso sí, que es definitivo que "he vuelto al ruedo" y estoy en pleno uso de tooooodas mis facultades.

Seguimos preparando el viaje a Barcelona. Pese a lo que parezca, tengo unas ganas locas de ir, para olvidarme un poco de Logroño, del maldito trabajo que me da de comer y portarme como un verdadero turista, con mi gorra nueva incluida (regalo de mi jefa en la cena de despedida de equipo). Es una pena pero quería quedar con Aran y resulta que está haciendo no sé qué en Italia... Porras! En fin, me quedan posibilidades de socializar, pero quería conocer a uno de mis bloggeros favoritos en persona. Para compensar estuve dando un voltio por Gaydar en los perfiles de Barcelona. Decididamente, da la impresión (que sé que no es correcta) de que en la ciudad condal sólo hay cachas, modelazos y mariguapas. Terrible. Como me dé por enseñar el palmito por ahí, pese a que haya perdido unos kilitos, voy a parecer terrible a su lado. Me da lo mismo, yo soy feliz y el que quiera probar un bocado, no tiene más que pedirlo.

En fin, ¿sugerencias para salir? Acepto cualquiera, después ya valoraré yo, jejeje.


Pd.- Lo sé, hoy estoy poco inspirado, pero creo que a la vuelta de las mini-vacaciones tendré más que contar. Y reflexionaré ampliamente sobre lo que observe y descubra. ¡Prometido!

29 mayo, 2008

Inválido

Miércoles, 28 de mayo de 2008

Hoy quería ponerme a escribir un poco, ya que parece que hay más seguidores del blog de lo que yo pensaba y me animan a desplumar un poco más mi "transparente" vida. Y hoy especialmente tenía algo que comentar, ya que hay noticias nuevas del tema "Pececito". Pero mira, va a ser que no. ¿La razón? Ésta:


No alarmarse que no es tanto como parece... Simplemente que el lunes en la clase de Aikido, debí hacerme un pequeño esguince en el dedo gordo... Como me molesta un poco y sé que esto es mejor curarlo como es debido, le he pedido a mi madre (que es enfermera) que me hiciera un vendaje. Craso error. Ha traído tres tipos de vendas, una férula de aluminio y muchas ganas de dejarme como una momia egipcia.

Así que estoy como me veis. Y qué inútil me siento perdiendo simplemente el pulgar oponible de la mano que más uso... Así que imaginaos el coñazo de escribir así. Poder puedo, pero mira, paso de desesperarme. Dentro de un par de días (espero), vuelvo y os cuento. *Solloz...*

26 mayo, 2008

Fin de semana cultureta

Domingo, 25 de mayo de 2008

Había que gastar los bonos de hotel que le habían regalado a Javi por su cumple el año pasado. Y como el hecho de que yo tenga un fin de semana libre es algo digno de celebrar, pues allá que nos fuimos. Y dónde fuimos, oiga. Javi eligió todo un palacio del siglo XIX para pernoctar, con todo el encanto que podamos imaginar. El pueblo se llama Dicastillo y el hotel en concreto, el Palacio de la Vega. Llegamos al atardecer y pude sacar un par de fotos bastante bonitas... Pero no me di cuenta de poner la cámara en modo nocturno y han salido bastante movidas :(


En fin, el sitio, estupendo, decorado con exquisitez. Tal vez muy recargado, pero típico de sitios como éste. Tenía armaduras, espadas y escudos en las paredes... Le mataba un poco algunas de las salas con cuadros demasiado modernistas, pero bueno, el conjunto general era muy agradable. Además había muy pocos huéspedes, lo que evitaba más ruidos de los necesarios y más movimiento por los pasillos de lo aconsejable en un fin de semana de descanso.


Al día siguiente fuimos a Olite, bien conocido por su famoso castillo de tintes góticos. Yo había estado hace muchísimos años con mis padres y sólo guardaba la ligera sensación de que me había encantado por encajar casi perfectamente en mis fantasías artúricas. Y no me defraudó ya de adulto, porque sigue encajando en mis fantasías. Es que estoy enamorado del gótico, qué le vamos a hacer...



Y fuimos a comer a Ujué, que debe tener las mejores migas de pastor del mundo mundial. A ver, yo no soy un experto, pero desde luego hay que decir que estaban de muerte. El pueblo tiene un par de cosas más para ver, pero me parece que se basan casi exclusivamente en este atractivo culinario. Eso sí, nos pusimos finos... ¡A la porra la dieta por un fin de semana!


La tarde la entretuvimos en Tafalla, que no tiene mucho que contar y darnos una vuelta por el Corte Inglés de Pamplona, porque se puso a jarrear por toda la zona y no nos apetecía meternos en el palacio a oír la lluvia tan pronto. Al final, cenamos en la habitación y, dado que no había nada mejor, sucumbimos al poder de Eurovisión. Pero de eso mejor hablamos otro día que tiene más chicha de lo que parece...


Y esta mañana, hemos ocupado un rato en visitar Estella, que nos quedaba de paso. Lo tenemos a medio minuto en coche de Logroño, pero es de estos sitios a los que no te da por ir así por las buenas. Ha coincidido que es (por lo visto) la fiesta de su patrona, la Vírgen de Puy y tenían un tinglado montado muy interesante. Al menos, muy vistoso.


En fin, que parece que hoy hay más imágenes que otras cosas, pero un fin de semana así lo requería. Ha sido estupendo y lo hemos pasado muy bien. Las visitas culturales tienen su punto romántico y todo...

Joer, qué ñoño me ha quedado el último párrafo. Debo estar ablandándome...

14 mayo, 2008

Chonilandia

Martes, 13 de mayo de 2008

Anda, acabo de recordar que hoy era martes y 13. Y no me ha pasado nada demasiado relacionado con la mala suerte... Curioso. Pero bueno, ya se ha terminado, con lo cual podemos volver al nivel habitual de superstición en el ambiente, ¿no?


Bueno, hace un par de fines de semana hizo buen tiempo. Eso permitió que nos sentáramos en una terraza Javi, la Isma-nena y un servidor a tomar algo antes de comenzar con la marcha propiamente dicha. A pesar de que yo ya llevaba tiempo dándole vueltas al tema, esa velada acabamos de confirmar que Logroño es "Chonilandia", es decir, el lugar de desarrollo de todas las chonis del planeta.

Pero antes definamos qué es una choni. La palabra proviene de la serie "Los Serrano" (que, evidentemente, yo no seguía por considerarla una bazofia y con una sobreactuación excesiva). En concreto es el nombre de un personaje con una imagen asociada a este estereotipo de chica. Después se ha usado en la prensa del corazón para definir a algunas de las novias del tristemente célebre hijo de Isabel Pantoja, Paquirrín. Y de ahí ha saltado al lenguaje de los pobres mortales que, por uso y costumbre, adoptamos todo lo que podemos de la "caja tonta". Pero eso es una historia que debe ser contada en otra ocasión...

Una choni debe ser, ante todo, de barrio. Nada de zonas pijas ni grandes colegios de pago en el extranjero... No, no, de barrio de toda la vida. Han sido chicas que se han hecho a sí mismas, que han tenido que sobrevivir a un entorno hostil y lleno de competencia, con amigas de su misma edad a las que les crecían los pechos antes y siempre con mejor talla. Es muy duro tener que competir por los chicos con menos pecho o el pelo peor cortado, así que hay que usar otras armas. Todos sabemos lo que nos gusta a los hombres y ellas puede que estén dispuesto a dárselo. No porque ellos lo quieran, sino porque ellas lo han probado y les gusta. Mucho. Y además lo saben hacer muy bien. Olé por ellas en ese sentido. En ése, porque en el ámbito verbal... "Verduleras" sería un grave insulto a las mujeres que se ganan la vida dignamente vendiendo productos de huerta al compararlas con la verborrea de las muchachas a las que nos referimos. Primero, hay que hablar siempre unos cuantos decibelios por encima de tu interlocutor, para que te oiga bien. Y nada de dejar acabar las frases, porque se te puede olvidar lo que ibas a decir y tu opinión vale mucho. Más que la de nadie, sepas o no sepas del tema. Y que el lenguaje sea lo más cercano a tu barrio posible. Bien soez, bien desagradable, bien estridente. Si la palabra hablada pudiera tener faltas de ortografía, harías rechinar los dientes de todos tus profesores de Lengua Española.


También se puede reconocer a una choni por su forma de vestir. Y es ahí donde ya las niñas clavan su papel. Porque lo mismo da que la ropa sea de mercadillo que de Zara o de Mango, la cuestión es combinarla de la forma más hortera posible. Ojo, todo esto es según mi criterio y el del 90% de los críticos de moda, pero bueno... Como dijo alguien, "cuánto daño ha hecho Berskha a esta sociedad". Que sean colores llamativos, con prendas que parece que has cogido al azar del armario, pero con cierta lógica individualmente. El top es para enseñar bien esos dos pechos que la naturaleza (o, en ciertos casos, una buena cirugía) te ha dado. La minifalda para enseñar los muslámenes o bien para que en caso de abrir las piernas, pueda comprobarse que llevas (o no) tanga. Porque el tanta es imprescindible. Y a ser posible que se vea bien por detrás. Y no hablemos de las botas bien altas... Aunque todo esto es sólo una posibilidad, las combinaciones son infinitas. Tanto en colores como en prendas.

En fin, una vez ubicados en el personaje en cuestión, debo decir que Logroño, ahí donde lo veis, tan pequeñito, tan pueblerino, tiene una de las mayores concentraciones de chonis por cada 1000 habitantes. Brutal. Sólo hay que salir un sábado a la calle y contar. Además van en grupos, de tal modo que da un poco más de miedo aún al saber que pueden atacarte todas en manada. Atacarte, me refiero, porque les gustes y caigan como lobas en celo sobre su presa. Gracias a Dios que soy gay, porque si no, miedo me da en lo que podría caer.

En fin, habría que hacer un estudio de campo más exhaustivo, pero a ver quién es el guapo que se planta en uno de "sus" bares y se acerca a hacerles unas preguntas. O a observarlas, que creerán que quieres tema y cómo corren las tías a pesar de los tacones que llevan! Deja, deja, mejor lo consideraremos un entretenimiento más por parte del Ayuntamiento para que estemos entretenidos en vez de pensar en lo que tenemos que pensar. Por cierto... ¿Qué se les echa de comer a las chonis?

04 mayo, 2008

Ironman

Domingo, 4 de mayo de 2008

Recuperando la vieja costumbre de comentar las películas que he ido a ver al cine, no podía desaprovechar la oportunidad de hacer honor a otro de mis grandes viejos vicios (que ya no practico): el mundo de los cómics. Soy admirador de toda la vida de Marvel, ya que D.C. nunca fue santo de mi devoción (bueno, como mucho Wonder Woman, pero por su relación con la mitología griega). Sin embargo soy más de las sagas de la Patrulla X y los Nuevos Mutantes, pero no puede negarse que un hombretón recubierto de metal tiene su punto.

En fin, la película en sí, como todas las que llevan sacando desde hace unos años, es una pequeña tergiversación de la historia oficial, que los puristas frikis no aceptarán nunca, pero saben que es lo más cercano que van a tener nunca como guión en la gran pantalla. Ha de ser así en aras del mercantilismo y la comercialización rápida del film, qué le vamos a hacer. Y también, como siempre, hay que aplaudir los efectos especiales, dado que hablamos de una trama con tecnología puntera. Hay que segur soñando...


Como siempre, no voy a desvelar la trama, aunque resulta un tanto absurdo en una película de héroes y villanos. Los norteamericanos están ahí para salvar el mundo, ya se sabe. Y si encima tenemos como malos a unos árabes sanguinarios y malignísimos, pues nada, el pastel está en el horno. Desde luego, habría que ser un poco ingenuo para no saber lo que van a ponerte en la pantalla...

Bueno, el prota. A mí me parece que sale bastante mono, sobre todo resaltando su cuerpo currado para la ocasión y los trajes que a casi todos los tíos les (nos?) quedan tan bien... Ya sabemos que el actor fue un cocainómano terrible, no es necesario recordárselo más al pobre hombre. Ahora se ha rehabilitado y, mira, se ha comprado una armadura con los colores de la bandera de España para flipar un poco más. Hace un papel decente, enseña cara y músculo y ya está. Ha vuelto y esperemos que no se nos tuerza de nuevo...

La chica. Muy guapa, muy pecosa, muy mona también con trajes de ejecutiva. Es eficiente, delicada, con carácter y tierna. Vamos, una combinación perfecta. Es genial la escena en la que está corriendo por un corredor de rejilla metálica con zapatos de tacón de lapicero y, qué suerte, no se le engancha en ningún agujero. Por la Gran Vía tendría que ir, donde no hay señora que no haya estado a punto de dejarse los morros por tropezarse con una de las junturas de los baldosines del suelo.

El amigo negro. Por aquello de la paridad. Faltaba el obeso y el homosexual, pero no había tantos personajes en el guión. Es un secundario, nada más, pero tiene ese puntito gracioso que viene tan bien al mejor amigo del prota. También es mono, no?

Al otro secundario lo pongo porque a mi compi el Isma por poco se le saltan los botones de la bragueta cuando lo vio aparecer en pantalla. A ver qué me dice cuando lea esto XD.


En fin, una película entretenida, no vamos a negarlo. Acción, aventuras, sacrificio en pro de la humanidad... Perfecto para comer unas palomitas, una coca-cola (light, por supuesto) y salir después de marcha un rato. Y ver a las chonis, que van a ser el objeto de mi estudio en breve, porque he decidido que Logroño es CHONILANDIA!!! Ya os contaré, ya...

22 abril, 2008

Convivencia en Soto en Cameros (again)

Martes, 22 de abril de 2008

Tocaba hablar del tema, porque fue hace un par de días y porque ayer y hoy el curro me ha absorbido tanto la cabeza que me tiene un poco harto y no me da la santa gana dedicarle una entrada ni loco. Otro día tal vez, pero ahora no, paso.

En fin, el famoso fin de semana de primavera en el que un montón de mariquitas van a un pueblo perdido en la sierra riojana, sin cobertura (Vodafone y Orange, Movistar sí) y con ganas de lo que se tercie. La excusa es tan buena como cualquier otra para volver a encontrarse con viejos conocidos, ver las novedades que se traían de fuera y pasar unos buenos ratos de risas, tonteos y bromas. Qué van a hacer 30 hombres homosexuales (y dos lesbianas, que no se nos olviden) si no es pasarlo todo lo bien que puedan. Ojo, sin orgías ni cosas raras (más quisiera yo), que solteros cada vez quedan menos y los que quedan están muy ansiosos.

Hacer un examen detallado de cada actividad, anécdotas y cotilleos sería exagerado y necesitaría horas y horas. Además, ya está hecho a nivel personal y no os enteraríais de nada al no conocer a los personajes y las circunstancias. Sólo diré que volví a mi antiguo ser y dejé en Logroño los problemas pasados. Me negué a mí mismo la posibilidad de pensar en nada que perturbara el feliz estado mental en el que me encontraba y que diera al traste con los efectos beneficiosos de una buena sonrisa en propios y ajenos. R. se quedó atrás al menos unos días y Robin surgió de sus cenizas con más fuerza y mala leche que de costumbre. Un fogonazo que deslumbró, según supe, porque el juego de los mensajes tuvo su recompensa, como todos los años. El niño guapo de la convivencia se había fijado en mí, pero, cosas de la vida, un novio tiene ventajas y desventajas. Aún así, que no se queje tanto (el niño guapo), que no se fue de vacío y nos dio grandes momentos con su salero almeriense y más aún cuando llevaba alguna copa de más.

En fin, en fin, quedaron cosas en el tintero que nunca se resolverán, pero que dejan un buen sabor de boca y la moral más o menos alta. Robin ha vuelto a su rutina, es R. de nuevo, pero los recuerdos, los benditos recuerdos, siguen ahí. Y los de este fin de semana, también. Para muestra, un botón, que sé que os encanta...

El sábado por la mañana es una actividad un poco más "seria". Generalmente un debate.

Por la tarde tocó un taller de manualidades para preparar la fiesta de la noche. La temática: máscaras. Hubo de todo...

La fiesta acabó un poco desmadrada, pero controlada. Eso sí, lo que nos pudimos reír...

Mario. Muy majo, monín. De los pocos que salen medio normales en las fotos que hice.

Perspectiva del pueblo (parte) durante el paseo del domingo por la mañana. Por aquello de despejar los vapores etílicos...

10 abril, 2008

Enganchados al amor

Domingo, 13 de abril de 2008

Mi "nueva" perspectiva de la vida me está permitiendo reflexionar sobre temas que hace tiempo me tocaban , me rozaban, pero no llegaban a calar. O bien no dejaba que lo hicieran. La ignorancia es la virtud más cómoda que hay. Cuando uno de esos pensamientos azarosos te llegan y da la impresión de que vas a tener una pequeña jaqueca y un terrible cambio de humor, haces un quiebro por la derecha y esquivas. Solucionado.

Por la gente cercana que hay a mi alrededor me doy cuenta de lo enganchados que estamos al amor. Todos (y todas, por extensión). Y por mucho que lo neguemos, su exceso o su ausencia nos hacen seres desarmados ante el día a día de la vida y podemos permitir que nos arrolle la riada de sentimientos que nos corroen los intestinos. Quién no conoce casos similares. Quién no es un caso similar.

Un amigo, rondando peligrosamente la cuarentena pero que se conserva mejor que yo. Está pasando una mala época porque se siente mayor y no hay nadie a su lado. No es que no sea feliz como soltero, ya que tiene sus amantes esporádicos, sus amistades de fin de semana, su absorbente trabajo... Pero no le satisface. Se pasea por la ciudad dándole vueltas a la cabeza a la idea de que necesita a alguien para sentirse completo, lleno y con una previsión de vida de futuro. Y se desespera cuando ve a otras parejas (aparentemente) felices y evita situaciones en las que el romanticismo impregne el ambiente porque le genera sentimientos encontrados de pena y envidia. Hace unos días quedé con él para poneros al día de nuestras miserias habituales y le sentí tan desamparado que decidí regalarle una flor. Por sorpresa le metí en una floristería y elegí un bonito clavel rojo (una rosa tenía demasiado significado). Se emocionó tanto que me contagió y parecíamos dos bobos con lagrimones en los ojos. Por un momento pude hacerle un poco más feliz, porque en ese momento necesitaba sentirse querido. Al menos un poco más que en otros momentos.

Otro conocido más cercano (pasamos muchas horas juntos) mantiene la idea de que sin pareja no puede ser feliz. Sin alguien a su lado que le mime, le cuide, le de cariño y amor... Le ha resultado imposible disfrutar de su soltería porque lo que anhelaba con toda su alma era un novio para lo que suelen hacer las parejas. Su vida ha girado en torno a que alguien estuviera encima de él para recordarle que era estupendo, guapo, interesante o todas sus virtudes, porque por sí mismo no acaba de ver el conjunto de forma adecuada. Es una especie de codependencia de la idea del amor en sí mismo, pese a que todos sabemos que el concepto de "amor" suele acabar pareciéndose muy poco después a la vida real. Pero a muchos nos gusta autoengañarnos. A mí el primero. Bueno, finalmente este amigo mío ha conseguido lo que quería. Ha encontrado a ese alguien... Pero está a tres horas en coche de aquí. Veremos cómo evoluciona.


Y yo... No voy a desgranar aquí todos mis devaneos amorosos (algunos ya fueron comentados en sus momento) y a describir mis ideas viciadas sobre el amor y las relaciones. Anoche mismo a las tanta de la mañana tuve una pequeña discusión sobre este mismo tema que ha acabado provocando una gran bronca en mi relación. La teoría del caos, supongo. Algunos conocéis mi vida al dedillo y otros sólo lo que unas cuantas letras puestas juntas os muestran. Aún así no os fiéis porque siempre hay sorpresas en el interior que nunca se dejan salir a la luz porque nos avergüenzan o nos asusta lo que podrían parecer a la vista de todos. En lo más recóndito de nuestra alma, de nuestro corazón o de lo que cada uno tenga, anidan ideas que preferimos guardar para nosotros, que tejemos en nuestros momentos de soledad y recogimiento. Y que escondemos debajo del colchón de nuestros sueños cuando aparece una presencia que nos interrumpe, como una madre que llega casi a punto de pillarte con tus revistas porno.

Cupido no está muerto. No es que Cupido pase de largo a nuestro lado. Es lo que es: un niño caprichoso con un carcaj lleno de flechas y una puñetera venda en los ojos. ¿Qué esperábamos?

02 abril, 2008

Humanidad

Miércoles, 2 de abril de 2008

El vampiro se despertó de su pesadilla sabiendo que había gritado antes de abrir los ojos. Se notó el cuerpo empapado de sudor y pudo corroborarlo por las manchas escarlata en las sábanas. Como todos los de su raza, el sudor estaba mezclado con el líquido que les permitía levantarse cada noche y les concedía la inmortalidad. Ese sudor que ahora era la prueba, junto con una innecesaria y agitada respiración, de que el sueño que acababa de abandonar había sido en absoluto plácido. Todavía podía alcanzar, esquivos, algunos retazos de imágenes que le habían atormentado. Agarró las telas que lo cubrían con excesiva fuerza y cerró los ojos para resistir de nuevo la oleada de miedo que le invadía. Veía los rostros difusos, escuchaba sus voces, notaba caricias heladas, eran los fantasmas de aquellos que había asesinado desde que su sire le había transformado. Eran espíritus que pervivían en sus recuerdos, que le atormentaban desde el más allá y que le recordaban que era un animal de instintos, que la Bestia que habitaba en su interior se había cobrado víctimas sin ningún remordimiento. Los filósofos entre los no-muertos aseguraban que la angustia que sufrían algunos de sus hermanos en la sangre era debida a los retazos de Humanidad que aún les ataba a su pasado. Sufrir implicaba no haber caído aún en los dulces brazos de la locura y que aún se tenía algo de control sobre el propio destino. Si se creía en el destino, desde luego.

A pesar de que aún no había caído la tarde, el vampiro no pudo conciliar el sueño de nuevo. Le invadía el sopor que indicaba que los rayos del astro rey aún acariciaban el cielo, pero aún así Morfeo se negó a acunarle en sus largos y dulces brazos. Se levantó malhumorado y cambió el juego de cama, que después alguien se encargaría de llevar a lavar. O directamente de quemarlo. Cuando el despertador le indicó con su estridente melodía que ya podía pasear por la casa sin miedo a quemarse al pasar delante de las ventanas, se arregló con esmero y se preparó para salir. Aquella noche tenía numerosos compromisos sociales y debía mostrar el mejor aspecto posible, pese a que en su interior lo que deseaba era echarse de nuevo y descansar, sin ser atormentado por sus pesadillas personales.

Moviéndose entre los suyos y el ganado pudo olvidarse de las malas sensaciones del día pasado. Volvió a sonreír y se mantuvo firme en los continuos juegos de salón que conllevaba la sociedad de los Vástagos. Se puso al día de novedades, cotilleos y cambios en la escala de poder. De todos modos no podía evitar recordar la viveza de algunos rostros que volvían a su memoria, la crudeza de las frases que le imploraban perdón o le acusaban de asesinar a sus dueños. Generalmente movía la cabeza, para sorpresa de quien le acompañaba, y se obligaba a mantener la máscara de fingida alegría que siempre presentaba. Cuando uno tiene una reputación y una imagen, mantenerlas es lo primero. Por más que necesitara reflexionar acerca de lo que sentía, prefería no detenerse o la avalancha de emociones le embargaría y le arrollaría inevitablemente. No debía permitirlo o sería el fin.

Se encontraba en una fiesta en un importante museo de la ciudad, celebrando la presentación de una muestra de imágenes de un artista en alza. La fotografía que observaba en aquel momento le tenía completamente hipnotizado. Representaba un ángel rubio de enormes alas blancas y brazos abiertos, desnudo por completo y con la cabeza echada hacia atrás en un gesto extasiado. Detrás, oculto por la figura del imponente ser, un rostro demoníaco mordía el cuello ofrecido y miraba de reojo al espectador, divertido, tentador, desafiante... El vampiro se sumergió en la debilidad de su clan y pudo percibir los puntos que la impresora había dejado. Cuanto más se concentraba, más vida adquiría la instantánea, con el viento agitando las plumas de las alas, los gemidos de placer del ángel y la succión de la sangre por parte del demonio que lo estaba matando... Incluso pareció percibir un ligero olor, pero parecía perfume, muy real, conocido... "Es Carolina Herrera, supongo que la conocerás", dijo alguien a sus espaldas. Sacarle de su ensimismamiento le produjo tal ataque de ira que a punto estuvo de perder el control y descargar un puñetazo en la cara de quien le había molestado. Pudo contenerse a tiempo y comprobó que quien le había hablado era un Malkavian, un vampiro del clan considerado loco por todos excepto por ellos mismos. "Qué típico de los Toreador", le dijo con una expresión divertida en el rostro, "prendarse de un imposible, ensimismarse con lo que no pueden alcanzar, agarrarse a un sueño antes que reconocer sus limitaciones". Y dicho esto se alejó soltando carcajadas como si le hubieran contado un chiste muy gracioso.

Quedaban aún unas horas para el amanecer, por eso no le importó caminar hacia su refugio mientras ordenaba sus pensamientos. De nuevo uno de esos malditos lunáticos le había trastornado con sus comentarios, que estaban fuera de lugar, pero que siempre le llegaban a lo más recóndito de su alma. ¿Lo habría dicho sabiendo a qué se refería? ¿Sería un comentario al azar que había dado en el blanco por casualidad? La situación se le estaba yendo de las manos, no podía continuar así. Las pesadillas, la desconcentración, el continuo desasosiego... Era el momento de poner freno y debía hacerlo de un modo tan seco y cortante como lo había sentido él en su momento. Alejaría aquello de sí y continuaría con su vida soltando el lastre que le impedía avanzar... En la oscuridad de la madrugada, un joven se apoyaba en un portal esperando a alguien. Fumaba y el humo se enredaba en su cabello corto, castaño claro, y su rostro delgado se escondía detrás de unas gafas de marca que corregían un defecto visual de unos impresionantes ojos azules. El vampiro y el muchacho se miraron. Era el momento de poner freno...


27 marzo, 2008

Fin de vacaciones

Miércoles, 26 de marzo de 2008

No hay mucho que contar, la verdad, pero si no me pongo, las entradas se van alargando en el tiempo y da más pereza ponerse al día. Mi pequeña bitácora, la que en el fondo escribo más para mí mismo que para los demás, requiere cierto esfuerzo a veces, pero después puedo volver atrás y saber qué sentía, qué hacía en aquellos momentos pasados que a veces sí, a veces no, se dice, fueron mejores. A veces sí. A veces no.

Bueno, le siente a quien le siente y como le siente, fuimos a Madrid a pasar un par de días. Necesitaba desconectar de Logroño, porque llevo desde otoño sin moverme de aquí. El cambio era pequeño, pero al menos salía de mi ciudad habitual, tenía tiempo para perderme por Chueca, ver escaparates en la Gran Vía y saludar a un par de amigos o lo que diera tiempo. Aunque la cosa empezó un poco complicada por culpa del alojamiento (a partir de ahora juro que pediré un justificante por fax de cada reserva que haga), han estado bien estos días de turista en la capital. Chueca ha sido nuestro paseo habitual, como buenos mariquitas de pueblo. Hemos entrado en Berkana y Different Life como un millón de veces y este fin de semana, un par de ellas más. Y he encontrado lo que os muestro a continuación:


Ahora no será sólo una imagen que tenga en mi ventanita del messenger, sino que tengo la figurita en mi caótica mesa, mirándome, ofreciéndome su corazón recién sacado del pecho, aún goteante. En cuanto la vi en la vitrina de la tienda supe que iba a comprármela, así que para qué resistirme, ¿no?

Los amigos están bien, la vida sigue adelante y es agradable compartir momentos con aquellos a quienes aprecias pero no puedes ver tan a menudo como quisieras. Oscar y Antonio serán en un futuro un matrimonio de lo más estupendo, no me cabe duda. Si pudiera tenerlos más cerca, me acabaría viciando a las tertulias en su salón con un café a lo George Clooney.



¿Y el resto? Bien, estable. Sólo queda esperar, aunque quien espera, desespera. Nada nuevo, ninguna noticia. Mis cambios de idea y preocupaciones se resumen simplemente en un desconocimiento, en una "nada" que me ronda día y noche, pero que ahora no es mi obsesión sino mi compañera de viaje hacia ninguna parte. Mañana a trabajar. A sonreír. A vender.

20 marzo, 2008

27 vestidos

Jueves, 20 de marzo de 2008

Con "Ella baila sola", que me traen recuerdos lejanos de mi época universitaria, retomo algo que hacía hace tiempo y que había dejado un poco de lado: críticas de la película que acabo de ir a ver. Esta vez, como podéis comprobar, una comedia facilona y romanticona. "27 vestidos". Veamos...

Como digo, es una comedia de las evidentes, que sabes lo que vas a ver y cómo termina, pero aún así te sientas y esperas que tenga algún punto de humor que merezca la pena. Y los tiene, los tiene, no vamos a decir que no. El chulazo de turno es Cíclope de los X-Men y sigue teniendo unos labios muy muy sensuales, que supongo que influyeron en su elección en el casting. Ella, la buenorra de Anatomía de Grey, no tiene mucho más que descubrirnos... Salvo que nunca me había dado cuenta de que no tiene tanto pecho como pensaba. Creo que algún día debería mirarme mi obsesión por los pechos. Los femeninos, digo. Haciendo coro están la hermana, rubia oxigenada, pija y egoísta. Si tuviera yo una como ella, buen par de tortas le iban a caer. Ni robarme el novio ni nada, plas plas, para que aprendas. Ah, el novio que le roba, un madurito interesante al que se le podría dar un repaso y poco más. Sería el típico tío que sueles comerte los fines de semana que estás un poco necesitado pero no encuentras nada mejor. Y no podía faltar la amiga del alma fea pero con ganas de mambo. Creo recordar que era la novia del prota en "In&Out", pero defiende bien el papel, posiblemente el personaje que más me ha gustado de todos. Típico de mí, fijarme siempre en los secundarios.

La película en sí no creo que sea plan de destriparla, pero tampoco se echarían a perder muchas sorpresas. He de reconocer que me reí un poco y, considerando las circunstancias, es todo un logro. Me gusta la interpretación de la protagonista, es muy expresiva y eso siempre es de agradecer. Sabe moverse por la escena y sus gestos de rostro acompañan perfectamente a la comedia. Puede que tenga un gran futuro si se lo sigue currando. Al menos ya ha dado el salto de la teleserie a la gran pantalla. Y además le quedan muy bien los trajes de noche.



En fin, no estoy muy inspirado hoy para escribir críticas mordaces ni audaces sobre nada. Estoy deseando que llegue el domingo para coger el coche y marcharnos a Madrid. Necesito desconectar, aunque mis "asuntos" sigan en mi cabeza y en realidad sólo cambie la localización geográfica en la que me encuentro. Pero el cambio será positivo, tengo ganas. En realidad no tengo unas vacaciones como estas desde hace meses, el otoño creo recordar, porque las de febrero, como muchos sabréis, no supusieron un descanso en ningún sentido. Más bien al contrario. Aunque no me quejo, es lo que tenía que ser y así fue.

Sigo enredado en mí mismo, aunque ahora al menos mantengo la calma a lo largo del día. He caído en la fase de desencanto generalizado con la vida. Más en concreto con el amor. Y no me vengáis con lo típico de que si es una fase que pasa, que lo veré mejor dentro de un tiempo, que la vida tiene estas cosas... A la mierda todas las frases que se dicen en estas situaciones. El amor es una mierda y punto. No dura, sólo es una transición entre inicios y fines, nunca llena del todo. Ah, y con el paso del tiempo se hace menos interesante, pierde fuerza y al final vuelve la rutina, el cansancio y el agobio. Estoy enfadado con Cupido. Como lo pille por banda se va a cagar el chavalito de las alas. Le voy a romper todas las flechas del carcaj, al menos las de oro, las que sirven para enamorar a los humanos. Las de plomo, las que generaban odio, se las voy a clavar una a una por todo el cuerpo hasta que parezca un puerco espín.




Joder, sólo quiero volver a hablar con él una sola vez. Que me llame, que me diga cómo está, qué ha pensado. Posiblemente no cambie nada la situación o la empeore, pero NECESITO hablar con él. Por favor...

17 marzo, 2008

Reencuentros

Domingo, 16 de marzo de 2008

Escribo con retraso, pero quien me conoce sabe que no soy dado a la puntualidad. Y menos aún cuando se trata de mí mismo. Pero aún así es algo que quería dejar por escrito y a lo que he estado dando vueltas todo el fin de semana, con lo que prefiero sacarlo de mi cabeza y que se plasme en la infinita red de redes para que me deje de martillear.

El viernes tuve que ir a Pamplona por razones laborales: entrevistas para ver si conseguimos nuevo personal. Aproveché el viaje y, dado que hacía unos días habíamos recuperado el contacto, quedé para comer con el soldadito valiente. Hacía mucho que no hablábamos y creo que ya tocaba. Posiblemente fuera debido a la racha que estoy pasando, pero me apetecía congraciarme de nuevo con mi pasado, con alguien que dejó una herida sin cerrar pero que la intentó curar de la mejor de las maneras. No sabía qué podía ocurrir de aquel encuentro y he de confesar que estuve bastante nervioso desde el punto de la mañana. Para más inri, las entrevistas fueron bien (cosa poco habitual en Pamplona) y, colmo de males, se llevó el coche la grúa. Juro que no ví que era una zona de carga y descarga!!! Llegué tarde a comer, pero me esperaba con una gran sonrisa en los labios.


Nos sentamos en el restaurante y parecía que simplemente llevábamos un par de meses sin vernos. Todo era ponernos al día, saber de nuestras vidas y comprobar lo poco que habíamos cambiado en un año y medio. Porque él no ha cambiado en prácticamente nada. Su mirada sigue siendo hipnotizante, su voz encantadora como el sonido de una orquesta bien afinada, sus gestos expresivos como una pintura del Prado. No pude evitar darme cuenta de que yo temblaba imperceptiblemente bajo la mesa (ese típico movimiento nervioso de las piernas que mucha gente tenemos en situaciones de tensión), aunque poco a poco recuperé la confianza y la tranquilidad de saberme con un amigo. Porque, le pregunté, ¿seguimos siendo amigos? Sonrió y contestó: Es que no hemos dejado nunca de serlo, simplemente hemos tenido un "kit-kat". Y con lo sensible que estoy últimamente, me faltó el canto de un céntimo para que se me saltaran las lágrimas.

Hay compromiso de vernos de nuevo, pero sin plazo. Nos mantendremos informados de la vida del otro, pero sin medio fijo. Volveremos a vernos y confieso confieso confieso que me apetece enormemente. Ojalá pudiera ser todas las semanas, para salir de mi rutina mental y poder volcarme en otra persona. ¿Volvemos a la búsqueda de la novedad? Puede ser. Pero también sé y me he dado cuenta gracias a este reencuentro, que hay sentimientos que pueden permanecer dormidos un tiempo, pero que no desaparecen. Afloran cuando se abre su candado, aunque se han vuelto más dóciles y manejables. Con esto tengo ciertas esperanzas en el futuro, aunque siga siendo incierto. Aunque siga siendo gris.



Estos días podría escribir mil cartas que no enviaría.

12 marzo, 2008

Deja que fluya

Miércoles, 12 de marzo de 2008

Así que es esto a lo que se refieren siempre con esa maldita frase... "Deja que fluya", dicen.

Y yo me imagino un desierto inmenso, hasta donde abarca la vista. Y el viento arrastra la arena, que va depositándose sobre las palabras, sobre los recuerdos, sobre las ideas... Poco a poco todo se desdibuja y queda cubierto por la duna que no habíamos visto que llegaba. Todo se iguala, todo vuelve a la misma inmensidad desértica, donde lo único que alcanzas a ver son más y más dunas. Y el viento vuelve a arrastrar la arena para cubrir un poco más lo que antes veías tan claramente, lo que parecía tan evidente. Lo iguala y lo unifica. Lo entierra. Lo hunde.


08 marzo, 2008

Lo que cuesta cerrar una puerta

Sábado, 8 de marzo de 2008

A veces, nos resulta imposible cerrar del todo una puerta, porque queremos que haya una pequeña rendija por la que entre algo de luz. Tal vez sepamos que finalmente la puerta se cerrará por sí misma, negándonos la posibilidad de ver qué hay al otro lado, pero cierto es que debe ser así para que podamos avanzar a la siguiente habitación y ver qué sucede. Pero aún así... Cuesta tanto cerrar una puerta!!!



Repasando el Cuaderno de Bitácora, he encontrado algo que... Bueno, me gustó cuando lo escribí y vuelve a venir un tanto al pelo. Aquí lo tenéis.

Por cierto, ¿he dicho lo preciosos que están los almendros en esta época? Me encantan...

04 marzo, 2008

Un cuento corto e improvisado

Lunes, 3 de marzo de 2008

EL PEZ Y EL DELFÍN

Había una vez un pequeño pez payaso que vivía en un arrecife de coral de aguas transparentes y limpias. Llevaba una vida perfecta y relajada para ser un pez, dado que cada mañana se levantaba para observar los destellos del sol que atravesaban el agua con sus reflejos deslumbrantes. Después paseaba con sus amigos, iban a visitar las comunidades de estrellas de mar y recogían algo para llevarse a la boca. Incluso había días que encontraban algún alga especialmente sabrosa y se daban un festín bajo las anémonas cercanas a la costa.

Cierto día el pez salió solo a pasear fuera de los lindes del arrecife y no se dio cuenta de que se alejaba más de la cuenta de lo que era recomendable. Vio paisajes nuevos y conoció a peces que no había visto en su vida. En concreto se dio cuenta de que había un delfín que no dejaba de mirarle. El mamífero se acercó y nadó a su alrededor un buen rato, de tal forma que la breve memoria del pez no pudo evitar retenerlo. Parecía divertido nadar juntos y durante un rato se dedicaron a esquivarse y reencontrarse detrás de las rocas, como un infantil juego del escondite en el que lo menos importante era quién ganara. Antes de despedirse el delfín lanzó un chorro de burbujas a los ojos del pez payaso, que le provocaron una extraña ceguera: veía todo de un extraño color brillante, especial, todo era nuevo. Incluso su escasa memoria parecía capaz de retener los recuerdos durante más tiempo.

Durante un tiempo matuvieron un contacto que les permitió conocerse un poco más. Lo justo para volver a sentir la necesidad de nadar juntos de nuevo. El pez habló de sus paseos por el arrecife y su amiga la estrella de mar, los destellos del sol y el ritmo de las mareas. El delfín enviaba paquetes de algas envolviendo perlas de los Mares de Sur y piedras volcánicas de iridiscentes colores, compartía sus sueños por ver todo aquello que el pez le describía y ansiaba acortar la distancia que les separaba. Todo resultaba tan idílico que no se dieron cuenta de que el tiempo pasaba y sus ansias por verse de nuevo crecían sin cesar.

Finalmente acordaron verse de nuevo en aquella zona rocosa donde se habían encontrado la primera vez. Volvieron a nadar juntos olvidándose de las precauciones habituales. Agitaron sus colas hasta formar espuma. Se acercaron hasta que sus aletas se movían a un mismo ritmo. Se miraron a los ojos a pesar de que el pez seguía siendo presa de la ceguera que el chorro de burbujas le había provocado. Y en los ojos del otro descubrieron...


El delfín se sintió impulsado hacia la superficie por una fuerza increíble. Una red le rodeó el cuerpo y por más que forcejeaba no conseguía zafarse de sus captores. El pez payaso iba y venía intentando ayudar a su amigo, pero no tenía dientes lo suficientemente fuertes como para romper las cuerdas y los nudos. El delfín sollozaba en silencio porque le habían encontrado de nuevo. Había escapado de un parque acuático y venían a buscarle para devolverlo a donde pertenecía. Era inútil resistirse y así se lo hizo ver al pez, a quien le pidió que volviese a su arrecife y siguiera siendo feliz como había sido hasta entonces. El barco que arrastraba la red comenzó a alejarse y así los dos animales, que se dijeron adiós con gran pena en sus corazones. El delfín nunca supo qué fue de su olvidadizo amigo.

El pez, por su parte, comenzó el largo camino a casa. Poco a poco el efecto del chorro de burbujas fue desvaneciéndose y los recuerdos se evaporaban como si hubieran ocurrido hace mucho, mucho tiempo. Cuando alcanzó el arrecife y fue a ver a su amiga la estrella de mar, el pequeño animal se sobresaltó al no saber exactamente qué tenía que contarle. Lo tenía justo ahí, en algún lado de su cabeza, pero no acababa de enfocarlo. En fin, se dijo, vayamos a dar una vuelta para encontrar un fucus apetecible, que me ruge la tripa. Cuando se alejaban, empezó a tararear una melodía que no recordaba dónde había oído: "sigue nadando, sigue nadando...". ¿Se puede saber qué estás cantando? Le preguntó su amiga la estrella de mar. Y así se alejaron a favor de la corriente.