Sábado, 26 de julio de 2008
Aun con un poco de retraso, llega el habitual comentario del día de mi cumpleaños. No ha podido ser antes, porque ya sabéis cómo son estas fechas. Que si te invitan a una fiesta sorpresa en la casa de no sé qué famoso... Que si el embajador de algún país perdido te invita a cenar en su mansión de las afueras... Que si hay recepción en el Ayuntamiento para darte la llave de la ciudad... En fin, un no parar. Es taaaaan duro ser alguien a quien se rifan los altos estamentos sociales......
Al menos en mi mundo paralelo.
En fin, realmente fue un día de trabajo, con lo cual no hubo nada especialmente excitante ni emocionante. Como siempre, me hizo ilusión recibir llamadas y mensajes de un montón de gente, en algunos casos una grata sorpresa. Por ejemplo el primer mensaje del día, a las 9 de la mañana, de César y María, que me felicitaban desde Barcelona. Qué majos, pese a lo poco que nos vemos. Siempre nos acordamos de nuestros cumpleaños, qué menos. La distancia es el olvido si se deja demasiado tiempo.
Pero dejando atrás descripciones infantilistas acerca de quién me llamó o se olvidó, vayamos a lo realmente importante: LOS REGALOS. Imposible negar que soy un poco materialista, pero desde luego que cambiaría todos los regalos del mundo con una buena fiesta con mis amigos. Aún así, como algo cayó, creo que es adecuado comentarlo. Y pretendo ser profundamente despiadado, jejeje.
No sé si se aprecia bien en la foto, pero me da lo mismo: os lo imagináis. Como se puede comprobar, es evidente que uno de mis regalos favoritos es la ropa interior. De hecho, con un buen boxer o slip o cualquier otra prenda puedo ser feliz. Problema: tengo el cajón a reventar, porque además, teniendo tantos, tardan más en estropearse. Javi ya me ha dado el ultimatum de que no más hasta que haga sitio. Pues anda que no queda...
Arriba a la izquierda, naranja, es de mis compañeros de trabajo, que se enteraron ese mismo día cuando les llevé algo dulce para comer. Salieron a todo correr a comprarme algo y acertaron con un boxer "positivo", como dicen ellos.
Más a la derecha, los regalos de FF (friki-fisio, para quienes no leyeran la entrada anterior). Uno de ellos algo más serio, un libro del que ya había oído hablar y que tenía ganas de coger por banda. Otro más friki: el Caballero de Andrómeda, el más gay de todos y, por supuesto, el que yo quería ser de pequeño. Me hizo mucha ilusión que una persona que me conoce desde hace relativamente poco tiempo diera con regalos que me tocaban algunas fribras sensibles. Bueno, también implica que soy más transparente que el cristal, pero prefiero dármelas de interesante.
Los de la zona baja de la foto son todos de Javi. Por un lado tiró a lo fácil con dos bóxer, pero qué boxers. Tienen un tacto suave y fresco que me temo que hará que me empalme al ponérmelos y no se me baje hasta que me los quite. Y sé de alguno que me pedirá fotos con ellos puestos. Bueno, veremos qué le pido a cambio, jejeje. Por otro lado fue listo mi noviete y optó por lo útil: corbatero (para la enorme colección que tengo) y vacíabolsillos (para que mi mesilla de noche no tenga el aspecto de una zona de catástrofe natural). Impresionante. Con lo que le cuesta pensar un buen regalo, esta vez se ha lucido. Tuve que agradecérselo, claro... Y cómo lo hice! ;)
Por parte de mi familia, en plan sorpresa, tocó un juego de cocina en plan vaquitas (porque me gusta mucho cocinar, según decidió mi prima pequeña) y un conjunto de calcetines y bóxers. De hecho, este año he decidido bautizarlo "el año de los bóxers" porque creo que con esto tengo hasta que me jubile y un poco más.
Vale, lo reconozco, este pestiño es algo petardo y no tiene mucho sentido, pero ha sido un cumpleaños algo soso debido a las fechas (como todos los años) y a la falta de preparación de una fiesta a gran escala. Tal vez el año que viene. Tal vez no. Pero paso de invitaros que os da por emborracharos y decirme cosas obscenas y luego me dejáis la casa perdida.
Me comprometo solemnemente a recuperar el nivel de mis escritos antes de caer en este tipo de cosas, pero... jo! que era mi día!




































