Miércoles, 30 de septiembre de 2009

Me pediste que fuera a Vigo... Y ni sabías que iba ni estabas esperándome.

Me pediste que llenara la maleta con un par de prendas blancas... Y todo lo que llevé era de alegres colores.

Me dijiste que me llevarías a playas de suave arena... Y fueron mis amigos los que me llevaron a las Islas Cíes.

Prometiste que me besarías mientras nos bañábamos en el mar... Y los besos que recibí no tenían sabor a sal, eran mucho más dulces.
Y así... La historia se termina. No hubo taquicardias, no hubo melancolías, no hubo viajes a mi mundo interior. Estuve de vacaciones en tu ciudad y fui consciente de que te había superado. Que seas muy feliz.