29 diciembre, 2008

Último posto del año

Domingo, 28 de diciembre de 2008

De nuevo tengo que esforzarme por sacar tiempo para escribir algo antes de que termine el mes, el año y la puñetera campaña. Y empiezo a tener una ligera sensación de dejà-vu (se escribe así?) que no me mola demasiado. Juraría que entradas de este tipo he escrito cada diciembre… A ver que mire… Pues sí, alguna hay.

De nuevo el agobio de las compras navideñas satura a los clientes de a pie que este año han cumplido las malditas teorías de la maldita crisis y se han mostrado comedidos y previsores. Nada de tirar la casa por la ventana y gastar hasta la saciedad para comprar el último modelo, mejor revisar bien todas las opciones y si no lo podemos sacar gratis, mejor pensamos otra cosa. No es que me preocupe, yo lo que quiero es vender, aunque sea un caramelo. Bueno, caramelos no, al menos aún no. Pero sí que se puede confirmar que el fantasma de la crisis ha sobrevolado nuestras cabezas y el miedo atroz se ha agarrado a carteras y cuentas corrientes sin intención de marcharse en breve.


También es época de hacer balance del año que se sabe terminado y que sólo nos deja frío y mal tiempo. Sin embargo no tengo muy claro si quiero hacer ese balance en este año concreto. Habría mucho que valorar y siempre he preferido hacer las apreciaciones de cada caso concreto en cuanto sucedía. Mirar hacia atrás a largo plazo sólo desdibuja los recuerdos, que suelen estar ya de por sí bastante adulterados. Así que sería casi mejor hacer el repaso releyendo el blog, que suele incluir los “mejores momentos” de cada mes. Desde principio de año con el pececito, la crisis que vino después y, por suerte, superamos, el verano intentando mirar hacia adelante y despegar de una vez, el miedo pero la ansiedad de la fiesta de la empresa para cerrar el capítulo, un descubrimiento en esa misma fiesta…

Trabajo, trabajo y trabajo, no hay muchas más cosas en las que pensar. Por suerte voy de cena en cena y tiro porque me toca. Dos con el grupo friki, una con los del gym, otra con la asociación, las familiares… ¿Por qué narices me da por mirarme la barriga en estas fechas? ¡Como para pensar en una dieta! Supongo que será uno de los nuevos propósitos del año que viene… Como cada año, claro. Igual que el de ser más ordenado, organizar el escritorio de mi ordenador (mesa y pantalla), ayudar más en las tareas de casa…

Pero no, paso de hacer listados. Me he dado cuenta de que sólo los pongo por escrito para recriminarme a mí mismo las cosas que NO hago. Y para que se queden sin tachar en el listado mirándome acusadoramente, señalándome con sus manos inexistentes y mirándome con sus también inexistentes ojos entornados. Yo creo que cualquiera de mis noches tardías me atacarán por sorpresa cual liliputienses cabreados y me torturarían usando las peores técnicas conocidas. Hummmm… Interesante, por otro lado.


En fin, feliz entrada de año a quien corresponda. Al resto, también. Me gustaría empezar a nombraros uno a uno para desearos algo concreto y personalizado, pero tardaría bastantes líneas mas y os aburriríais enseguida. Tranquilos, en mente lo tengo. Hay sólo 12 uvas, pero creo que me darán para todos. La última campanada es para vosotros, amigos, ya que sin vuestro apoyo y soporte no quiero ni pensar dónde estaría. Sed buenos esa noche, que los Reyes Magos están a punto de llegar (para quien haya escrito sus cartas, recuerdo!).


13 diciembre, 2008

Viejos amigos

Viernes, 12 de diciembre de 2008

Conocí a Oscar gracias a esas situaciones en las que, como amigo de tu prima, a la que ves cada seis meses, decides acompañarla con sus amigos para no morirte del aburrimiento en casa con los mayores. La ventaja es que es complicado que Oscar te caiga mal de inicio, incluso cuando lo conoces mejor. En aquella época era (y lo sigue siendo, claro) el "psicólogo" del grupo. Te escuchaba, te aconsejaba, te entendía. En aquella época de pubertad desaforada y sentimientos contradictorios era un pequeño bálsamo para las heridas sangrantes. De hecho, recuerdo aquellas charlas en la barriada, con el mítico frío castellano congelándonos hasta el tuétano, acurrucados en cualquier portal, haciendo los últimos repasos de la noche.


Qué mítica fue aquella vez que estuve perdidamente de Soraya, con aquel regalo escondido bajo la servilleta para que lo descubriera... Fue divertido que de tanto insistir para que cogiera lo que había en su plato se enfadara porque la tratábamos como a una cría. ¿Recuerdas la cara que se le quedó cuando vio el precioso anillo con forma de flor cuajado de piedras brillantes? Una pena que poco tiempo después descubriéramos que no merecía la pena esforzarse tanto... Ese viaje a "Cánterbury", como ella decía, le cambió la vida. Y tanto. Yo creo que la dejé un poco trastocada, ¿no crees?

Pero el momento álgido fue esa noche en la que me costó más esfuerzo que ganas confesar que me había dado cuenta (me río ahora al recordarlo) de que mis preferencias erótico-festivas estaban encaminadas hacia otros derroteros. Ni te inmutaste. ¿Por qué habías de hacerlo? Juntos hicimos pública la noticia en el grupo, con un intento de juego misterioso porque tenía el nudo en la garganta. Y no pasó nada. Era sólo un detalle más de mi vida que no significaba nada en nuestro trato, que siguió siendo intermitente pero firme. Incluso cuando te trasladaste a estudiar a Madrid. Allí creo que fue tu vida la que cambió un poco. Y mis esporádicas visitas eran aderezadas con sorprendentes descubrimientos sobre la estupenda persona que eres, en todos los sentidos. Solía ir a que recogieras mis pedazos y lo hacías sin preguntar. ¡Incluso aunque me tocara dormir en un colchón a los pies de tu cama!



Con el paso del tiempo apareció Antonio. Y quién no puede querer a Antonio. Es como si fuera de la familia desde el primer día que lo conoces. Comprendí pronto que erais la pareja perfecta por cómo os comunicáis sin hablar, cómo sabéis entenderos, cómo hacéis que los demás nos sintamos a gusto. Este puente ha sido una de esas ocasiones. Cuando estuvimos comiendo solos los tres y quisisteis que os pusiera al día de mi vida, me salió a borbotones como un torrente retenido. Antonio quiso saber si podía hacer una pregunta incómoda y tú rápidamente le corregiste en que, conmigo, no había preguntas incómodas. Es verdad. ¿Para qué ocultarles a los amigos lo que en el fondo quieres compartir con ellos? Sin vendas, sin medias verdades, sin esquivas. La pura y simple realidad para que puedan valorar lo que hay y lo que no. Y con ello echarte un cable para que uno pueda ver desde fuera qué aspecto tiene la situación.



Chicos, ha sido un placer, por fin, teneros en casa y disfrutar de vuestra compañía. Ya son... deja que sume de nuevo... 15 años. Nuestra amistad me recuerda que no hay que tener un contacto continuo para estrechar lazos, porque el tiempo perdido se puede recuperar en una llamada larga o una conversación frente a un café (o un plato de comida). Con estas líneas no os hago ni la mitad de mérito que el que os merecéis, pero simplemente espero que quien lo lea, sepa la inmensa suerte que tengo al conoceros. Al considerarme vuestro amigo.

Os quiero.

04 diciembre, 2008

El Letargo

Miércoles, 3 de diciembre de 2008


El vampiro se limpió la sangre de los labios y dejó a un lado el cuerpo del joven que acababa de vaciar sin contemplaciones. No había sido el primero en aquella semana en sufrir uno de sus ataques, pero sí el que menos compasión había provocado en el no-muerto. Si no se hubiera comportado con aquella soberbia, con la suficiencia que otorga la inmadurez de la adolescencia, tal vez se hubiera salvado. Pero se comportó como si estuviera por encima de un ser que llevaba a su espalda varias primaveras más que él. Unas cuantas más. Bastantes más. No debía haberlo hecho, pero la Bestia tomó las riendas y el frenesí fue más fuerte que los anteriores. O tal vez no quería detenerlo y sentir que liberaba todas sus frustraciones como hacía mucho tiempo que no hacía. Dejarse llevar sin asumir el control era cómodo, demasiado cómodo. Una vez pasado el delirio, con un cuerpo que se enfriaba por momentos en los brazos, notó que los habituales sentimientos de remordimiento no acudían a paralizarle los músculos. Ese chico se merecía lo que había conseguido y, aunque era una pobre justificación, por el momento bastaba.


Mientras colocaba el cuerpo en el suelo en lo que podría (torpemente) parecer que había sido una muerte natural o un atraco, comprendió que la última semana era la más extraña que había pasado en los últimos... Tal vez en los últimos diez años. Porque había pasado sólo una semana desde que despertó de aquel letargo maldito. El letargo, el sueño sin sueño en el que podían sumirse los vampiros cuando deseaban evadirse del mundo. Un mundo sin compasión que a este vampiro en concreto le había arrebatado al ser que creía que con más pasión había amado en su vida, si es posible decir que un corazón que no late es capaz de amar. Una extraña enfermedad se lo había arrebatado tras una lenta agonía que acabó con la resistencia de ambos. El Abrazo, el acto de traspasar la maldición de Caín a un humano, no fue una opción aceptable para el moribundo, que prefería acabar con su existencia del modo más natural posible y le horrorizaba tener que beber la sangre de otros para seguir viviendo. El funeral se celebró de día y su amante tuvo que visitar su tumba aquella fría noche, derramando lágrimas escarlatas que empaparon la corona de rosas rojas que adornaba la lápida. “Para siempre”, rezaba lacónicamente la cinta negra. Y el ángel de mármol con pose suplicante y manos elevadas

al cielo fue testigo mudo de la escena.


Los días siguientes fueron una continuación de la agonía pasada. El vampiro se desligó del mundo y se hundió poco a poco en una espiral de tristeza y autocompasión. Las noches pasaban sin que saliera de su habitación, sin alimentarse, sin mayor relación con el mundo exterior que una televisión siempre encendida en un canal de noticias. El sopor llegó como un regalo cuando nada importaba, cuando el vacío era tan grande que engullía hasta los sentimientos de rabia y abatimiento, cuando no quedó nada. Se sumergió en él sin esperar despertar, queriendo abandonarlo todo y a todos, ya que nada le importaba. Y así durmió…



Le costó ser consciente de que había vuelto a abrir los ojos y que volvía a ver a través de los suyos. El único sentimiento que le invadía era un hambre atroz y fue lo que le hizo salir de su cama para dirigirse hacia la fuente de vitae más cercana. Como el depredador que era, sus sentidos estaban funcionando con un solo fin y de ese fin dependía su supervivencia. Su casa se mantenía en perfecto estado de orden y limpieza, gracias a que su personal seguía las órdenes estrictas de que así fuera pasara lo que pasara. Salió a la calle y un golpe de frío le azotó el rostro. Con más prisa que cuidado, su primera víctima fue un vagabundo que dormía entre cartones en un callejón cercano. No fue suficiente, pero permitió que poco a poco se fuera sintiendo más dueño de sí mismo. Notó el desagradable olor de lo que aquel desgraciado había considerado su “hogar”, donde la misma zona albergaba restos de comida, excrementos y, sobre todo, drogas. Con algo más de calma y perdiendo menos los papeles, aquella noche la dedicó por entero a la caza y a sentirse de nuevo cómodo en un mundo que no había cambiado tanto en los años que había pasado en letargo. Los rostros de sus víctimas no quedaban grabados en su memoria, pero les permitió vivir con un gran esfuerzo, dado que el hambre seguía clavándole sus garras en el estómago. Ya había matado a uno, no había por qué sembrar la ciudad de cadáveres. Era necesario seguir manteniendo la Mascarada.


Tras una semana alimentándose con más o menos ansia y poniéndose al día de las últimas actividades cainitas y humanas, se sintió preparado para socializar un poco. Fue un gran error. Su posición social en la Estirpe había caído a peso y las miradas reprobatorias ni tan siquiera eran ocultadas. Sin embargo había salido de situaciones más comprometidas y podría recuperarse de ésta. Aún así no sentía ganas de quedarse a ser examinado con microscopio, por lo que salió lo más discretamente que pudo y acabó en una discoteca de moda observando a los jóvenes mover sus cuerpos al ritmo de una música endiabladamente distorsionada. Allí fue donde conoció al muchacho que había dejado seco, esperando que el forense de turno no fuese suficientemente inteligente como para darse cuenta de la falta de sangre del cadáver. O si no, tendría que mover hilos como en los viejos tiempos.


Cuando se disponía a marcharse, una figura en la entrada del callejón le observaba con la mirada fija. Una larga gabardina negra le cubría de pies a cabeza, pero no ocultaba la pálida piel de su rostro ni sus ojos brillantes como ópalos. Tenía la mirada encendida y la sonrisa lobuna, de medio lado. Era alguien conocido en la ciudad, cercano al Príncipe y pertenecía a la línea de sangre de los Ventrue, el esqueleto que sostenía la cada vez más vetusta Camarilla. Ambos se reconocieron sin apartar la mirada y se acercaron unos pasos, el Toreador aún inseguro de qué podría ocurrir. Se encontraba en la desventaja de haber sido descubierto en una falta y además por un vampiro algo más anciano que él y, desde luego, mejor posicionado. Aún así sintió que no podía dejar de mirar el rostro marmóreo que le había atrapado la voluntad y sólo se convirtió en un espectador ajeno a todo salvo aquellas pupilas hipnotizadoras. El vampiro de la gabardina se acercó hasta que estuvo a escasos milímetros del oído derecho del su joven hermano de sangre y le susurró suavemente: “bienvenido”. Se giró dispuesto a marcharse con estudiada lentitud, pero una mano se lanzó hacia delante y rozó levemente la suya. Bajó la mirada, observó su mano y miró de nuevo hacia el rostro que seguía perdido en aquellos ojos inmensos, imponentes. Sus propios ojos que ahora veía reflejados en aquellas pupilas de color verde.


El vampiro salió de su trance para descubrir que no tenía a nadie delante. Supo que no había sido su imaginación porque aún podía deleitarse en la fría sensación que sus dedos guardaban tras haber acariciado la mano de aquel desconocido. Se sentía tan descolocado como sorprendido por las emociones que le habían embargado. No sabía qué esperar y ni cómo actuar. Prefirió escapar de allí lo más rápido posible al amparo de las sirenas que recorrían la ciudad y las sombras que acechaban y observaban.


25 noviembre, 2008

Último capítulo

Martes, 25 de noviembre de 2008

El viernes cerré el último capítulo de una historia que comenzó hace unos meses (me recordaron la fecha exacta y apenas faltan tres días). Algunos puede, la mayoría no, conoceréis a mi "pececito". Siento no tener fuerzas ni ganas de volver a resumir la historia. Lo siento, no duele pero se me hace pesado. Sin embargo puedo decir sin lugar a dudas que el último capítulo se ha cerrado e incluso se ha pasado la tapa trasera, ésa en la que aparece el código de barras.

Como todos los años, antes de la campaña de Navidad, mi empresa monta una convención para responsables de tienda y una fiesta por todo lo alto para quien quiera apuntarse. Llegé (tarde) gracias a un compañero de Bilbao que también se apuntó y nada más entrar en la discoteca mis sentidos se pusieron alerta. Quería pero temía encontrármelo. Por suerte aparecieron primero mis compañeros de zona. Gracias a Agus (el gran Agus, Dios le bendiga por siempre) no dejé de sentirme arropado en toda la noche. Pero llegó el primer contacto. Creo que nunca he sudado tanto sin hacer ejercicio o echar un polvo. La tensión hubiese hecho avergonzarse a las cuerdas de un violín. Fueron unas cuantas frases más que típicas y tópicas que te dejan con la sensación de que acabas de ser protagonista de una escena del peor melodrama del cine. El peor de todos.


No quedó más remedio que hacer de tripas corazón, ya que estaba en una fiesta y con más gente. Y quise pasarlo bien, me esforcé de veras (mucho, dada la mala organización del local y sus camareros). Las copas iban entrando en mi cuerpo y haciendo efecto, porque sentí que poco a poco me despreocupaba de todo. Y de nuevo coincidimos en grupos cercanos. Y supongo que esta despreocupación que me embargaba y las ganas de quemar mi último cartucho me animaron a acercarme con una actitud bien diferente. Puse mi mejor sonrisa y me miré directamente a los ojos. Le dije si podíamos empezar a hablar de nuevo, sin tensiones. Sonrió como cuando conseguía que me derritiera y la conversación fluyó sola. Así me enteré que lleva ocho meses con alguien (cosa que me dejó un tanto descolocado, ya que nosotros lo "dejamos" un mes antes), que nuestros cuatro meses habían sido para ambos más que felices y estupendos, que cuando aventuré que podría trasladarme a Vigo se acojonó de mala manera... Más o menos todo quedó dicho, al menos lo esencial. Yo iba a quedarme con las ganas de verlo desnudo y besar su suave piel pálida, pero me llevé el consuelo de que se había puesto el slip que le regalé por su cumpleaños (creo) porque estaba convencido de que nos íbamos a ver esa noche. Me lo enseñó por encima del pantalón. Abrazos, dos besos. Fin de la conversación. Agus se acercó a recoger mis pedazos un tanto flipado por el giro de los acontecimientos. Ya se lo explicaré, pero sé que se alegra de que yo esté bien.


Qué más puedo decir acerca del súbito agujero negro que tenía dentro del estómago. Aún tenía y tengo que asentar unas cuantas cosas, pero decidí que no me haría daño a mí mismo y no le concedería un sólo pensamiento que me cogiera pellizcos en el corazón. Ahora ya no tenía sentido. Y me lancé de nuevo a estar con mis compañeros. De este modo incluso tonteé con un compañero que resultó ser una sorpresa muy agradable y atractiva, pero su pareja estaba en la fiesta y aunque el deseo era algo mutuo, era mejor no liar las cosas (sobre todo las mías). Y de nuevo el gran Agus, no sé si conociéndome o por indicación, me presentó a un conocido suyo de Barcelona que tenía el deseo en una mirada que me desnudaba salvajemente. Y ahí operó el cambio. Puse el parche y el dolor remitió. Como resumen diré que fuimos a Chuca a las seis de la mañana con todo cerrado, pero fue muy muy divertido. El parche anulaba el dolor, el parche me ayudaba a no recordar.


¿Más? Hay más. Volví a Logroño en bus el sábado y en la parada técnica de Soria coincidí con alguien que conozco de vista pero que resulta interesante. Otro parche. El hecho en sí de haber establecido contacto era un bálsamo que me relajaba y satisfacía. Era un punto a mi favor, un banderín en la cima del Everest, un castillo conquistado con mayor o menor satisfacción. Y de Soria a Logroño no pude dormir (pese al sueño que tenía) dándole vueltas a este tema. Los parches. MIS parches. De momento los voy a utilizar en la medida que pueda para mitigar el dolor que pueda sentir en un momento dado. Sin embargo...

... Sin embargo a veces me siento como un adicto a estos parches. Con el paso de los años me he acostumbrado a lo fácil que es buscar uno y ponértelo en la piel para que el dolor o los problemas se evaporen temporalmente y el placer inmediato nuble el horizonte gris que no quiero ver. No huyo de mis problemas, pero durante unos momentos me escondo en hacer algo que sé hacer y creo que no del todo mal. Y que nadie me pida que lo deje, porque puedo hasta justificarme. Como los adictos. Aunque por suerte no necesito más según pasa el tiempo, me temo que iré corriendo más riesgos para conseguir mi propia droga. Para mitigar el dolor, para olvidar los problemas, para superar el día a día. Y además con cierta variedad, porque los parches se gastan y hay que reponerlos.


La emoción de la caza, el juego, la seducción... Soy un adicto. He cerrado un capítulo de mi vida, pero me temo que estoy empezando a escribir otro, mucho más introspectivo, tan críptico que sólo yo puedo entenderme. Como siempre.

15 noviembre, 2008

Follamigos

Sábado, 15 de noviembre de 2008

Decía Leopoldo Alas (Clarín no, el otro, el riojano) en su obra "Los amores periféricos" (que os recomiendo leer como reflexión seria y trabajada acerca de los diferentes tipos de amor), que "un polvo no se le niega a nadie, y quien lo hace comete crimen de lesa humanidad". Conocida mi "generosidad" en este sentido, estoy al 99% de acuerdo con esa afirmación. El 1% restante lo conforman esas ocasiones en las que no habrá placer alguno, ni antes, ni durante ni después del hecho en sí. Pero al menos que haya algún placer, coño!


El caso es que un día cruzó por mi mente la idea de por qué lo "follamigos" funcionan tan mal cuando parece una solución perfectamente aceptable en el mundo en que vivimos. Una relación así ofrece sexo ilimitado pero sin compromiso, una relación de cierto tipo pero sin ataduras asfixiante, complicidad natural sin el artificio de mantener las formas. Muchas veces los "follamigos" surgen cuando dos personas se conocen, follan y se dan cuenta de que además se caen bien. No sólo repiten, sino que además quedan fuera de la cama (o el sitio donde gusten) y lo siguen pasando bien. O bien son dos amigos que un día deciden echar un polvo y quedan satisfechos. Y de vez en cuando repiten. Vamos, que suele ser algo imprevisto y que nace de la forma más tonta.


Los follamigos suelen durar un tiempo variable en sus aventuras. Es divertido, es excitante y además puedes comentar la jugada con confianza al terminar. No tienes que llamar a nadie por teléfono para dar explicaciones: lo ha vivido en primera persona. Y la cosa funciona porque además buscan satisfacerse mutuamente, sin ser del todo egoístas. Conocen los puntos débiles del otro, dónde tocar para hacer gemir y dónde no tocar para no estropearlo. Por las noches hablan de hombres (porque, lógicamente, yo estoy hablando desde un punto de vista gay), los que les gustan, los que no y los que ya se han llevado al catre. Amigos con derecho a roce... Bueno, o a traje de saliva.

¿Dónde está el punto de inflexión en el que la cosa empieza a desmoronarse? Varios factores, imagino. Uno de ellos es que se acaban cansando y la situación revierte en una amistad sin sexo o ni tan siquiera amistad. La pasión termina tarde o temprano y no hay una obligación "marital" de seguir adelante. Tú a tu casa y yo a la mía. En otras ocasiones, más complicadas, una de las partes se acaba "enganchando" demasiado de la otra. Es un problema, porque lo que era algo sencillo, básico y sin lazos, se convierte en celos, broncas y mosqueos. La amistad se empaña y acaba por reventar en mil pedazos. O dos mil. Suele ser el final más triste. Por otro lado, el final más feliz pero el menos habitual resulta en el inicio de una hermosa relación que durará lo que tenga que durar, pero con las características habituales de una pareja. Fueron felices y comieron perdices. O pollo del Carrefour, que es un poco más barato.


A mí los follamigos me han durado siempre poco. Debe ser porque soy Leo, soy puro fuego y quedarme quieto en el mismo sitio me cuesta horrores. Suele ser un problema porque me consta que he podido perder por el camino grandes amantes y mejores amigos, pero es algo que debo trabajar en la intimidad para conocer las verdaderas causas. Estoy super-a-favor de los follamigos como medida intermedia entre la amistad y algo más, porque considero que dos amigos que echan un polvo o incluso hacen el amor, no deben preocuparse de que su situación y relación cambie a no ser que ellos mismos lo deseen. El sexo, fríamente, es sólo sexo. Si yo me cojo la borrachera de mi vida con un amigo (por ejemplo con tres botellas de licor chino, una de crema de orujo, etc)... ¿Nuestra relación cambia? Si yo comparto una tarde muy íntima, muy personal, muy de confidencias con un amigo... ¿Nuestra relación cambia? No, de hecho es posible que mejore, incluso. ¿A peor? ¿Por qué? ¿Qué le vemos al sexo que da la impresión que puede empañar toda relación que exista entre dos personas que no sean pareja o meros amantes? El sexo es sólo sexo. Así que dejémonos de bobadas culturales y heredadas, por favor!

11 noviembre, 2008

Ciao Firenze!

Lunes, 10 de noviembre de 2008

J. (la estrella invitada de la última convivencia, os acordáis?) me lo lleva pidiendo casi desde antes de que me fuera de vacaciones y Sufur también, pero me temo que no podrá ser como él quiere, porque voy a hacer uno de mis habituales comentarios después de los viajes. Voy a criticar todo lo criticable y a ser frívolo a más no poder. Así que listos para escuchar mis comentarios sobre... FLORENCIA!

Florencia, ciudad italiana de la Toscana que floreció en el Renacimiento y... Blablabla. Todo eso está en la wikipedia, pero ahí no hablan del siguiente listado de cosas... Esperemos que esta vez no aparezcan tantas florecillas como siempre...

  • Idioma: es cierto que el italiano y el español son idiomas primos-hermanos, pero no os dejéis engañar. Tuvimos la suerte de pasar bastante tiempo con una pareja de florentinos que fueron muy amables con nosotros y pudimos compartir grandes momentos en los que todos nos esforzábamos por comprender al resto. Nosotros hicimos alarde de valentía e intentábamos hablar algo en italiano. En resumen: completo desastre. Pero fue divertido imaginar cómo se diría una palabra, italianizarla y que los nativos se te quedaran mirando con cara de seta.
  • Forma de conducir: un caos. Total. No es que sean osados, no. Es que parece que van solos por la carretera, que además debe medir como 100 metros de ancho y no lo aparenta. Los ceda el paso son algo que les ocurre a otros, los intermitentes deben llevar fundidos años, las rotondas son un juego de azar... Y como peatones, tres cuartos de lo mismo. Cruzar una calle es casi jugarse la vida. Incluso con el semáforo en verde! En fin, una experiencia única.
  • Comida: deliciosa. También es cierto que yo tengo un paladar poco exquisito, pero aún así no puedo quejarme. Nos hay ayudado nuestros amigos florentinos al llevarnos a restaurantes o locales donde se podían degustar platos típicos de la zona. Eso sí, tampoco hay que alarmarse, que el bistec a la florentina no era más que un cacho de carne poco hecho y la ternera era al vino como la hace mi madre en casa.
  • Metrosexuales: porque o bien había más gays que en el Orgullo en Chueca o bien los tíos se arreglan tanto que parecen maricones perdidos. No estábamos cada dos por tres girando la cabeza, pero había cada uno que quitaba el hipo. Muy monos, muy divinos y con un amigo al lado de las mismas características. Gays? Heteros? Vete a saber! Con tal de que les miraras con deseo, me temo que les resultaba suficientemente satisfactorio para su egos.
  • Visitas culturales: o cómo dejarte más pasta que en una noche loca de copas. Porque cada museo tenía su entrada y no había bonos ni nada parecido. Para tener descuento o eras jubilado o tenías menos de 25 años (pese a lo que digáis, no cumplo ninguna de las dos condiciones). Subir a la torre de Pisa eran 15 euracos como 15 soles. La Academia, los Uffici, las iglesias... En todos los sitios había que aflojar la cartera. Así hemos vuelto, con más números rojos que la ruleta de un casino.
  • Arte y erótica: porque en el Renacimiento eran un poquito... En fin, que es verdad que yo siempre tengo la mente calenturienta, pero no me digáis que no hay esculturas en ciertas posturas que... Y no sólo eso, el cuidado de las formas en, por poner un ejemplo tonto, el culo representado, hacía que mirar una escultura tuviera mucho más interés. Y no voy a hablar del culo del David, porque el Poseidón de la Plaza del Palazzo Vecchio tiene su miga. Y Hércules, que los Medici lo tenían como su patrón, también tiene un culito que... mmmmm...
  • Porcellino: lo mismo que Canaletas en Barcelona, Km. 0 en Madrid o Trevi en Roma. Le tienes que tocar el morro al jabalí para volver a Florencia. Pero ya que estábamos, pues no sólo le tocamos el morro... Una imagen vale más que mil palabras. Ahora creo que es el jabalí el que quiere que volvamos nosortos a Florencia otra vez...
  • Italianos: son unos mamones. Bueno, estoy generalizando, pero es que me dolió mucho muchísimo que un par de ellos tuvieran el valor de echarme.... 38 AÑOS!!! Vale, aparento más, pero... había que ser tan cruel? Mecagoenlosmenguesfritos! Sigo picado, qué pasa!
  • Guiris: es decir, nosotros y el resto de extravagancias que pululaban por la ciudad. Los japoneses cumplian el estereotipo a la perfección con sus cámaras, pero la palma se la llevó una rumana choni! Hipermegafuerte! Su gorrita plateada, su minifalda, sus botas hasta la rodilla plateadas también... La vimos un par de días y nos faltó el tiempo para hacerle una instantánea disimulada. Por favor, si ella llega a ver esta imagen y le molesta, que me lo diga y la retiro al instante.
  • Policía: es que tampoco pude contenerme, porque los trajes de la policía local no tienen desperdicio...

Desde luego las explicaciones se quedan un poco cortas, porque cada momento tiene su cosa, pero os tendréis que confirmar con esto. Quienes estén dispuestos a aguantar dos horas de fotos, pueden pasarse por casa. Nosotros ponemos las palomitas y el agua. Quienes no estén dispuestos, ellos se lo pierden. Aún así recomiendo encarecidamente a todo el respetable que acuda a visitar esta bella ciudad, porque merece la pena enormemente.


Y dado que no ha habido mucha "chicha" y que hace tiempo que no actualizo, en breve tendremos otra entrada más... Más mía, para que nos entendamos (no Sufur, no voy a hablar de sexo a niveles de película porno, para eso ya tenemos el messenger tú y yo).

26 octubre, 2008

Nova

Domingo, 26 de octubre de 2008

Aunque he de reconocer que mi amigo Sufur podría hacerlo de una manera más precisa, me tomaré la libertad de hacerlo a mi modo y gusto. Porque buscando en la wikipedia he aprendido que no es lo mismo una Nova que una Supernova. Y también he aprendido que yo soy una Nova, una simple y pequeña nova en el firmamento.

Básicamente y sin entrar en detalles, una Nova es la explosión de una estrella que provoca un destello potente de luz durante unos días. Las Supernovas tienen otras causas y las explosiones se mantienen en el firmamento durante semanas o meses. Esa sutil diferencia es la que ha hecho que me decida a considerarme una Nova.


Muchas veces me ha ocurrido cuando he conocido a alguien que he conseguido deslumbrarle con mis pocos o muchos encantos, trabajándome el momento, buscando los puntos débiles, seduciendo con todas las armas posibles. La explosión se llevaba a cabo y, en esas ocasiones, el momento podía ser digno de apuntar en el cuaderno de la memoria. Sin embargo, como en las Novas, el efecto conseguido se disuelve poco a poco y a los pocos días, ese apunte queda como tal, como un apunte de lo que fue y ya no es. La luz cegadora se apaga y queda lo que hay en realidad, el fondo completo al descubierto. Entonces ya no es tan interesante. De hecho se va dejando de lado inconscientemente hasta que se aparta por completo. Y si ya contamos con que otra Nova o Supernova ha aparecido en escena, el efecto el prácticamente inmediato. Las luminosidades no se complementan: se solapan. Es la tendencia natural, sólo sobrevive el más fuerte.

Me consta que mantengo a mi lado fieles amigos que me quieren a pesar de todo y que conocen mis explosiones y mis momentos de oscuridad, pero creo que el mundillo en el que me muevo me ha acostumbrado a estar siempre delante del foco y perderlo me hace sentir pequeñito (como las estrellas enanas blancas). Esta semana lo he comprobado y duele, pero hay que acostumbrarse. Al fin y al cabo, también es cierto que poco a poco los años van pasando y que ya no soy un jovencito apetecible para todo el mundo que pueda comerse lo que le echen. Esta semana lo he comprobado y el tiempo me dará la razón, porque hemos conocido a alguien que da la sensación que se ha rendido a algunas de mis virtudes. Pero yo sé que será cuestión de días que el nivel de interés decrezca, que me convierta en una entrada más en la agenda de un móvil nuevo y que despúes incluso desaparezca de ahí.

Y entonces los astrónomos ya no se acordarán de aquella Nova que iluminó el cielo durante unos días.

22 octubre, 2008

Tú ya tienes pareja

Martes, 21 de octubre de 2008

Este fin de semana pasado hemos estado de "convivencia" en Alfaro, un pueblo en el extremo derecho del mapa de La Rioja. Solemos hacer un par de ellas al año y siempre hago algún comentario o incluso cuelgo fotos. Pero esta vez me parece que voy a ensañarme con ganas. ¡Porque yo lo valgo!

"Tu ya tienes pareja". "Claro, como vosotros ya vivís juntos". "Oye, que ya tienes a tu novio". Aburridito estoy de ese tipo de frases que discriminan (nunca de forma positiva) a las personas que, aun teniendo pareja, no se apergaminan en una relación que puede llegar a asfixiarles. Quienes me conocen ya saben mi especial predisposición a conocer gente nueva, tomarme confianza rápidamente y, si se tercia, tontear sanamente. Sin más. Las intenciones posteriores pueden llegar o no a cumplirse, pero no por ello se debe dejar de jugar. El juego en sí mismo es el mejor premio, ya que entretiene, divierte y nos hace sentir especiales (o hacemos sentir especial a alguien).

Sin embargo siempre hay voces y mentes que rápidamente salen en defensa de una idea absolutamente monogámica y polvorienta de pareja que bien parece el concepto heteromachista de matrimonio de toda la vida, bien lleves saliendo dos meses o dos años. Se escandalizan ante cualquier gesto que pudiera denotar un deje de infidelidad o doblez según su siempre bienpensante punto de vista. Nada de tocar con cierta procacidad cuerpos ajenos, nada de besarse en labios extraños, nada de juguetear con el peligro susurrando a media voz. Nada de nada. Cada oveja con su pareja que es lo que debe ser. El resto de opciones no están contempladas en la ética ni la moral reinante en sus cabezas cuadriculadas. Tú ya tienes pareja y punto.


Puedo entender que haya quien considere que gente como yo juega con la ventaja de que tiene el colchón de seguridad de un novio cuando termina la fiesta para dormir calentitos, hacerse confidencias o simplemente tener a alguien con quien compartir la soledad. O, según piensan muchos, para dedicarse a follar día y noche como conejos. Más quisiera yo y mi libido estratosférica... Entiendo su concepto y lo respeto. Y lo corrijo en caso de no coincidir con la realidad que yo conozco. Pero mi respeto no se ve reflejado en quien me rodea. Porque yo, como ya tengo pareja...

En fin, este tema me calienta mucho y supongo que sólo es cuestión de olvidarme del asunto hasta el siguiente encuentro. O que coja una recortada y empiece a disparar desde lo alto de un campanario. Lo que sea más cómodo.


Pasando a temas más frívolos (que sé que os gustan...), el fin de semana discurrió sin grandes incidentes dignos de mención. Que nooooooooo. Hubo grandes momentos que no pueden ser explicados por escrito, sino que hay que vivirlos en directo o pierden toda la gracia. Os haré un mix para que no entendáis nada pero sepáis que algo debió pasar. Ante todo consideremos que la "estrella invitada" del fin de semana (título que personalmente concedo al asistente que más éxito cosechó entre el resto) fue, como siempre, para un novato: J. Era su primera vez, imagino que algo acojonado de no saber dónde se metía, pero sabiendo que necesitaba una actividad de este tipo. Un encanto. Tuvo la suerte de ser placado en primera persona por A. L., que se encargó de dejarle claro lo mucho que le gustaba y lo deseaba. El resto tuvimos que contentarnos con las migajas cuando A. L. se iba al baño o a pedir una copa y podíamos charlar con un poco de tranquilidad con J. Menos es nada. Por otro lado tuvimos una pareja de amigos de Madrid que casi habría que apodarles "Las Divinas". Deliciosamente encantadores, muy maricas, muy divertidos, muy animosos, consiguieron levantar una fiesta que discurría peligrosamente hacia el aburrimiento. Ojalá que vengan más veces con ese buen rollo y esas sonrisas inmaculadas. J. Palencia fue mi gran confidente de cotilleos e información variada. Cada vez que viene le cojo más cariño. Es la amiga perfecta para un fin de semana así. M. (de Calahorra) fue un poco la mosca cojonera, con sus puntualizaciones acerca de lo que es una "corva" cuando yo había dicho "hueco poplíteo" o con los "músculos orbiculares" de la cara. Y no digamos cuando amenazó con denunciarnos en la Comunidad Autónoma por permitir fumar en la fiesta. ¡S¡ él se acostó a las dos horas de empezar! Por suerte se perdió el concurso de culos, que fue todo un éxito. Adividan quién ganó... ;)



Podría seguir horas y horas con los detalles, las bromas, las gracias y los chistes, pero no pillaríais ninguno o sería demasiado absurdo una vez pasado el momento. Simplemente confirmar que el fin de semana fue cojonudo, como siempre. Que me encantó ver a los viejos y a los nuevos. Que espero poder estar todo el finde en primavera. Y que estáis todas y todos invitados para venir con nosotros a pasarlo así de bien.

08 octubre, 2008

Ya estoy aquí! (de nuevo)

Martes, 7 de octubre de 2008

Os preguntaréis qué ha pasado para estar tanto tiempo sin actualizar. O tal vez no os lo preguntéis, pero os lo voy a explicar igualmente. La semana pasada estuve de vacaciones, de esos días que te tienes que coger porque si no los pierdes y al final ni haces nada provechoso, ni vas a ningún sitio de viaje ni casi sales de casa. Pero eso sí, me pegué unas viciadas al WOW que por poco se me caen los ojos de las cuencas! Pero es que tenía unas ganas locas.

Tanto si sabéis de qué va como si no, os hago un rápido resumen. Friki-fisio me comentó que se había hecho un personaje de los "malos" y (en su caso) feos. Yo sentí un poco de envidia y me hice un nuevo personaje (es el tercero ya) malo pero guapo. Se llaman Elfos de Sangre y decidí que probaría a que fuera un Brujo terrible y poderoso. Bien, en este juego los brujos pueden invocar esbirros demoníacos para que les echen un cable y hagan comentarios jocosos de vez en cuando. Yo ya lo sabía y no paré hasta que conseguí como esbirro a una súcubo cachondona y bastante malvadilla. Vamos, el sueño de todo hetero hecho demonio. De hecho, me hice una foto con ella para enseñárosla (si hacéis click en la imagen, la veréis en tamaño natural).



Asuntos frikis aparte, estos días han supuesto un gran cambio en mi vida... Bueno, más bien en la vida de Javi. Finalmente se cumplieron sus peores expectativas y le han despedido de la notaría donde llevaba trabajando más de siete años. La crisis. Menos compra-venta de pisos, menos dinero en las arcas de los "pobres" notarios. Así que aquí tiene su cheque y no vuelva usted mañana. Ni gracias ni nada.

La verdad es que como ya lo habían avisado y se lo esperaban, no ha sido un golpe duro. De hecho, creo que es una oportunidad para él de salir de un trabajo en el que no lo valoraban adecuadamente y encontrar algo mejor. Puede tomarse un pequeño respiro porque la indemnización no ha sido mala (como si les faltara el dinero a esos cabronazos) y plantearse tranquilamente qué quiere hacer con su vida. Estaremos ahí a ver en qué se le puede echar una mano.

En fin, unas puertas se cierran y otras se abren. Lo que sí es cierto, es que los cambios en la vida afectan a las parejas y el tiempo nos dirá si para bien o para mal. Tengo confianza en que será la primera opción y que es sólo un rellano en la escalera de la vida.

Vale, la metáfora es pésima, pero seguro que lo ha entendido todo el mundo.

24 septiembre, 2008

Viaje de relax

Miércoles, 24 de septiembre de 2008

Os lo tengo que contar, os lo tengo que contar que fue muy gracioso...

Este fin de semana, aprovechando la conjunción de que yo tuviera un sábado libre y el lunes hubiera puente por ser fiestas en Logroño, decidimos hacer una escapada a Isla, en plan relax y soledad. Fue un poco triste dejar el chocolate en la ciudad, pero seguro que sabría defenderse solo.

El caso es que habíamos reservado hace ya un mes y no habría ningún problema: una habitación abuardillada en el último piso, con vistas a la playa, cama de matrimonio, sin comidas incluidas y todo el descanso del mundo para nosotros. Y allí que nos fuimos el sábado sin una pizca de prisa.

Llegamos, maleta en mano (según Javi yo parecía Audrey Hepburn, pero no se lo cree ni él) hasta la recepción donde una sonriente mujer de unos 50 años y el pelo decolorado en la peluquería nos preguntó si teníamos reserva. Sí, a mi nombre. Mira en la pantalla del ordenador y tuerce el gesto. "Vaya, qué fastidio. Se han equivocado y os han puesto cama de matrimonio." Un segundo después aparece una compañera suya detrás y pregunta qué ocurre. "Nada, que les han puesto cama de matrimonio. Pero no es preocupéis, que ahora mismo lo solucionamos." Yo pongo cada de póker con sonrisa de quitar hierro al asunto y digo (según Javi muy borde, según yo intentando ser conciliador): "No, si es que habíamos pedido cama de matrimonio." Nos miran y en una milésima de segundo cambian el rostro y vuelven a ser amables y pizpiretas. "Ah, pues estupendo, estupendo. Perfecto entonces. Además la habitación es preciosa, con vistas al mar. Sí, sí, ahora os damos la tarjeta."


No, el chulazo rubio no nos esperaba en la cama (ya podría haber sido una deferencia del hotel), pero me sentí un poco más militante y contento. ¡Para una vez que no nos dan dos camas juntas!

¿Veis lo fácil que es contentarme?

20 septiembre, 2008

Bodas familiares

Sábado, 20 de septiembre de 2008

Como tarde un poco más, empalmo con la boda del mes que viene, por Dior! Y como tarde más aún, acabo haciendo una crónica de la cena de Navidad con mi familia!!!


En fin, he superado con considerable éxito la primera boda como pareja oficial de Javi. Y vaya boda! Como las bodas gitanas, casi, porque casi que se empieza el viernes por la noche y casi que termina el domingo para comer. De continuo no, claro. El viernes por la noche se suele quedar para salir y a una hora algo menos prudente ir a rondar a la novia para que ella y los padres inviten a algo de comer y algo de beber (para quitar el frío). El día de la boda, como es evidente, hay banquete, fiesta y marcha. Y el domingo las familias respectivas (o la parte que sobrevive y quiere) se juntan a comer. Creo que es la primera boda a la que asisto en la que estoy todo el fin de semana enfangado con gente, sin parar de comer o de beber. Normal que la Wii casi pidiera la extramaunción cuando me subí el lunes a ver cómo estaba... La muy pedorra...


En fin, dado que en la boda apenas conocía a casi nadie y hubo varios momentos en los que pude apartarme deliberadamente a observar detalles, hay varias conclusiones y teorías que debo compartir con vosotros, mis queridos y muy invisibles lectores.

  • Tengo un cuñado que, mejorando lo presente que tengo en casa, está como un queso. Ha tenido una juventud un poco canalla, sonrisa picarona, alto, moreno, tez tostada, ojos vivos. Y, mira, no me acostaría con él. Creo que, o bien no estoy TAN salido como yo pensaba, o bien empiezo a tener algo dentro de la cabeza. Madurez lo llaman, ¿no?
  • El reportaje fotográfico es un coñazo tanto para los novios como para los que les llevamos y nos dedicamos a mirar. Yo, como buen cuñado, eché un cable con la cola del traje de la novia, se sostuve el ramo cuando no era necesario e hice un par de sugerencias en absoluto brillantes que sólo escuchó el cuello de mi camisa.
  • No en todas las bodas hay alguien extremadamente hortera vistiendo. En ésta al menos no lo hubo. Y eso que me fijé a conciencia, para luego comentar la jugada. Nada, todas estupendas y divinas.
  • Sí, según avanza el banquete y el vino corre en grandes cantidades, la gente empieza a perder los papeles soberanamente. Hubo hasta corrida de toros (una silla del revés hizo de morlaco) con cogida incluída. La novia demostró que sabe manejar el capote mejor aún que su marido, que quede claro.
  • Las rencillas familiares molan más cuando eres ajeno a ellas. Y más aún cuando todo el mundo intenta aparentar pero la olla está con la presión a tope. Será que en otras bodas yo era ciego o no me contaban nada, pero... madre mía! La sangre no llegará al río, aunque es curioso. Las relaciones humanas nunca dejarán de sorprenderme.
  • No es tan genial como parece ser un poco el centro de atención de la boda cuando tu novio va llamándote de vez en cuando para presentarte como tu "pareja" a ciertos familiares. Eso sí, es positivo el paso que ha dado, porque la naturalidad con la que ya lo decía y las sonrisas de satisfacción de esos familiares cuando se sentían importantes al compartir una noticia así, no tiene precio. Yo sólo sonreía y hacía de esposo ideal. Para estropear mi imagen siempre hay tiempo.
  • Pensar que el zapato que sólo te aprieta un poco dejará de molestarte a lo largo del día, es una suprema estupidez. Cuando sean las tantas de la mañana, desearás tener una motosierra para cortarte las piernas a la altura de los tobillos.
  • Es cierto, en toda boda siempre hay algún gay. En ésta, éramos nosotros.
  • ¿Por qué cuando estoy escribiendo esta lista me aparecen puntos pero después al publicar salen unas flores terribles?


La verdad es que hay que reconocer que son reflexiones de alto nivel intelectual y que podríamos estar horas debatiendo, pero no va a ser el caso. Prefiero dejarlas en el aire y que nos sirvan de acicate para próximas reuniones sociales.

11 septiembre, 2008

Viajando sin parar

Jueves, 11 de septiembre de 2008



Caramba, al escribir la fecha me he dado cuenta de que es un fatídico día. Hoy los norteamericanos vuelven a ponerse los crespones negros para recordarle al mundo (porque ellos creo que siguen sin olvidarse) que hace unos años fueron objeto de uno de los peores atentados terroristas de la historia. Y hoy también se celebra el funeral multitudinario por el accidente de Barajas. Podría ponerme estupendo y trivializar estas dos cuestiones pero creo que son temas muy delicados y que debería andar con más cuidado del que me apetece.

Pero hoy me ha tocado estar una vez más en la tienda de Calahorra, cubriendo las vacaciones de una compañera y mañana otra vez más. Llevamos así la semana pasada y ésta. Fue una mala decisión tomada por otras personas debido a la prisa, pero así la hemos llevado entre mi compañero y yo. En este pueblo, este centro comercial, por las mañanas, es muy tranquilo y me permite aburrirme como las ostras en el inmenso océano azul porque no tengo nada que hacer. Otra cosa son los asuntos pendientes en mi tienda habitual, pero he decidido no agobiarme con ellos. Cuando esté allí, lo haré.



La soledad, como siempre, me permite ponerme un poco al día conmigo mismo y mis pensamientos. A veces sólo necesito un rato para caer en el estado meditativo que suele sorprender a la gente que me conoce, pero me ocurre, sin duda. Me considero una persona muy introspectiva, que se come mucho la cabeza para mí mismo, sin acabar de exteriorizarlo. Me he acostumbrado a eso con el tiempo y ahora es complicado revelar los enrevesados pensamientos que puedo llegar a hilar. De hecho, a veces tengo asociaciones mentales que yo tengo que plantearme para saber cómo he llegado a ellas.


Casualidades de la vida éstos días me han preguntado un par de personas qué tal estaba, cómo iba mi relación con Javi y cómo estaban aquellos temas primaverales (no me apetece buscar las entradas, no tengo ánimo para volver a leerlas). Todo va bien, todo es perfecto, todo es maravilloso y estupendo y sonrío y doy credibilidad a mis palabras. En el fondo es lo que la gente quiere oír, que eres feliz, que te va bien y que aún se puede creer en el amor (o en lo que sea). En parte les cuento la verdad y en parte me callo mis reflexiones solitarias. Hoy voy a dejar algunas aquí, por liberarme de carga emocional mal contenida.

No hay que alarmarse: estamos bien. Pero después de un derrumbe emocional como el de hace unos meses, las cenizas suelen encenderse levemente en cuanto sopla un poco de viento. Ya no me planteo qué hubiese ocurrido si hubiera tomado una decisión en otra dirección, no tiene sentido. No me planteo mi vida de otra manera a como la estoy viviendo ni otro futuro al que tengo de forma inmediata ante mis narices. No me planteo nada porque es inútil. Pero no como una desesperanza anclada a un futuro oscuro y vacío. Simplemente he llegado a la conclusión obvia de que cuantos más planes hagas, más se te pueden caer por los suelos, con lo cual es mejor ir poco a poco y preparar lo que está en tu mano y a tu alcance y que puedas apreciar/corroborar/comprobar en un breve plazo. Supongo que el placer inmediato sigue controlando mi vida. Hay cosas que nunca cambian.


Estamos bien y estoy bien. Tal vez la llegada del otoño esté revirtiendo un poco mi espíritu infatil y banal, que suele despuntar cuando menos debería. Pero así son los niños. A veces me sorprendo con la mirada perdida en el infinito, con pose melancólica y divagando acerca del daño que he podido causar y que puede que haya dejado cicatrices imborrables. Retorno a la primavera, a los días perdidos llorando casi sin parar, a la dureza de las decisiones terrenales, al placer de encontrar unos brazos que me daban el calor que necesitaba. Avanzo por un verano llego de altibajos menos intensos pero rodeados de colorido para no asustar a quienes me rodeaban. Ha sido un verano que ha pasado sin pena ni gloria, dado que no nos fuimos de vacaciones a ningún lado. Vacaciones que suelen marcar el año y para mí son el respiro de la cotidianeidad asfixiante. He rebajado mi libido para replegarla a unos niveles aceptables y manejables, aunque siga siendo un demonio que me susurra tentadoramente desde el rincón más oscuro de mi mente. Son épocas, me digo a veces, sólo son épocas que pasan.


Sólo son épocas y pasarán. Las buenas y las malas, como un ciclo. Ahora mismo puedo considerar que estoy en una de las "buenas", pero sigo teniendo en mente aquellas "malas" y no quiero que vuelvan a repetirse. Al menos no porque yo haga algo provocándolas. Otra vez no. Otra vez no...


Pero no puedo dejar de recordarlas y pensar que, en su momento, fueron MUY buenas.

01 septiembre, 2008

Chocolate belga

Lunes, 1 de septiembre de 2008

Se dice que el chocolate belga está delicioso. Puede tener un sabor tan delicado que satura el sentido del gusto y anula la capacidad de saber los condimentos que le acompañan. Pero su mera imagen despierta cierta sensación de ansiedad y deseo irrefrenable que puede llevar a cometer un pequeño acto de maldad. Puede ser algo premeditado o podríamos considerar que nos dejamos llevar por nuestras más bajas pasiones, pero siempre tendremos la excusa de que la tentación era demasiado fuerte y no pudimos evitarlo.


Cuando se toma un bombón de chocolate belga en las manos se puede sentir su crujiente textura exterior, casi como un amago de protección al delicioso núcleo que nos espera. Debemos cogerlo con cuidado, ya que el mero calor de nuestras manos puede hacer que se derrita y echemos a perder el gozar plenamente de las sensaciones que pueda ofrecernos. Sin dejar de admirarlo se acerca a nuestros labios entreabiertos y el aroma potente nos embarga y envuelve para complementar el abanico de placeres del que seremos víctimas. Cuando se clavan los incisivos y los primeros crujidos resuenan inevitables, ya no hay marcha atrás. El chocolate líquido inunda como un torrente nuestra boca y baja por la garganta abriéndose paso sin pedir perdón por la intrusión.


El subidón, los nervios enviando señales al cerebro, nuestros ojos cerrados... Todo ello mejora y multiplica la sensación hasta convertirla en algo prácticamente orgásmico, pero sin igualarlo... Aún. Es probable que echemos la cabeza hacia atrás, tal vez para evitar que esas gotas de relleno se desperdicien. Y tal vez al hacerlo emitamos un ligero gemido primigenio de placer incontrolable, de olvido de la realidad, de egoísmo puro y duro. O tal vez nuestra lengua juguetee con lo que quede de cobertura antes de masticar (o lamer, según gustos) lo que quede. Porque ahora sí que se habrá derretido en nuestros dedos. Dedos que también lameremos por el placer de saborear los últimos restos de unas sensaciones que conseguirán hacernos sonreír y sentir que flotamos sin tocar el suelo.


Posiblemente todos hayamos tenido la posibilidad de comer un buen bombón, tal vez belga, tal vez no. A veces tienes la impresión de estar cometiendo una pequeña travesura, de que no es conveniente... Pero quién puede resistirse a un dulce exquisito, que tan generosamente se ofrece. Quién puede decir que no a la mera idea de sensaciones encontradas, mezcladas y agitadas en nuestro interior. Quién puede rechazar uno, sólo uno, una sola vez, intentando convencerse de que no repetirá porque no se debe (pero sabe que a la mínima oportunidad caerá de nuevo en la tentación). Así pues... ¿Por qué negar la evidencia?

Dejémonos llevar por la exuberancia de los chocolates belgas. O por los bombones de cualquier otra pastelería. Sencillamente, tomemos la iniciativa y cojamos uno... Espera. ¿Sólo uno?

28 agosto, 2008

Breve resumen

Jueves, 28 de agosto de 2008

Si es que estas vacaciones de wii y wow no dejan tiempo para nada...

En fin, así resumiendo rápidamente:
  • El domingo tuve mi primera comida "oficial" con la familia política. La verdad es que fue mejor de lo que yo esperaba, aunque no era demasiado complicado. Mi suegra me trató estupendamente, introduciéndome en las conversaciones y yo escuchando atentamente las historias que contaron todos de la infancia de Javi y sus hermanos. Esos típicos momentos en los que todos pasamos algo de vergüenza ajena cuando preferiríamos que nuestra madre tuviera algo de amnesia parcial...
  • Ya voy controlando un poco mejor la wii e intento hacer una media hora diaria de ejercicio. Vale que es porque no tengo nada más que hacer a lo largo del día, pero tal vez cogiendo costumbre... Mi edad wii (por si a algún cabronazo le interesa) ha descendido bastante y aún así no tengo agujetas ni nada.
  • Finalmente parece que esta semana de vacaciones no veremos la playa. Qué se le va a hacer... Íbamos a ir hoy, pero anoche no dormimos mucho y prefiero que Javi descanse a que vaya a disgusto. Tal vez el sábado...
  • Friki-fisio ha vuelto a la ciudad, con lo que las partidas de Wow serán compartidas de nuevo y, con ello, más divertidas. Que ya tenías ganas, leñe! Se le echaba de menos.
En fin, así en plan rápido es más o menos lo que ha ido pasando estos días. Seguiremos informando...


22 agosto, 2008

Estoy enamorado... Ayns...

Viernes, 22 de agosto de 2008

DE NUESTRA NUEVA WII!!!!


Luego edito y os sigo contando...

Quien dijo luego...
En fin, que decidí hacerme el generoso y regalarle a Javi por su cumpleaños una Wii. Vale, en realidad era un regalo para los dos, pero la excusa también valía, no? También cogí la tabla Wii Fit para hacer ejercicios y gimnasia y creo que va a ser nuestra perdición. Con el juego de la foto de arriba, el Wii Sports, he acabado sacando agujetas en el brazo derecho y con la tabla de ejercicios me he enterado de que estoy en el límite de sobrepeso (ya lo sabía, pero que te lo diga una tabla parlanchina jode más).

Ahora voy a tener que conjugar dos vicios: wow y wii. Pero los dos empiezan por W... ¿Será una señal? ¿Y este modelo que no venía incluido dónde se compra?

16 agosto, 2008

Pantalones

Logroño, 16 de agosto de 2008

Yo me quiero comprar esos pantalones. Son bonitos y me gustan y además sé de buena tinta que no los tiene casi nadie, con lo cual me sentiría algo más único si cabe, aunque fuera para mi disfrute personal. He ido a la tienda y los he visto más de cerca y me han gustado más aún: su tacto es suave y su patrón muy bueno. Los he tenido en la mano un par de veces y, aún sin decidirme, los he acabado por dejar de nuevo en su sitio. No debería comprarlos y lo sé, pero la tentación es demasiado fuerte. Me gustaría llevarlos puestos y verme en un espejo, sentirlos encima de mi piel y notar cómo me acarician y se ajustan a mis piernas. Sin embargo, el precio a pagar es demasiado alto y no sé si estoy dispuesto a pagarlo.


El dependiente, viendo mis dudas, se ha acercado a mí y hemos hablado de los pantalones en cuestión. No entiendo por qué, pero no me los ha recomendado. Ha dicho que el tacto es más basto de lo que yo quiero notar y que el patrón engaña, porque tiene muchos fallos. Según él, no me merece la pena comprarlos y es mejor que siga con mis pantalones de siempre, porque me sientan mucho mejor. Y estoy seguro de que es así, pero la tentación... Me ha dejado que me lo piense un rato y he dado una vuelta por la tienda, pero siempre acababa frente a la misma estantería pensando en esos pantalones.


Si me los compro y los uso, puede que después de la primera puesta ya no me resulten tan interesantes y los acabe abandonando en un rincón del cajón. Entonces el dependiente habrá tenido razón y no habrá merecido la pena pagar por ello para después rechazarlo y olvidarme. O puede que así me de cuenta y aprecie más mis viejos pantalones y los nuevos los pueda tener en el armario como una prenda más, guardada con especial cariño pero respetando que sigan nuevos e intactos. Pero si no me los compro... Siempre me quedará la duda de cómo podrían sentarme al menos una vez. Y desde luego no voy a ser tan cutre de usar un probador para un vistazo rápido. Si me los pongo, quiero que sea con calma, disfrutando y sintiéndolos completamente sobre mi piel. Algo rápido sería hacer de menos a una prenda tan apetecible. Sin embargo, el precio... El precio. A veces el precio a pagar me echa para atrás y no porque no pueda asumirlo, ya que es un gasto que no desequilibraría mi ya menguada economía, pero sí que me demostraría a mí mismo que no puedo controlar mis impulsos más básicos. Y de nuevo daría la razón a otra gente, que me lo ha dicho en repetidas ocasiones. ¿Y si los compro y me gustan tanto que quiero ponérmelos más veces a pesar de saber que no me quedan del todo bien? Tal vez eso sería lo peor, porque no podría hacerlo sin llevarme las manos a la cabeza por mi falta de previsión o, más bien, de visión a largo plazo. Sería una satisfacción inmediata pero una decepción más adelante. Si los pantalones pudieran hablar, seguramente no querrían eso.


Pero los pantalones no hablan, te dejan decidir a ti y son objetos pasivos que se dejan poner o no según tu decisión. Ojalá hablaran y me dijeran qué debo hacer. Aunque después yo siga haciendo lo que quiera.