31 julio, 2008

Frustración

Jueves, 31 de julio de 2008

El vampiro volvió a maldecir por lo bajo una vez más aquella fresca noche de verano. Notaba que la Bestia rugía de placer en su interior debido a la ira que iba acumulando poco a poco, luchando contra sus cadenas para tomar el control una vez más. Pero de momento estaba contenida, no le daría el placer de manejar sus actos. Aún no. Esa noche, no.

El sentimiento que le embargaba partía del estómago, como un volcán a punto de explotar. Sentía como si se chocara contra un muro de hormigón armado una y otra vez, de forma consciente pero inevitable. Se hacía daño pero aún así no dejaba de golpearse metafóricamente. Una y otra vez, una y otra vez. Y aun sabiendo que no lograría derribarlo a cabezazos, le enfurecía no superar ese obstáculo. Analizó de nuevo la sensación y por fin pudo ponerle un nombre: frustración. Le frustraba no conseguirlo. Pero, ¿por qué?


Había aparecido de repente y, como otras veces, le llamó poderosamente la atención. Era un muchacho joven pero de mirada curtida. Sonreía abiertamente y hablaba con la soltura de quien no tiene miedo de expresar lo que siente. Trabajaba como auxiliar en una residencia de ancianos, lo cual le aporta una calidez y una cercanía poco habitual hoy en día. El vampiro podía escuchar los latidos de su corazón cada vez que estaban a escasa distancia y eso le volvía loco. Su pulso era potente, a veces salvaje, pero siempre constante. Había movido todos los hilos que conocía para acercarse a él, incluso algunos poco recomendables. Lo había invitado a algunas fiestas privadas, le acechaba cuando salía del trabajo por las noches, estaba presente en los bares cuando salía de fiesta con sus amigos... A pesar de todos sus esfuerzos, el muchacho seguía marcando unas barreras imposibles de superar, ya que esquivaba con elegancia todos los acercamientos y asaltos y se rodeaba de una impermeabilidad digna de los Nosferatu más ancianos. Pero aún así seguía siendo un caramelo demasiado dulce como para olvidarlo.

El vampiro había llegado a usar sus poderes Toreador de persuasión y no parecían haber hecho efecto. Y eso le hice sentirse más frustrado aún. Sus habilidades sobrenaturales no le habían fallado casi nunca y tenía que ser justo ahora, con esa persona en concreto. Tal vez algún Malkavian malicioso estaba actuando desde las sombras, o un Tremere había usado su magia para proteger a los mortales en los que él se fijaba. Pero ese joven... Era el espécimen adecuado para entrar a formar parte de su Rebaño, ese selecto grupo de mortales que podían ser utilizados para alimentarse sin miedo y con total impunidad por un vampiro y que eran protegidos por la Tradición del Dominio. El Toreador, como ex-príncipe de la ciudad, aún conservaba ciertos privilegios y su Rebaño era uno de ellos.

Como medida casi desesperada y en último extremo, decidió hacer un acercamiento directo. Sin máscaras, sin trucos mentales, se sentó a su lado una noche en un bar y empezaron a hablar. Comenzaron con las típicas conversaciones de desconocidos, en las que apenas se deja entrever nada de uno mismo, pero pronto pasaron a temas más elevados, como el amor, el futuro, la alegría y, cómo no, la tristeza. Se volvieron a citar al día siguiente y el vampiro no fue consciente de que había caído en unas redes que le empezaban a envolver como un sutil aroma, que no se ve, pero se intuye. Aquel muchacho no le ofrecía nada concreto, sino su mera presencia. Conocía sus intenciones desde hacía tiempo, ya que había coqueteado con los Vástagos alguna vez en su vida y eso le había marcado, pero aún así se ofrecía sin miedo a una conversación, un contacto. Y eso dejaba al vampiro sin argumentos para convencerle de que él era diferente porque le ofrecía un puesto de honor en su Rebaño. No quería simplemente tomar su sangre y dejarle tirado como quien se deshace de un periódico usado, no, no sería así. Pero el muchacho sonreía con un curioso gesto de amargura y cambiaba el tema de la conversación hacia algo más mundano y trivial. Seguía esquivando, seguía saliendo por la tangente a pesar de que las cartas ya estaba encima de la mesa. Ofrecía, pero marcando sus propios límites.

Aquella madrugada el vampiro regresó a su refugio caminando tranquilamente. Había dejado el deportivo bien aparcado y necesitaba refrescarse un poco. El muchacho no le estaba volviendo loco ni había conseguido hacerle perder el control, curiosamente. Posiblemente sus experiencias recientes con los mortales le habían conferido algo de sabiduría, cosa que no abundaba mucho entre los de su clan. Tal vez lo que le ofrecía este muchacho era tan nuevo que la curiosidad le podía y quería explorar la nueva sensación de una nueva... amistad. Hasta la palabra le resultaba extraña cuando la pronunciaba. Pero aún así lo consideraría como una experiencia más, algo que probar para poder observar sus reacciones y se capacidad de control. A pesar de todos sus años de no-vida, se seguía sorprendiendo a sí mismo y quería continuar aprendiendo. Para algunos maestros orientales, ahí estaba el camino de la perfección.

Para amenizar el camino sacó del bolsillo su iPod de última generación, donde se hacían hueco desde el último éxito de ventas, hasta la balada más olviadada de hacía décadas. Repasó los títulos de las canciones dudando con qué deleitarse, pero llegó a una con la que no pudo reprimir una sonrisa y recordar una frase que había dicho su nuevo amigo cuando, en el beso de despedida, el vampiro le rozó el cuello con los labios. Pidió que no le volviera a hacer eso porque le despertaba un...

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26 julio, 2008

Superando la crisis de los 30

Sábado, 26 de julio de 2008

Aun con un poco de retraso, llega el habitual comentario del día de mi cumpleaños. No ha podido ser antes, porque ya sabéis cómo son estas fechas. Que si te invitan a una fiesta sorpresa en la casa de no sé qué famoso... Que si el embajador de algún país perdido te invita a cenar en su mansión de las afueras... Que si hay recepción en el Ayuntamiento para darte la llave de la ciudad... En fin, un no parar. Es taaaaan duro ser alguien a quien se rifan los altos estamentos sociales......

Al menos en mi mundo paralelo.



En fin, realmente fue un día de trabajo, con lo cual no hubo nada especialmente excitante ni emocionante. Como siempre, me hizo ilusión recibir llamadas y mensajes de un montón de gente, en algunos casos una grata sorpresa. Por ejemplo el primer mensaje del día, a las 9 de la mañana, de César y María, que me felicitaban desde Barcelona. Qué majos, pese a lo poco que nos vemos. Siempre nos acordamos de nuestros cumpleaños, qué menos. La distancia es el olvido si se deja demasiado tiempo.

Pero dejando atrás descripciones infantilistas acerca de quién me llamó o se olvidó, vayamos a lo realmente importante: LOS REGALOS. Imposible negar que soy un poco materialista, pero desde luego que cambiaría todos los regalos del mundo con una buena fiesta con mis amigos. Aún así, como algo cayó, creo que es adecuado comentarlo. Y pretendo ser profundamente despiadado, jejeje.


No sé si se aprecia bien en la foto, pero me da lo mismo: os lo imagináis. Como se puede comprobar, es evidente que uno de mis regalos favoritos es la ropa interior. De hecho, con un buen boxer o slip o cualquier otra prenda puedo ser feliz. Problema: tengo el cajón a reventar, porque además, teniendo tantos, tardan más en estropearse. Javi ya me ha dado el ultimatum de que no más hasta que haga sitio. Pues anda que no queda...

Arriba a la izquierda, naranja, es de mis compañeros de trabajo, que se enteraron ese mismo día cuando les llevé algo dulce para comer. Salieron a todo correr a comprarme algo y acertaron con un boxer "positivo", como dicen ellos.

Más a la derecha, los regalos de FF (friki-fisio, para quienes no leyeran la entrada anterior). Uno de ellos algo más serio, un libro del que ya había oído hablar y que tenía ganas de coger por banda. Otro más friki: el Caballero de Andrómeda, el más gay de todos y, por supuesto, el que yo quería ser de pequeño. Me hizo mucha ilusión que una persona que me conoce desde hace relativamente poco tiempo diera con regalos que me tocaban algunas fribras sensibles. Bueno, también implica que soy más transparente que el cristal, pero prefiero dármelas de interesante.

Los de la zona baja de la foto son todos de Javi. Por un lado tiró a lo fácil con dos bóxer, pero qué boxers. Tienen un tacto suave y fresco que me temo que hará que me empalme al ponérmelos y no se me baje hasta que me los quite. Y sé de alguno que me pedirá fotos con ellos puestos. Bueno, veremos qué le pido a cambio, jejeje. Por otro lado fue listo mi noviete y optó por lo útil: corbatero (para la enorme colección que tengo) y vacíabolsillos (para que mi mesilla de noche no tenga el aspecto de una zona de catástrofe natural). Impresionante. Con lo que le cuesta pensar un buen regalo, esta vez se ha lucido. Tuve que agradecérselo, claro... Y cómo lo hice! ;)


Por parte de mi familia, en plan sorpresa, tocó un juego de cocina en plan vaquitas (porque me gusta mucho cocinar, según decidió mi prima pequeña) y un conjunto de calcetines y bóxers. De hecho, este año he decidido bautizarlo "el año de los bóxers" porque creo que con esto tengo hasta que me jubile y un poco más.


Vale, lo reconozco, este pestiño es algo petardo y no tiene mucho sentido, pero ha sido un cumpleaños algo soso debido a las fechas (como todos los años) y a la falta de preparación de una fiesta a gran escala. Tal vez el año que viene. Tal vez no. Pero paso de invitaros que os da por emborracharos y decirme cosas obscenas y luego me dejáis la casa perdida.

Me comprometo solemnemente a recuperar el nivel de mis escritos antes de caer en este tipo de cosas, pero... jo! que era mi día!

21 julio, 2008

Desaparecido en... WOW

Lunes, 21 de julio de 2008

Llevo como 10 días sin actualizar! Madre mía, creo que es una de las peores épocas de dejadez de mi blog en toda mi vida... O tal vez no, pero desde luego sí que me lo parece sin que haya una razón para que no haya nada que comentar. Pienso todos los días en un montón de cosas que escribir y desarrollar con mayor o menor interés, pero al final se acaban disolviendo en la espiral de trabajo, cansancio y poco tiempo libre. Y el poco que tengo (por las noches, claro) se lo dedico al... WOW!

No, no, que algunos ya pensaréis que me ha entrado un momento histeria y ha sido una expresión de euforia. Wow son las siglas de World of Warcraft, un juego para los amantes de lo friki donde los haya. Rol, internet, multijugador y muchas horas de posible diversión pueden darse entre la cantidad de píxeles con forma de paisajes y personajes. Se va subiendo de nivel, se van mejorando habilidades, se va conociendo a gente más friki que tú que se lo toma como si les fuera la vida en ello... Vamos, todo un "mundo".


Yo lo conocía desde hacía tiempo gracias a mi buena amiga Sus, que es donde conoció a su actual novio y que sí que deben echarse las horas muertas en el juego. Yo le he dedicado más o menos atención dependiendo de épocas, pero como iba muy a mi aire, pues tampoco hacía grandes amistasdes. Más que nada porque también soy consciente que son amistades condenadas al desastre: "qué par de horas más geniales hemos jugado hoy... Mañana nos hacemos otro nivel juntos, vale? Yo es que estoy a todas horas aquí". Bueno, pues yo no. Así que tu personaje seguirá subiendo como la espuma de una coca-cola mal servida y yo, de nuevo, a mi aire. Pero esta vez es diferente.

Como he estado ocupado, no os he podido hablar del friki-fisio (supongo que ahora se enterará de que le llamo así en la intimidad y me pedirá explicaciones, pero mira, que se fastidie :p). Resumiendo y muy por encima, el friki-fisio (FF a partir de ahora) es un chavalín que empezó siendo cliente, continuó siendo compañero de WOW y va camino de hacerse amiguito (sin más, amiguito, no os hagáis ilusiones). Desde que descubrimos que ambos jugamos a este interesante juego empezamos dos personajes para ir a la par y poder perder el tiempo y charlar a la par. Los personajes no sé si irán lentos o rápidos en su ascenso, pero hablamos mucho y eso sustituye un poco al poco tiempo que tengo en mi vida para relacionarme con la gente cara a cara. No es el mejor método, pero es el que hay.

Con mis horarios y mi actividades posteriores llego a casa tarde y algo cansado, pero siempre hay fuerzas para un rato de vicio. Nos conectamos tarde y nos quedamos hasta más tarde, con lo cual al cerrar el programa, mis ojos también tienen ganas de que les de un descanso. Ni fuerzas para actualizar el blog, ni para leer el correo, ni para revisar los foros y a veces ni para hacerme una miserable acecuación de mis momentos de soledad sexual. De ahí que lleve 10 días sin actualizar. Y eso que os conté lo del Orgullo!

En fin, que voy a comprometerme a ser algo más serio si quiero que la Bitácora continúe en pie y no haya que darle boleto como a la de Gwathadan. De momento no voy a cerrar el chiringuito. No sé por qué, pero me da algo de penita y aún hay cosas que contar(os). Y muy de tarde en tarde viene alguien y me dice: "he leido tu blog!". Mira, mari, ya que te pones, en vez de decírmelo, podrías escribir algún comentario, que es gratis y queda bonito. Y sobre todo, queda por escrito! Que me da la impresión de que lo que escribo es más aburrido que la banda sonora de "La Sombre del Viento" de Zafón, que se nota que el tío sabe de piano... Pero ya vale!

En fin, esta semana, como es tradición, habrá otra actualización sin duda. Ya os imagináis por qué, no? Pues yo sí, pero no me hace especial ilusión...

11 julio, 2008

Madrid: Soledades

Viernes, 11 de julio de 2008

Por si alguien no lo sabía (cosa que dudo), este fin de semana pasado fui a Madrid a la Mani del Orgullo. Javi tenía una boda familiar, con lo que pude ir solo, con toda la libertad del mundo y sin intención de quedar con (casi) nadie.

En el viaje de ida coincidí con un viejo conocido y estuvimos hablando un rato antes de caer bajo el influjo soporífero de la carretera y el MP4. A la vuelta, cosas de la vida, íbamos en el mismo autobús y se fijó en la gran cantidad de páginas que había avanzado en mi libro de lectura. "Qué malo es eso", me dijo, "Tú has pasado mucho tiempo solo". Me quedé un poco asombrado de su capacidad de observación y le expliqué que en realidad leía muy rápido y sí que era cierto que había estado a mi aire, pero tampoco excesivamente solo.

La cuestión es que me dio por reflexionar acerca del fin de semana y mis ratos de soledad. He intentado sacar algo en claro de cómo me sentí, de cómo los disfruté y... Bueno, en realidad lo estoy haciendo sobre la marcha, así que improvisaré.



Ciertamente tampoco es que tuviera mucho tiempo para estar solo: generalmente al acostarme y levantarme, dado que la televisión no funcionaba, y en mis breves ratos paseando por el centro o cuando había quedado con Alber (mi compañero de la facultad que ahora tiene curro en Dinamarca pero había venido de vacaciones). Era una sensación relativamente nueva, porque estaba fuera de mi ciudad, de mi círculo y sin Javi a mi lado. No me sentía en absoluto desamparado, ni triste, ni solo. La sensación era una mezcla agridulce de melancolía y tranquilidad. Me daba cuenta de que me he acostumbrado a estar siempre acompañado y que lo necesito como un complemento más a mi vida. Soy un animal social y así como hay gente que prefiere estar a su aire, es más independiente y sólo busca la compañía de vez en cuando, yo no puedo quedarme aislado demasiado tiempo. Empiezo a hablar solo y a darle vueltas a las ideas más absurdas.

En Madrid no aproveché para reflexionar sobre lo que me ha ido ocurriendo este año, no quise hacerlo. Sabía que si volvía a tocar ciertos temas, no saldía del hotel en todo el fin de semana y me daría, tal vez, por llorar como un energúmeno. Y no estaba dispuesto a desperdiciar la ocasión de salir y divertirme. Y menos aún con lo que me había costado el hotel. Preferí analizarme y descubrir que no me angustia estar solo, pero porque sabía que era algo temporal y que a golpe de llamada podía quedar con algún conocido.

Cuando en algún momento me he planteado que mi relación hacía aguas y que tal vez cupiera la posibilidad de dejarlo por un tiempo, siempre me asalta la sensación de que podría sentirme tan solo que caería en brazos de cualquiera para recuperar esa dependencia emocional que me caracteriza. Mucha gente me dijo en su momento que no podía seguir con alguien por el mero hecho de no querer sentirme solo, pero me temo que en muchos casos las relaciones se basan en eso. Y más las relaciones que llevan varios años fraguándose. Te veas poco o te veas cada día, desacostumbrarse a una presencia constante a tu lado es muy duro. Saber que puedes tener a alguien a quien contarle tus neuras, que aguante tus manías y que perdone tus pequeños defectos, es un tesoro que pocos sabemos apreciar.

Sin embargo, saber disfrutar de la propia soledad, aprovechar esos pequeños momentos para aislarse del mundo y mirar un poco dentro de nosotros, también es algo que casi nadie disfruta. Nos aterra quedarnos a solas con nuestras propias voces interiores, porque las silenciamos a lo largo del día con conversaciones, trabajo, televisión, neuras propias y ajenas... Y cuando tienen la más leve oportunidad de hacerse oír, revientan en nuestro cráneo como un coro de psicofonías furiosas, golpeando las paredes y arañando las puertas. Nos da miedo y no queremos que suceda, por eso siempre estamos ocupados, de aquí para allí, acompañados y conversando. Poniendo mordazas a nuestros demonios interiores, nuestras Bestias vampírias, nuestras neuras personales, nosotros mismos al fin y al cabo.

01 julio, 2008

Fútbol, Madrid y demás

Lunes, 30 de junio de 2008

Bueno, puede que haya gente que no lo sepa (aunque probablemente sea porque están secuestrados e incomunicados... MUY incomunicados), pero que sepáis que España ha decidido hacerse un huequito en la historia de la FIFA y este año se han puesto machotes y han ganado la Eurocopa. Qué cosas, verdad? Como buen gay de vanguardia e intentando aunar pasión y afición, nada más regresar del viaje a Madrid de este fin de semana me coloqué delante de la televisión. Y, oye, a ver si la pequeña (minúscula, microscópica) vena hetero que tengo resulta que está más cerca de la superficie de lo que yo creía... Porque vamos, me emocioné con el gol y sufrí con las jugadas de peligro. Estos chicos de la selección es que tienen un tirón...


Por poner dos ejemplos al azar...


En fin, volviendo al fin de semana a Madrid no hay mucho que contar. Como siempre, hice mi pequeña sesión privada de fotos con móvil de 5 Megapíxeles, para fardar aquí y poco más. Bueno, y para demostrarles a los clientes lo bueno que es tener una cámara tan buena y que el precio lo merece. Y que se lo aseguren.

Bueno, sorprendente en un "Café & Té" esta interesantísima imagen de arte indígena representando a la "Vírgen del Café". Es lógico que hasta el café tenga patrona, no lo vamos a negar, pero... No sé, a mí como que no me acaba de convencer. Desde luego se merecía estar entre nuestras imágenes del finde.


Ahí lo tenéis. Todo chulo uno de los Iglesias animándote a que "leas". Él, que debe tener por lo menos cinco carreras y un cociente intelectual digno de Eintein o más... O no. Es que también hay publicistas que no sé dónde tienen la poll... emmm... la cabeza. O sea, te lo juro, este libro es supergenial, Devo, tía. Yo me lo megaleería mientras la tailandesa te hace la manicura y cuando lleges al capítulo 2 me haces una perdida, ¿vale? Jo, es que la Superpop es la caña, pero este libro... Vamos, que casi no tiene fotos ni nada y no me ha importado!!!


El domingo, antes de salir, fuimos a comer a un VIP's que hay cerca de Avenida de América, y allí descubrimos que es una cadena SUPERGAY. Al loro con la imagen de la carta. Me sentí un poco como Hydroboy, que es superaficionado a los VIP's, según cuenta, pero claro, yo con menos glamour y desde luego nada de nada de gracia. Esta vez no había ningún tiazo con el que tontear de mesa a mesa como el año pasado. Jos.


Y como tuve que compensar mi falta de animación externa con algo de dulce (a la porra la dieta!), admirad lo que me casqué entre pecho y espalda dejando sólo unos restos de nata y bizcocho borracho. Vamos, la cornucopia completa y rebosante.


En fin, de camino a la estación vi una señal que me resultó harto conocida... Anda! El letrero gracias al cual casi me atropellan en Barcelona! Y esta vez en castellano puro y duro para que cueste menos leerlo a los no cataloparlantes y no nos cace un niñato poligonero con su choni al lado en un buga supermolón. Paso de convertirme en una mancha roja sobre el asfalto. Porque yo lo valgo.



Ah, y hemos descubierto unos bares donde no pasamos en absoluto desapercibidos. Es más, me consta que a Javi lo devoraban con la mirada y posiblemente con algo más. Los bares de osos! Pese a la primera imagen que se os pueda venir a la cabeza de este estereotipo de gay, no sólo hay de todo sino que puede ligar (casi) cualquiera. Desde niñatos algo aterciopelados a maduritos con la marca del anillo de bodas, pasando por la amplia gama de tripas, cabezas rapadas, músculos al descubierto y camisetas remangadas.


Supongo que este fin de semana que viene, con la Mani y tal, todo será (y estará) más explosivo, pero tendréis que esperar unos días para que os lo cuente... Que voy de solterito!!! Miedo me doy de mí mismo, aunque luego será como siempre: mucho ruido y pocas nueces.